El día antes de Acción de Gracias, a Mario, de 51 años, le salió un chichón en el lado izquierdo del cuello.

Pensó que era una picada de insecto, pero era señal de que padecía de cáncer de cabeza y cuello, un cáncer que ocupa el cuarto lugar en Puerto Rico y que en el año 2009 cobró la vida de 133 personas en la Isla.

El cáncer en la cabeza y cuello incluye los de boca, nariz, senos paranasales, glándulas salivales, garganta y ganglios linfáticos en el cuello.

Mario (nombre ficticio para proteger al entrevistado) no supo de inmediato que tenía la enfermedad. Ni siquiera lo imaginó, pues no fuma ni bebe. Luego de visitar varios doctores, en enero de este año este flautista profesional supo que tenía un tumor en la base de la lengua.

“Esa noche le di la mala noticia a mis padres. Pensé que no iba a volver a tocar la flauta, que iba a morir. Fue raro porque no tenía ningún síntoma excepto ese chichoncito en el cuello, que yo digo que me salvó la vida”, dijo este sobreviviente, cuyo tumor fue extirpado este año. Para Mario, la detección temprana fue clave para ganarle la batalla al cáncer y ese fue su mensaje ayer ante el Club de Rotarios de San Juan.

El cáncer de cabeza y cuello no discrimina, pero le da más a los hombres que a las mujeres, principalmente entre los 50 a 70 años de edad. En el 2009, por ejemplo, 271 hombres y 81 mujeres fueron diagnosticados, de acuerdo con Elba Díaz, investigadora en cáncer oral y tabaquismo del Centro Comprensivo de Cáncer.

El alto uso de tabaco, el consumo de alcohol y la infección por el virus del papiloma humano son factores de riesgo. “Es más frecuente en los hombres porque fuman más, beben más y son más promiscuos”, dijo.

La mayoría del cáncer comienza en los tejidos húmedos que rodean la boca, la nariz y la garganta.

Los síntomas incluyen un bulto o un dolor que no se cura, dolor de garganta que no desaparece, dificultad para tragar, cambios de voz o ronquera. Si se detectan a tiempo, estos cánceres suelen ser curables, aseguró Díaz.