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Con angustia en su voz, Clarisa manifestó que sueña con abrazar a su papá fuera de la cárcel, pasear con él de la mano por los barrios de Santurce donde ella se crió, así como celebrar juntos una Despedida de Año y recibir un Año Nuevo. (Jorge Ramirez Portela)

La hija del preso político puertorriqueño Oscar López, Clarisa López, expresó que el gobierno de Estados Unidos tiene una doble vara al criticar al gobierno de Venezuela por condenar a 14 años de prisión al líder opositor venezolano, Leopoldo López, pero ha mantenido a su padre 34 años en una prisión federal  lejos de su familia y de su patria.

La hija del activista político se manifestó así tras conocer que estos días el secretario de Estados Unidos, John Kerry, expresó preocupación por la condena a Leopoldo López, pues catalogó ese castigo como el uso de justicia del gobierno venezolano para castigar a los disidentes en Venezuela. El opositor venezolano, fundador del partido Voluntad Popular, fue declarado culpable tras las manifestaciones que impulsó contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro entre febrero y mayo del año pasado.

“El presidente de Estados Unidos (Barack Obama) es abogado constitucionalista, recipiente del Premio Nobel de la Paz”, dijo Clarisa. “Su figura máxima es Nelson Mandela, quien cumplió 27 años en prisión por conspiración sediciosa, que es el mismo cargo de mi papá. Vemos cómo él se conmovió (con Leopoldo López) pero no se ha conmovido con los presos políticos que existen en su país, que no es solo mi papá. Mi papá no tiene sangre en sus manos, no ha cometido ningún crimen, así que vemos la doble vara de cómo ese país, que se denomina como el que defiende los derechos humanos alrededor del mundo, tiene a un puertorriqueño en en esas condiciones”, manifestó esta mujer 44 años en un aparte con El Nuevo Día posterior a la otorgación de un premio que el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico le otorgó ayer a su padre durante la asamblea anual de los juristas.

El reconocimiento fue recibido por el hermano de Oscar, José López y por la hija del activista boricua.

López, quien tiene 72 años de edad, lleva 34 años en una prisión federal en el estado de Indiana. Su fecha de liberación está pautada para el 2023, cuando tendría 80 años de edad. Los esfuerzos del gobierno de Puerto Rico y del pueblo en general, es lograr su excarcelación antes de esa fecha.

Ayer, Clarisa expresó a este diario que su padre se mantiene física y mentalmente saludable gracias a la solidaridad que le ha manifestado el pueblo de Puerto Rico. Esa solidaridad, pidió Clarisa, no debe mermar "sino que hay que seguir poniendo nuestro granito de arena para que mi papá pueda salir de la cárcel antes de esa fecha".

Contó que su papá la llama por teléfono por lo menos cuatro veces a la semana usando un plan de llamadas de 300 minutos al mes que él puede comprar. En sus diálogos mencionó que su padre está al tanto de los reconocimientos que le han otorgado y de la unión que ha creado entre los puertorriqueños. También, en los ciudadanos latinoamericanos, ya que Oscar es el preso político de Latinoamérica con más años dentro de una cárcel federal.

Los sueños de una hija

Con angustia en su voz, Clarisa manifestó que sueña con abrazar a su papá fuera de la cárcel, pasear con él de la mano por los barrios de Santurce donde ella se crió, así como celebrar juntos una Despedida de Año y recibir un Año Nuevo. De hecho, la última vez que ella lo vio en la cárcel fue en el mes de junio, en el fin de semana del Día de los Padres.

“Yo no sé lo que es tener un abrazo por tiempo prolongado. Yo sueño con que mi hija (Karina), que tiene 24 años, pueda disfrutar un tiempo con su abuelo fuera de la cárcel. Sueño verlo en sus funciones de abuelo. Que pueda recoger a mi hija a la Escuela de Medicina, celebrar con nosotras una graduación. Que le podamos dar apoyo cuando fallezca un familiar, porque lo ha tenido que pasar solo como cuando fallecieron sus padres”, expresó Clarisa, quien planifica ver a su padre en noviembre.

Clarisa se ha convertido en la voz de justicia para López dentro y fuera de la Isla, y aunque están separados por la distancia ella aseguró que su padre está presente en todo lo que ella hace, así como ella está presente en lo que hace su papá.

“Yo estoy presente en todos sus días. A veces le quedan pocos minutos de llamada y él me dice: te llamé para decirte que eres mi mundo y que te quiero. Esas palabras se quedan en mi corazón”, destacó ella, al resaltar que López es un hombre que a pesar de su edad tiene una voz juvenil, un espíritu libre y un gran anhelo de volver a su Puerto Rico.


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