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En la foto, Judith Enck, Directora regional de la EPA. (AP)

Washington -  La jefa regional de la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA), Judith Enck, reconoce que el proceso de descontaminación y limpieza en Vieques arrastra los pies y tiene deficiencias, más aún si se toma en cuenta que aún ni se tiene un plan para comenzar a remover los explosivos que quedaron  bajo agua.

“En general va muy lento”, sostuvo.

La EPA supervisa el proceso de descontaminación  de los antiguos terrenos militares  que estaban en manos de la Marina de Guerra, que por seis décadas utilizó un sector del este de Vieques como el principal campo de tiro militar de la Flota del Atlántico.

Enck dijo que la EPA ha recomendado a la Marina  que presente un plan que permita iniciar la remoción de las bombas,  explosivos y  municiones  que  quedaron  sembradas en el mar como consecuencia de los  ejercicios bélicos en aguas de Vieques.

“Todavía están desarrollando el plan y ni una sola munición bajo agua ha sido removida. Queremos que haya progreso sustantivo este año”, indicó Enck.

Doce años.  En momentos en que se acerca  el duodécimo aniversario del cese oficial del uso de Vieques como centro de entrenamiento militar -el 1 de mayo-, el científico boricua Daniel Colón Ramos, quien dirige un laboratorio de investigación en la Universidad de Yale, le escribió el pasado domingo al presidente  Barack Obama  para reclamarle mayor atención a la Isla Nena.

Colón Ramos acentuó una de las principales quejas de los viequenses, el hecho de que las detonaciones de municiones sin explotar se hayan estado realizando al aire libre y no en sitios cerrados donde la contaminación pueda ser contenida.

Enck mantuvo que no hay otra alternativa.  “Si fuera en una cámara de detonación, son  tantas municiones, dice la Marina, que prácticamente se detendría la limpieza”, sostuvo.

Con respecto a la evaluación de la contaminación en la laguna Anones, Enck dijo que tan reciente como el martes le solicitó a la Marina de Guerra que hagan público sus resultados. “Tienen resultados preliminares, que buscan validar’, sostuvo Enck.

La directora regional de EPA ha calculado que no será por lo menos hasta 2023 que se podrá decir que se han removido las municiones que se encuentran sobre la superficie de los antiguos terrenos militares.  Pero, la falta de atención a las municiones y bombas que han quedado bajo agua hace impredecible conocer cuándo la Marina de Guerra podrá decir que ha concluido su trabajo.

Para avanzar, sostuvo la funcionaria, la Marina tendrá que invertir más de los cerca de $20 millones anuales que destina ahora  a los trabajos en Vieques. “Dicen -sostuvo Enck-, que gastan más que en ningún sitio”. 


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