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Gran parte de las estructuras en la Isla no están preparada para resistir la furia de un sismo, y eso incluye los edificios que albergan las agencias gubernamentales de salud y seguridad pública responsables de acoger a la ciudadanía durante una emergencia.

Por ejemplo, uno de los principales lugares de protección en la Isla, el Cuartel General de la Policía -cuya construcción data de la década de 1960- cedería como una torta ante una fuerte sacudida, alertó el presidente del Colegio de Ingenieros y Agrimensores (CIAPR), Miguel Torres Díaz.

Asimismo, se derrumbarían muchos hospitales y clínicas que fungían como Centros de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) y que fueron construidos antes de 1987.

Fue a partir de ese año cuando los diseños de construcción se comenzaron a regular acorde al Código de Construcción Uniforme. Este documento, que surgió de otro similar confeccionado en California -estado de mucho movimiento sísmico- básicamente exige que las estructuras sigan ciertos requisitos para poder resistir actividad sísmica.

El gobierno está advertido

Las escuelas, otro lugar de alta sensibilidad, también están en alto riesgo de colapsar, advirtió el ingeniero, quien hace unas dos semanas le informó al Gobierno del escenario que viviría la Isla tras un sismo.

El Plan Sísmico para Puerto Rico, preparado por el CIAPR, le fue presentado a varios jefes de agencia y personal de emergencias, además de asesores de La Fortaleza, aunque sin obtener ningún insumo hasta la fecha.

“Espero que a raíz de esto (el sismo ocurrido el domingo) lo haya”, dijo el ingeniero, quien recalcó que el CIAPR no tendría reparos en implantar el plan con el apoyo económico necesario.

Torres Díaz reconoció que más de 1,200 de las 1,523 escuelas públicas fueron construidas antes de 1987 y están en alto riesgo de derrumbarse, lo que pondría en peligro la vida de sobre 500,000 estudiantes, 40,000 maestros y más de 15,000 empleados no docentes.

Hospitales construidos antes de 1987 corren un riesgo similar, además que no cuentan con las facilidades adecuadas para mantener los servicios esenciales de luz y agua luego de un sismo.

Según detalla el Plan Sísmico para Puerto Rico, el servicio de agua y luz a nivel Isla también corre el riesgo de colapsar tras un potente terremoto.

“Papá Dios está mandándonos una señal. La mayoría de las estructuras están hechas en hormigón y no deben tener problemas si están certificadas por un ingeniero licenciado, pero el 45 por ciento de las viviendas son hechas en carácter informal y no cumplen con las medidas de seguridad”, dijo Torres, quien urgió al Gobierno a hacer un inventario de sus agencias para determinar si necesitan ser reforzadas.

El ingeniero señaló que hace unos siete años al Departamento de Vivienda realizaron unas mejoras “que le costaron un dineral, pero ya tienen un edificio seguro que puede servir, incluso, para acoger a personas durante una emergencia”.

Rafael Morales, pasado presidente de la Sociedad Geológica de Puerto Rico, recalcó que aunque la Isla no debería correr el riesgo de hundirse o desaparecer, no está exento de sufrir “una buena sacudida”, particularmente el área noroeste, el área cercana al Pasaje de La Mona y toda la costa oeste.

Sostuvo que cada pueblo debe tener un mapa que identifique áreas de alto riesgo de derrumbes y deslizamientos para procurar que allí no se construya, puesto que recordó que la Isla se formó hace 175 millones de años y consta de tres placas, con dos fallas entremedio.


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