Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

Algo está claro desde el punto de vista científico en lo que respecta a la vida en nuestro planeta Tierra: en unos 2,000 millones de años, será imposible vivir en él por el intenso calor que para entonces emitirá el Sol.

Y aunque esa realidad está aún distante, ya los científicos revisan el mapa del cielo en busca de posibles planetas para la eventual mudanza interestelar. El registro de esa búsqueda está en Puerto Rico, específicamente en el Laboratorio de Habitabilidad Planetaria, cuya sede radica en la Universidad de Puerto Rico en Arecibo.

Allí, a partir de una idea boricua, surgió el Catálogo de Exoplanetas Habitables, donde se lleva el récord de aquellos distantes mundos más allá del sistema solar que por sus características podrían albergar formas de vida tal como las conocemos.

“Fue una idea que comenzó hace dos años con mi equipo de trabajo. Es el área que me gusta: entender las posibilidades de vida en otros planetas”, explica Abel Méndez, profesor Asociado de Física y Astrobiología de la UPR en Arecibo y director del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria.

“Para eso hay que combinar mucho de la parte física y biológica, porque muchas de las cosas que puedes medir a distancia son solamente físico, cosas por sensores remotos, y también hay que entender la vida aquí en la Tierra, porque te sirve de comparación”, agregó Méndez, quien recibió a El Nuevo Día en el emblemático Observatorio de Arecibo, donde precisamente hace 20 años se descubrió el primer planeta extrasolar.

“Se hace mucho estudio de las formas de vida en ambientes extremos, formas de vida microscópica que viven en el frío, en los desiertos”.

Luego –explica Méndez– comienza la exploración en los planetas más cercanos, en el sistema solar, como el caso de Marte. Pero por ahora, en los planetas cercanos, “lo único que podemos esperar es vida microscópica; no pasa más de eso”.

Pero todo puede cambiar cuando se habla de planetas extrasolares, o sea, aquellos que orbitan estrellas en distantes galaxias.

“Estos planetas pueden tener la posición y las condiciones apropiadas para tener vida”, comentó. “En este caso no sería simplemente vida microscópica, sino también vida como en la Tierra, vida compleja, organismos con muchas células, como plantas y animales, e inclusive, vida inteligente; esa posibilidad no se descarta”.

Sin embargo, no se apure a hacer señales al cielo en espera de ovnis, que el propio Méndez de inmediato pone una nota pesimista al respecto. “Cuando miras y estudias todo esto al detalle, entre más lo estudias, te das cuenta de que las probabilidades son bien remotas. Te das cuenta de que estamos en una situación bien especial en nuestro planeta Tierra, que realmente pasaron muchas cosas buenas”, señaló Méndez.

De cualquier manera, el científico cree que vale la pena buscar. “En esos planetas, en otras estrellas, es que está la posibilidad de lo mejor, lo más interesante, vida compleja como la de aquí”, opinó.

Méndez recordó que, aunque la NASA tenía un programa de astrobiología, y se hacía hincapié en la búsqueda de posibles planetas habitables, no había una clara definición de cómo medir cuán habitable era el planeta.

“Me encontré con una literatura de los años 60, unos trabajos hechos por ecólogos, una ciencia bien especializada, con modelos bien matemáticos. Ese grupo llegó a una forma para medir la habitabilidad. Entonces aprendí cómo ellos lo hacen; y lo que hice fue adaptarlo a toda forma de vida, incluyendo microorganismos”, recordó Méndez.

Posteriormente, desarrolló también un sistema con una escala para medir cuán habitable era un planeta recién descubierto, que se convirtió en el Catálogo de Exoplanetas Habitables.

“Estamos inventando estos índices. Queda mucho por hacer. Pero esto cayó muy bien, para los medios, la comunidad científica. Otras personas lo están viendo, y lo están utilizando”, indicó Méndez. “Es algo reconocido internacionalmente, que las demás instituciones están consultando”.

Medidas de habitabilidad

El reto entonces es medir cuán habitable es uno de esos planetas

“Se basa en lo que podemos medir; y lo que podemos medir es bien limitado”, apunta Méndez. “Se resume en que el planeta tenga el tamaño apropiado y la temperatura apropiada. Si es muy pequeño, le pasa como a la Luna, que está aquí al lado, pero es muy pequeña para mantener una atmósfera y para que el agua se mantenga líquida. En el caso de la temperatura, son más parámetros; tiene que ver con el tipo de estrella y con la distancia a la que está el planeta de esa estrella. Porque algunas estrellas son más frías, entonces estás más cerca; otras estrellas son más calientes y tienes que estar más alejado. Al fin y al cabo, con toda la información estelar de su órbita, calculas con eso una temperatura”.

Pero eso no es todo, hay otros índices de habitabilidad, como puede ser la humedad, o las precipitaciones, aunque datos aún no están disponibles para esos planetas.

Si ajusta la escla a alguna forma de vida específica, también cambia todo. “Si es para formas complejas de vida, la temperatura es de 0 a 50 grados (centígrados). Si es para microorganismos, pues el rango es desde -40 hasta 100 grados”, explicó Méndez, mencionando el índice de similitud con la Tierra, que es una comparación directa con la Tierra, en una escala de 0 a 1.

“1 es la Tierra, y 0 es totalmente diferente a la Tierra. Si es mayor que 0.7, es la zona nebulosa; se convierte en algo interesante, y pudiera ser habitable para microorganismos. Ya cuando es 0.8, 0.9 es definitivamente formas de vida compleja. 0.95, pues llámale a eso Tierra 2”, señala Méndez.

Y entonces, ¿cuántos planetas hay disponibles?

Por el momento, de los más de 850 exoplanetas descubiertos, apenas siete están en el rango de poder ser habitables. Y de esos siete, apenas tres están en la categoría de poder albergar vida compleja.


💬Ver 0 comentarios