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Padres de estudiantes de colegios privados han levantado su voz de protesta ante la exigencia de que, comenzando este año, sus hijos adquieran una marca específica de libretas.

Al menos 110 colegios, laicos y religiosos, les han pedido que compren las libretas SONS (Student Organizational Notebook System). Éstas se distinguen porque sus portadas son de diversos colores y están diseñadas para combinarse con cartapacios y etiquetas con los mismos colores.

La pregunta que muchos se formulan es, ¿por qué la administración del colegio obliga a comprar este producto?

Luis Rivera Marín, secretario del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), informó que iniciaría una investigación al respecto.

“Me preocupa si hay ánimo de lucro o es un asunto puramente pedagógico”, dijo el Secretario.

Sin embargo, recalcó que cuando un individuo matricula a su hijo en un colegio privado se debe suscribir al contrato que se firma entre ambas partes.

Agregó que ya el DACO llevó una situación similar ante el tribunal federal y éste determinó que la agencia no podía inmiscuirse en la selección de libros por la libertad de cátedra. Recalcó que tampoco debe haber una ganancia por acuerdos entre comercios y colegios.

En su portal en internet (sonsnotebooks.com), la compañía anuncia que la codificación por color busca fomentar la organización entre los estudiantes.

Pero algunos padres se han quejado porque no se les ha permitido sustituir las libretas SONS por otras, ni siquiera forrándolas con el color requerido.

“No se puede obligar a nadie a que compre una marca, primero por la competitividad del mercado y, segundo, porque uno tiene que escoger lo más adecuado para su hijo y hasta lo más económico”, dijo Ingrid Naff, madre de un estudiante de un colegio privado.

Aunque elogió el beneficio organizacional de este sistema, recalcó que se puede seguir forrando cualquier libreta con el color requerido.

“Para conseguir una libreta morada que me faltaba tuve que ir a seis sitios”, dijo Naff sobre las libretas SONS, cuya alta demanda ha provocado la euforia de padres por conseguirlas.

Isabel Milán y Yanira Rodríguez, madres de estudiantes, coincidieron en el beneficio del sistema, pero cuestionaron la calidad de las libretas y la obligatoriedad de que fueran SONS.

“Las páginas se descosen rápido”, sostuvo Milán.

Ana Cristina Sánchez, directora del Colegio Adianez, y Griselle Rodríguez Cordero, del Colegio Discípulos de Cristo, dijeron que avalan este sistema, pero no obligan a comprarlas.

“Pueden forrarlas con el color correspondiente”, coincidieron a la vez que elogiaron el beneficio de este sistema organizacional para niños con problemas de déficit de atención, así como condiciones como autismo.

Madeline Cintrón, presidenta de la Asociación de Educación Privada y directora de la Academia Cristo de los Milagros, dijo que, aunque considera el sistema comouno “excelente”, no avaló su implantación en su escuela pues algunos padres no podrían pagarlas o se les dificultaría conseguirlas.

Frances Ramos, creadora de SONS, dijo que el sistema surgió al percatarse de que no había un producto igual en el mercado.

“Por muchos años, maestros han tratado de organizarse pintando las libretas, poniéndoles números o stickers”, dijo. Recalcó que este sistema ayuda a que el estudiante fortalezca destrezas como memorización, organización, planificación y manejo del tiempo.

“Dicen que la organización es la clave del éxito. Es una herramienta de aprendizaje”, dijo al asegurar que ningún colegio recibe comisión por su venta.


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