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Agentes de la División de Arrestos Especiales y del Cuerpo de Investigaciones Criminales de San Juan intentaban ayer dar con el paradero de un joven de 15 años de edad a quien se le acusó por el asesinato de la joven universitaria Patricia Hernández, que ocurrió el jueves en la noche en el Viejo San Juan.

El teniente coronel Emiliano Rosario, quien dirige el área policíaca de San Juan, dijo que aunque el joven acusado reside en la barriada La Perla del Viejo San Juan, la búsqueda se ha extendido a otros lugares en y fuera de la zona metropolitana.

Rosario dijo que el viernes en la noche la Policía había logrado identificar al sospechoso del asesinato de la joven y de inmediato un escuadrón de agentes incursionó en La Perla.

“Entrevistamos a la mamá y ella nos dijo que desconocía su paradero. La llevamos ante el fiscal Phoebe Isales para ser entrevistada y luego se decidió radicarle cargos al menor como adulto”.

Al joven se le radicaron cargos en ausencia por asesinato en primer grado y violación a la ley de armas. El juez José M. Anglada le fijó una fianza de $1.8 millón y expidió una orden de arresto. Hernández, de 20 años, fue herida de bala desde una motora en marcha mientras se encontraba frente a un negocio en la calle San Sebastián a las 11: 30 de la noche del jueves. La joven falleció posteriormente en el Centro Médico de Río Piedras.

Rosario dijo que el incidente ocurrió en un momento cuando el área estaba muy concurrida y la bala que alcanzó a la joven iba dirigida a otra persona.

“Ella es una víctima inocente. Este es un típico crimen de acecho, porque la investigación ya arrojó que el menor de edad que iba en la motora estaba buscando a otra persona. No sabemos porqué quería matar a esa persona. Lo que sí sabemos es que la presunta víctima se escudó con la joven Hernández y ahí ocurrió el disparo fatal”, dijo Rosario.

Este es el cuarto incidente en que una persona dispara sin control hacia áreas concurridas con el objetivo de matar una víctima en particular. Recientemente en Guayanilla un joven de 20 años se convirtió en víctima inocente de una bala que no iba dirigida hacia él. En la noche de San Juan ocurrieron dos incidentes similares. Uno en Barceloneta, que dejó ocho personas heridas, y otro en la playa de Ocean Park en San Juan, en la que la persona blanco de los tiros murió.

“Yo no creo que esos tres incidentes y el ocurrido en el Viejo San Juan constituyan una tendencia. Lo que sucede es que las personas que cometen estos crímenes son más osadas y se atreven a disparar sin importar lo que ocurra”, dijo el teniente.

Pero Víctor García Toro, criminólogo y profesor en la Escuela Graduada de Trabajo Social de la UPR, sostuvo que si este tipo de crimen sigue ocurriendo podría establecer una tendencia.

“Lo que se desprende claramente de este tipo de conducta es que hay una percepción de impunidad en estas personas. Ellos lo hacen porque piensan que no les va a pasar nada y si les pasa algo no será tan malo. Esa impunidad que respiran es lo preocupante”, dijo.

Señaló que la percepción de impunidad responde a que el sistema disuasivo establecido por el Estado “no está funcionando”. “La Policía y la Ley son disuasivos para impedir el acto criminal. Pero si ocurre es que los disuasivos no están funcionado”, indicó.

Ayer el cuerpo de la joven Hernández permanecía en capilla ardiente en la funeraria Ehret. “Han matado una joven con un futuro prometedor para Puerto Rico. En este país mandan los menores de edad que vienen de familias disfuncionales. Ya no hay seguridad en las calles”, se lamentó Alberto Hernández, tío de la infortunada.


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