Si usted siente que esta nota periodística le aporta o no en su toma de decisiones o si le gusta o echa en falta entre las páginas del diario alguna noticia, sepa que cuenta con un representante que puede canalizar sus inquietudes para comunicárselas a los integrantes de la redacción.

Este es el caso de El Nuevo Día como el de múltiples rotativos del mundo, donde la función del llamado defensor o representante del lector se ejerce de diversas formas -algunos trabajan desde la redacción misma y otros son externos-, pero siempre como una propuesta del diario para conocer de primera mano qué opinan sus lectores y qué esperan del medio de comunicación.

Nanny Torres, representante del lector de El Nuevo Día, aseguró que, pese a que sí recibe comunicaciones de los lectores sobre el contenido del diario, esos reclamos suelen ser más bien pocos, cerca de 10 a la semana, “excepto cuando se repite el horóscopo o el crucigrama”.

Sin embargo, de vez en cuando algún lector se comunica para señalar imprecisiones en el lenguaje utilizado en las notas periodísticas, para quejarse por el uso de demasiadas fuentes sin identificar o para pedir que se expanda la cobertura de ciertos temas, entre otros asuntos.

Torres destacó que estas colaboraciones ayudan a mantener un vínculo vivo con el lector para que, a través de múltiples plataformas, este reciba la información que necesita para ejercer sus deberes ciudadanos y, al mismo tiempo, sirven para mantener una cobertura periodística de calidad, cercana a las necesidades de la audiencia.

Pese a que, como reconoce Torres, la figura del representante del lector puede resultar antipática dentro de las redacciones –“a nadie le gusta que le critiquen”-, poder ofrecer esa herramienta para que los ciudadanos canalicen sus preocupaciones se convierte en una labor llena de satisfacciones.

“A lo mejor, lo que nos creemos que el lector no le va a dar importancia, se la da. Una foto sin calce, por ejemplo, el lector quiere saber quién la tomó... Cuando una persona hace un reclamo, es porque esa persona sigue queriendo que este sea su medio, su periódico”, manifestó la también editora de la sección de Cartas al Director.

Periódicos como el New York Times, en Estados Unidos; El País, en España, o La Tercera, de Chile; cuentan con un representante del lector, que vela por que se respete la ética de la profesión y que se promueva la excelencia en el ejercicio del periodismo.

La mayoría de estos profesionales se aglutinan en la entidad internacional Organization of News Ombudsman.

Como en el caso de El Nuevo Día la representante del lector es, a su vez, editora de Cartas, en muchas ocasiones estas dos funciones se solapan, y algunas misivas que llegan con la intención de que sean publicadas pueden terminar, en cambio, en las conversaciones con los editores y hasta en la agenda de la reunión diaria de la Junta Editorial del periódico, de donde surgen los editoriales que se publican a diario en las páginas de este periódico y en su plataforma digital.

Torres instó a los lectores a utilizar esta herramienta y recordó que desde un niño hasta un anciano y sin importar los niveles de escolaridad pueden comunicarse con ella, ya sea a través de una carta, una llamada o un correo electrónico.

“Cualquier persona que haya leído algo en El Nuevo Día -que no le haya gustado, que sienta que no está completo, que le gustó o para dar sugerencias de seguimiento-, para todo, puede comunicarse”, indicó.