Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

adopción (horizontal-x3)
Los gemelos Juan y Daniel, de 11 años, cuentan que son parte de la banda de su escuela. Daniel toca el cencerro y Juan el güiro. (Jorge Ramirez Portela)

Nota del editor: Este artículo es parte de la serie “Un hogar para mí”, que se publica periódicamente.

En unos grandes columpios en forma de plato, Juan empezó a mecerse de pie. “¡Te vas a escocotar!”, le gritó su hermano Daniel mientras se mecía sentado en un columpio contiguo. No dejaron que sus atuendos, un tanto formales para el lugar, les impidieran divertirse bajo un candente sol en el Parque Luis Muñoz Marín, en San Juan.

“Ellos son inseparables”, dice sobre ellos Abisail Arocho Córdova, trabajador social de Adopción del Departamento de la Familia (DF) en Mayagüez. “Pelean y discuten, pero siempre andan ‘enguaretaos’”.

Efectivamente, los gemelos de 11 años no se pierden la pista durante la mañana en el parque, responden algunas preguntas al unísono o uno completa las oraciones que empieza el otro. Ambos aseguran que cuando sean grandes quieren ser chefs porque les gusta cocinar. También les gusta la música –Juan cuenta que ganó una competencia escolar de canto con una canción de bachata-, son parte de la banda de su escuela –donde Daniel toca el cencerro y Juan el güiro-, y practican varios deportes: baloncesto, pelota, voleibol, fútbol y karate.

Otro aspecto que tienen en común estos chicos, que están bajo custodia del DF desde 2010, es con la madurez con que se expresan respecto a la adopción. No la rechazan del todo, pero el proceso les genera dudas y temores, en parte porque hace años pasaron por un intento fallido de ser adoptados. Hasta llegaron a vivir en un hogar preadoptivo, “pero no funcionó”, de acuerdo con Arocho Córdova.

“Lo que pasa es que ya yo estuve con una familia que nos quiso adoptar”, dice Juan cabizbajo, como recordando aquel intento que no salió bien. “Me preocupa que nos vaya a pasar lo mismo que antes”.

Por eso, de primera intención responden que preferirán quedarse en la institución para niños maltratados en donde residen, pero luego aseguran que considerarían la adopción. “Nos gusta estar en el hogar”, dice Daniel acerca de la institución, en la que conviven un total de 13 menores. “Allí juego con los compañeros del hogar, que son muy buenos; juego con los empleados, disfruto”, agrega.

“Tengo que verla primero, conocerla, ver si me cae bien”, apunta Juan acerca de cómo reaccionaría si surgieran personas interesadas en ser sus padres. “Por lo menos debemos estar mediodía con ellos para ver cómo nos tratan y saber cómo son ellos. Así lo pensaríamos”.

“Depende de cómo nos traten. Eso no va a ser de la noche a la mañana. Eso lleva un tiempo”, añade Daniel acerca del proceso de ser parte de una familia permanente.

Juan insiste: “Necesitamos analizarlo y, antes de analizarlo, nosotros tenemos que pedirle a Dios que nos dé fuerza y que nos diga su opinión, porque yo sé que Dios puede hablar”.  

Acerca de cómo imaginan ese nuevo hogar propio, Daniel afirma que “me gustaría que tuvieran un hijo y una hija para poder compartir con ellos”.

Los gemelos, de quienes este diario no revela los apellidos, rostros ni lugar de residencia para proteger sus identidades, fueron liberados de patria potestad y están disponibles para adopción. Pero el tiempo les juega en contra, pues mientras más edad tienen los menores, más difícil es para la agencia conseguir personas que deseen ser sus padres.

El trabajador social informa que ambos tuvieron problemas de conducta y de aprendizaje, pero mejoraron y pasaron al sexto grado. También reciben terapia farmacológica para la hiperactividad y déficit de atención que se les diagnosticó.

Por lo demás, Arocho Córdova asegura que son unos niños que “buscan afecto y se dan a querer rápido”. “Ellos necesitan alguien que les dé cariño y comprensión, pues tienen miedo de irse de donde están”, agrega.

Pese a las dudas sobre su futuro, de lo que sí están seguros los gemelos es de que quieren permanecer siempre juntos. “Yo no quiero separarme de mi propia sangre”, enfatiza Juan. “Pase lo que pase, queremos estar juntos, aunque tengamos discusiones”, concluye Daniel.

Si le interesa brindar a estos gemelos la oportunidad de tener un hogar, puede llamar a la Línea de Orientación y Apoyo del Departamento de la Familia al 787-977-8022 o escribir al correo electrónico [email protected]

El propósito de esta historia es concienciar sobre la necesidad de mirar con sensibilidad y posibilidad de acogimiento a los cientos de menores bajo la custodia del Estado que están aptos para adopción. Cada historia es única y cada menor es especial, pero todas comparten el llamado al amor.


💬Ver 0 comentarios