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La emergencia que desató el hallazgo de asbesto en la facultad de Estudios Generales del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) le costará más de medio millón de dólares al principal centro docente.

La rectora interina del recinto, Ethel Ríos, explicó que no ha terminado de sumar los costos de esta emergencia por lo cual la cifra podría ser mucho mayor.

“No tengo el número exacto. No sé cuánto se ha desembolsado, pero puedo decir que cuando terminemos de sumar va a pasar el medio millón. Creo que ya pasamos el medio millón”, apuntó.

Este monto incluye el muestreo realizado al edificio Domingo Marrero Navarro de Estudios Generales, el cual está clasurado hace casi dos semanas; la contratación de un inspector independiente; el alquiler de vagones para reubicar algunos cursos, y la limpieza y disposición del asbesto, entre otros gastos. Hasta el momento, la administración universitaria está sufragando los gastos.

El recinto culminó el lunes el proceso de muestreo en el edificio Domingo Marrero Navarro para corroborar si el peligroso particulado que se detectó el 24 de mayo durante la remodelación de una oficina ubicada en el segundo piso, emigró a otras áreas del viejo edificio.

Durante este proceso, se tomaron aproximadamente 200 muestras en las oficinas remodeladas de profesores, el área sin remodelar, bancos, patios, glorietas, rampas de acceso, salones y pasillos. En el muestreo participó un inspector independiente para certificar que las pruebas cumplen con el plan de muestreo aprobado por la Junta de Calidad Ambiental (JCA).

ENTREGAN resultados

Se supone que mañana viernes, el recinto riopedrense entregue a la JCA los resultados de las pruebas realizadas a la estructura. Dependiendo lo que revelen, la JCA determinará si libera algunas áreas del edificio Domingo Marrero Navarro.

Ríos dijo que si la JCA libera el edificio habría un ahorro en el monto total estipulado, pero no lo precisó. Tampoco pudo detallar el costo específico de la remoción y disposición del asbesto, que es un proceso reglamentado por la JCA y la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés).

El material con asbesto tiene que ser empacado en bolsas especiales y desechado en grandes contenedores que tienen que estar rotulados. Los mismos se llevarán a Ponce, según explicó ayer la administración universitaria a un grupo de más de 50 profesores de la facultad de Estudios Generales.

El recinto convocó a los empleados docentes a esta reunión a puerta cerrada para darles a conocer los detalles de esta emergencia, así como los procesos realizados y los próximos pasos a seguir.

Instalan vagones

Entre los planes, la administración informó que instalarán 27 vagones que servirán como salones temporeros para reubicar algunos de los 562 cursos de Estudios Generales que se han afectado por esta emergencia.

Ríos estimó, no lo pudo asegurar, que los primeros 11 vagones podrían estar instalados entre mañana y el sábado. Estos vagones se ubicarán cerca del edificio Jaime Benítez Rexach de la facultad de Estudios Generales.

Los 16 vagones restantes se ubicarán más adelante cerca del complejo deportivo del recinto. Este asunto creó ayer un poco de malestar entre profesores debido a la larga distancia que habrá entre estos salones temporeros, pero se indicó que el recinto proveerá transportación colectiva para estudiantes y profesores.

Más allá de eso, esta reunión discurrió sin inconvenientes. Lo cierto es que una de las mayores preocupaciones de algunos de los profesores es que el recinto falló en cumplir con el protocolo cuando se realiza un trabajo de remodelación en un edificio viejo.

“¿Qué salió mal?, eso lo queremos saber?, expresó la profesora de Ciencias Biológicas, Teresa Candelas, a este diario. Ríos, por su parte, aseguró que sigue en pie su investigación para determinar la cadena de incumplimiento que permitieron la liberación del material.


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