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Juan Roberto “Johnny” Meléndez Colón repite una y otra vez los números “17 años, 8 meses y 1 día”. No es para menos: fue el tiempo que pasó preso tras ser condenado a la pena de muerte por un crimen que no cometió.

En el 2002, Meléndez Colón se convirtió en el reo número 99 (el total actual es de 140) en ser exonerado después de haber sido condenado a muerte en Estados Unidos. El gobierno tuvo que retractarse y liberarlo luego de que apareciera una grabación de un testigo que lo exoneraba del asesinato de un comerciante. Esta pieza de evidencia nunca se presentó durante el juicio efectuado en el estado de la Florida.

“Lo más duro es decir que uno es inocente y que no le crean, y tú sabes que muchos lo dicen, pero yo era inocente. Yo siempre rezaba para que algún día saliera la verdad”, dijo Meléndez Colón, natural de Maunabo, en entrevista telefónica desde Nuevo México.

A su vía crucis se sumó el dolor de la familia. “Mi mamá (Andrea Colón) me vio dos veces, 1986 me vio con mi tía y creo que mi hermano, y luego en 1990, y yo le dije ‘mami, no vengas más’, porque no me gustaba la forma en que la registraban. Cuando los veía y se iban yo me sentía muy mal”, narró Meléndez.

Recordó con claridad una carta de su mamá, en la que le decía que había preparado un altar a la Virgen del Rosario a quien le oraba pidiendo pidiendo su excarcelación. Una vez Meléndez salió de la cárcel, su madre le confesó que, a pesar de su esperanza, secretamente guardaba dinero para poder transportar su cuerpo sin vida en caso de que lo ejecutaran.

Otros momentos terribles durante su estadía en la cárcel era cuando a alguno de sus compañeros en la galera de la muerte le llegaba el turno de ser ejecutado.

“Había personas que ejecutaron y con quienes compartí durante 10 y 12 años. Eran personas con quienes compartía y lloraba y un buen día lo sacan y se lo llevan, y tú sabes lo que va pasar: lo van a matar. En aquel tiempo era la silla eléctrica, y uno oye ese sonido, que suena así, brrrr, brrr, brrr, uno sabe que van a ejecutar a un amigo, y sé el momento preciso que le queman el corazón porque en ese momento las luces prenden y apagan. Lo más triste de todo es que algunos eran inocentes”, aseguró.

Actualmente Meléndez Colón, de 61 años y quien vive con una abogada, se dedica a trabajos de agricultura y construcción, aunque le permiten participar en conferencias alrededor del mundo contra la pena de muerte.

Meléndez Colón exhortó a la ciudadanía a ser cautelosa con la propuesta de limitar el derecho a la fianza. “'Hay que tener cuidado con eso, ese es un derecho con el que no se debe jugar. No se sabe si eres culpable o inocente hasta que vayas a juicio”.


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