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A pesar de que la Encuesta de El Nuevo Día evidencia la enorme preocupación de la ciudadanía con la criminalidad, el superintendente José Figueroa Sancha reiteró ayer que la Policía ha bajado la incidencia criminal.

“Claro que la seguridad debe ser una de las preocupaciones de todo el mundo, pero eso no significa que el trabajo no se ha hecho. Este gobierno ha sido uno de los más efectivos combatiendo la incidencia criminal”, dijo Figueroa Sancha.

Según la encuesta, restando un año y medio para las elecciones, el 42% de los entrevistados está preocupado por el crimen y la falta de seguridad.  Cuando se compara este resultado con la encuesta de mayo de 2007,  hay un marcado aumento de 21 puntos porcentuales (21% versus 42%).

 Y no es para menos, porque el 2010 cerró como el segundo año más violento en la historia,  y el 2011 va directo a un récord en asesinatos.

Figueroa Sancha aseguró que en seis de los siete crímenes más peligrosos -como los robos, los escalamientos y las agresiones graves, o los llamados tipo 1, hay una merma en comparación con el año pasado, para una reducción total de 11%.

El único renglón que no parece controlado es el de los asesinatos, con 25% de alza o casi 100 asesinatos por mes, una cifra sin precedentes, pero Figueroa Sancha dijo que desde principios de 2009 advirtió que golpear las grandes organizaciones criminales conllevaría un alza en los homicidios.

“Lo dije en el 2009, que cuando impactáramos las grandes organizaciones los asesinatos iban a aumentar, y se me criticó muchísimo por eso”, afirmó Figueroa Sancha. “Yo podría dejar mañana de atacar las organizaciones y no atacar los puntos de droga, ¿y qué logramos con eso? Nada, dejar el camino para que las organizaciones  controlen los sectores como se les antoje”.

El jefe policiaco lamentó que no se destaque la reducción en la totalidad de los delitos y que solo haya un enfoque en los asesinatos. “Está el vaso medio lleno y el vaso medio vacío. Aquí se informa que el vaso está medio vacío”, añadió.

“Todo está conectado”

Por otro lado, el catedrático en justicia criminal de la Universidad Interamericana, José Raúl Cepeda, opinó que “esos números son consecuencia lógica de las políticas que se han venido implantando por décadas y especialmente en los últimos dos años”.

“Esa alza tan dramática, de tanta violencia, que ahora se ve a la luz del día, tiene unos factores detrás, que son los mismos detrás de los otros problemas”, agregó.

 “Todo está conectado. Hay más desempleo, más frustración, más angustia, más problemas de salud, y eso se manifiesta en más violencia. Es una crisis socioeconómica que desencadena en formas más dramáticas de violencia”, puntualizó.

El profesor mencionó otros factores externos, como la crisis económica mundial, sobre la que Puerto Rico no tiene ningún control. Aclaró también que los problemas no son solo del actual gobierno, sino que venían arrastrándose por décadas.

“El gobierno no tiene control sobre la situación económica, eso lo controlan las grandes empresas. Pero sobre lo que sí tiene control, pudiendo apoyar a los factores más desfavorecidos, pues lo que hace es adoptar políticas neoliberales”, dijo poniendo como ejemplo el gasoducto, en el que se gastarían millones “para favorecer a una empresa que va a ganar más millones”.

Clave romper la burbuja

“¿Por qué en su lugar no se invierten esos $300 millones en ayudar a las comunidades a salir adelante, en las escuelas, en la salud?”, preguntó. “El gobierno va por un lado, en una fantasía, desconectado de la realidad. Ve el problema del crimen como una burbuja y quiere arreglarlo con más policías. No quieren ver que está todo conectado y que lo principal es atender los problemas sociales”, dijo.

(Osman Pérez colaboró en esta historia.)


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