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Arecibo - Un exseminarista denunció ayer haber sido testigo de encuentros homosexuales dentro de la Diócesis de Arecibo y aseguró que todos fueron encubiertos por altos oficiales de la Iglesia Católica.

Daniel Collazo Rivera, quien estuvo desde agosto de 2007 al 22 de octubre de 2009 en el clausurado Seminario Jesús Maestro, señaló que dejó la Iglesia Católica tras denunciar las irregularidades y observar que nada se hacía con los sacerdotes que vivían una vida contraria a las dogmas de la iglesia.

“Dentro de la Iglesia Católica hay una mafia. Hice una denuncia con otros seminaristas ante El Vaticano de varios casos de homosexualismo,  pedofilia y robo, y después de eso recibí amenazas de muerte y se paraban frente a mi casa carros con tintes oscuros para intimidarme”, dijo Collazo Rivera, cuyas alegaciones constan en varias declaraciones juradas y deposiciones. 

El hombre relató que en el Seminario Jesús Maestro varios sacerdotes tenían acercamientos sexuales hacia  los seminaristas y otros  tenían relaciones homosexuales establecidas.

“El nuncio Josef Wesolowski y el monseñor Iñaki Mallona conocían de estos actos y ellos los encubrieron. Cuando salí del seminario me reuní con monseñor Iñaki, le comenté sobre las razones por las que abandoné mi formación vocacional, y él lo que hizo fue agradecerme  por haber estado en el seminario y me pidió que me quedara callado”, relató.

La conversación de Collazo Rivera con el monseñor Mallona fue cerca de septiembre de 2009.

A finales de ese mismo año y principios de 2010, Collazo Rivera y otros seis seminaristas hicieron la carta a El Vaticano detallando las irregularidades que observaron y fueron testigos en la Diócesis de Arecibo y desde Roma les respondieron enviando a tres investigadores para conocer en detalle. 

“En la carta al Vaticano, de mi parte, dejé saber que observé al rector del seminario besando a un seminarista y lo declaré ante Roma. Los otros seminaristas informaron sus experiencias con otros tres sacerdotes que estaban exhibiendo una conducta inmoral”, sostuvo.

Entre los sacerdotes mencionados por Collazo Rivera está José Colón Otero, suspendido “preventivamente” de sus funciones como párroco de la Iglesia San Martín de Porres mientras se investigan denuncias de índole sexual en su contra.

“A José Colón lo botan de España por besar a un seminarista y se supone que él nunca fuese ordenado, pero el monseñor Iñaki Mallona lo hizo sacerdote. La investigación de El Vaticano continúa. Ya han expulsado a varios sacerdotes, pero todavía hay otros que siguen bajo investigación. En esa investigación también hay sacerdotes de la Diócesis de San Juan”, aseguró.

El exseminarista subrayó que la frustración y decepción que experimentó en la Diócesis de Arecibo provocóque abandonara la Iglesia Católica.

 “Me retiré. Después de la denuncia me ofrecieron irme a otro seminario pagándome $500 mensuales y  los libros, pero les dije que mi dignidad no se compra. Dejé de practicar la creencia. Lo que viví me jo... la vida. La Iglesia Católica tiene un poder increíble y mucha influencia que tapa todos sus escándalos”, puntualizó.


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