EL CAIRO, Egipto — Decenas de miles de islamistas se congregaron el viernes en diversas ciudades de Egipto y se comprometieron a sostener su campaña para reinstalar al depuesto presidente Mohammed Morsi.

Sin embargo, 10 días después de que un golpe militar derrocó a Morsi, la Hermandad Musulmana del ex mandatario y los aliados de ésta al parecer no han atraído a favor de su causa a un segmento considerablemente mayor de la sociedad egipcia para que se manifieste con ellos en las calles.

El nuevo gobierno del presidente interino Mansur Adly, que tiene el apoyo de los militares, junto con el gran imán de Al-Ashar, la institución musulmana suní más prominente, han presentado propuestas para la “reconciliación nacional”.

El primer ministro designado recientemente, Hazem el-Beblawi, se comprometió a concluir para la semana entrante la formación de su gabinete.

Un portavoz presidencial dijo que se ofrecerán cargos a la Hermandad Musulmana.

La Hermandad se mantiene inflexible en su rechazo; afirma que sus partidarios permanecerán en las calles el tiempo que sea necesario para obligar la reinstalación de Morsi, derrocado el 3 de julio tras cuatro días de protestas multitudinarias en las que los participantes exigían su renuncia.

En la principal manifestación islamista en El Cairo, la multitud llenó un gran bulevar frente a la mezquita de Rabaa al-Adawiya, donde los partidarios de Morsi mantienen un campamento desde hace dos semanas.