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Mientras que las universidades a nivel mundial toman pasos para convertirse en centros de estudios globalizados, las recientes medidas tomadas por la Universidad de Puerto Rico (UPR) parecen indicar que están haciendo todo lo contrario.

Durante la novena conferencia anual de la Asociación de Colegios y Universidades Hispanas (HACU, por sus siglas inglés), celebrada recientemente en San Juan, líderes de más de 150 centros de educación superior coincidieron en que debían abrir sus puertas al intercambio cultural entre estudiantes y profesores para lograr desarrollar estudiantes competitivos en un mercado globalizado.

Entre las tendencias más discutidas en el cónclave estaban la necesidad de atraer una mayor cantidad de estudiantes extranjeros en sus instituciones y fomentar las estadías de profesores visitantes para dictar cursos durante un tiempo específico.

Sin embargo, en la UPR se inició un proceso para desalentar la llegada de estudiantes extranjeros mediante su programa de intercambios.

Una carta firmada por el director de la Oficina de Estudiantes Internacionales e Intercambio del campus riopedrense, José Hernández, y divulgada por una emisora de radio a inicios de febrero decía “recomendamos a la rectora suspender todos los intercambios de estudiantes para el semestre 2010-11. La rectora aceptó esta recomendación”.

 En todo el sistema de la UPR, en estos momentos sólo hay siete estudiantes extranjeros.  Del mismo modo, los profesores de renombre que en el pasado engalanaron los salones de la institución ya brillan por su ausencia.

“Necesitamos que los jóvenes que salgan de las universidades sea capaces de competir con cualquier persona en el mundo.  Para eso necesitan una educación que le llamamos globalizada, que conozca de otras culturas y que sepan interactuar con personas de cualquier lugar del mundo”, indicó el vicepresidente de programas, servicios y asuntos internacionales de la HACU, Álvaro Romo.

Como ejemplo, la directora de prensa y diplomacia pública de la delegación de la Unión Europea en los Estados Unidos, Silvia Kofler, explicó en la conferencia los cinco programas que los países europeos auspician para allegar estudiantes extranjeros a sus universidades.

“El escritor Sydney Harris decía que el único propósito de la educación era convertir murales en ventanas.  Yo veo esto como que la educación te permite ver más allá de ti mismo y los programas internacionales hacen esto precisamente, te permiten combatir el prejuicio y entender la necesidad de una economía global”, destacó Kofler.

El vicepresidente y principal oficial de operaciones de la HACU, John Moder, reconoció que la crisis económica mundial ha tenido impacto directo en las instituciones de educación superior alrededor del mundo, pero destacó que los gobiernos deben ver las universidades como una inversión para el futuro del pueblo.

“Hay un debate sin fin sobre si la educación superior es una inversión que el gobierno debe sufragar o si es un asunto de beneficio para el individuo y, por lo tanto, el individuo debe costearlo.  En estos tiempos, cuando los presupuestos de los gobiernos están tan apretados, se tiene que tener en mente que las universidades son las que puede preparar la fuerza laboral capacitada para realizar los trabajos que se necesitan”, expresó Moder.


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