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En un giro inesperado, el exsenador Jorge de Castro Font se declaró culpable ayer de 93 cargos de extorsión, soborno, perjurio, violaciones a la Ley Electoral, apropiación ilegal por evasión contributiva y violaciones al Código de Rentas Internas por no radicar planillas de contribución sobre ingresos y por informes falsos.

Vestido en uniforme crema, De Castro Font renunció al derecho de la celebración de un juicio por jurado y luego realizó una alegación de culpabilidad ante la jueza Isabel Llompart Zeno, del Tribunal de San Juan. El exsenador alcanzó un acuerdo con el ministerio público que incluyó el archivo de siete cargos de violación a la Ley Electoral, la reclasificación de los delitos de la Ley de Crimen Organizado y Lavado de Dinero a extorsión y la degradación a tercer grado de los cargos de soborno.

A tenor con el acuerdo entre De Castro Font, quien estuvo representado por el abogado de oficio Heriberto Sepúlveda, y los fiscales especiales independientes Guillermo Garau Díaz y Manuel Núñez Corrada, la magistrada sentenció al expolítico a 10 años de cárcel, que cumplirá de forma concurrente con la pena de cinco años que extingue a nivel federal tras declararse culpable de solicitar dinero a cambio de favorecer legislación cuando presidía la poderosa Comisión de Reglas y Calendarios.

El acuerdo, que cuenta con la aprobación de la jefatura de la Oficina del Fiscal Especial Independiente, también consolida los cargos del caso de evasión contributiva que se ventilaba en la sala del juez Harry Massanet Pastrana, del Tribunal de San Juan.

Explica sus razones

Ante un salón repleto de familiares, amigos y curiosos, De Castro Font pidió permiso para dirigirse al tribunal y explicar la razón de su determinación.

La misma ocurre a pocos días de que el juez federal Francisco Besosa rechazara una moción suya en la cual argumentaba que como testigo con inmunidad el testimonio que ofreció en el foro federal no se podía utilizar en este caso del foro estatal.

En una breve alocución, el exsenador agradeció la representación legal ofrecida por el licenciado Sepúlveda, el trabajo de los fiscales y la “seriedad y el profesionalismo” con los cuales la jueza condujo la sala durante el proceso.

Con firmeza y posando sus manos sobre el podio de los abogados y fiscales, afirmó que tomó la decisión de declararse culpable luego de conversar con su padre Adolfo de Castro y tras analizar el alto costo que el proceso ha tenido en su vida.

“Y hablando con mi padre, me dijo: ‘Mira, Jorge Adolfo, tú has aguantado ya demasiado’ y me di cuenta de que no podía exponer a mis hijos a esta situación”.

“Simplemente, se me acabaron las fuerzas para luchar, y me di cuenta -libremente y voluntariamente- de que lo mejor para mis hijos y para mí era cerrar este capítulo. Aceptar este acuerdo era lo mejor para mí y para ellos”, agregó.

Indicó también que el proceso judicial lo ha cambiado.

“Estoy muy deseoso de empezar mi nueva vida. La persona que está acusada en este pliego de acuerdo que usted ha otorgado y que va a sentenciar ya no existe”, señaló De Castro Font, quien lleva 24 meses detenido en la cárcel federal.

En sala, su padre, su tía Marta Font, su amiga Aileen Mudafort, la hermana de su exesposa, Marion Fernández, y sus hijos Jorge, Andrea y Sofía observaban con detenimiento a De Castro Font.

Entonces, la jueza procedió con la lectura de la sentencia y al final del proceso se dirigió al exsenador.

“Confío en que las palabras suyas se cumplan”, afirmó Llompart Zeno.

“Usted va a cumplir por lo que hizo, pero la obligación que usted tiene no culmina con esto. Usted va a salir y va a tener una nueva vida. Yo confío en que usted le rinda al país un buen servicio en la calidad que sea y que tenga una vida productiva”, agregó.

De Castro Font tendrá que cumplir el 60% del tiempo o 6 años de cárcel antes de solicitar el privilegio de sentencia suspendida a la Junta de Libertad Bajo Palabra. De no haber aceptado el acuerdo, el exsenador se exponía a una pena en cárcel que excedía los 100 años.

El expolítico continuará extinguiendo su pena a nivel federal, que contempla viajar esta misma semana a una cárcel en el estado de Virginia, y luego será trasladado a una cárcel estatal para la continuación de la pena de reclusión de este caso.

Sepúlveda, por su parte, calificó el acuerdo como uno bueno, pero enfatizó que la decisión final de aceptar recayó sobre su cliente, quien quería cerrar este capítulo de su vida.

“Estoy seguro que con esta oportunidad que se le da, con esta experiencia negativa, él va a sacar muchas cosas positivas y se va a dedicar a su familia cuando esté en la libre comunidad”, indicó el abogado

“Estoy bien contenta y orgullosa de que mi papá haya tenido el valor de hacer esto por nosotros. Han sido muchos años muy fuertes. Ha sido horrible no tenerlo en casa. Por primera vez, creo que sus palabras salieron de su corazón y él lo que quiere es volver a casa junto a nosotros”, afirmó Andrea de Castro a su salida del tribunal.

“Lo que ha pasado ha sido una injusticia... Aquí hay muchas cosas que no se han dicho, y espero que en su momento mi papá tenga la oportunidad de decir lo que el gobierno hizo y por qué Jorge de Castro Font se tuvo que quedar callado durante todos estos años y no decir quiénes son todas esas personas que pertenecen al gobierno, además del gobernador y (el secretario de Estado Kenneth) McClintock, de por qué razón no querían que Jorge de Castro Font hablara”, agregó la joven, que abandonó el lugar llorosa.

En expresiones escuetas, Adolfo de Castro aseguró que su hijo es un gran hombre, que ha respondido por sus acciones.

“Es un hombre distinto. Es una persona que ha visto la razón, que se portó mal. Está arrepentido. Tiene que pagar en algo y lo va a hacer”, comentó.


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