Los residentes de La Perla remozan sus hogares (semisquare-x3)
La semilla del proyecto se sembró hace dos años, cuando comenzaron a pintar las residencias de los adultos mayores. (Jorge Ramirez Portela)

Para los residentes de La Perla, pintar las fachadas de 375 casas de la comunidad es mucho más que simplemente pasar un rodillo bañado en colores. Es una forma de revitalizar su espacio, de fortalecer el sentido de pertenencia, de exteriorizar lo que se vive día a día allí dentro, de develar un nuevo rostro.

“Esto es una belleza urbana. Lo que queremos es que nadie baje con esa impresión de que somos malos, de que aquí solo se usa o vende drogas. No. Al contrario, aquí hay mucha gente buena… El mundo se puede caer, y aquí nos escondemos, porque todo el mundo se conoce. Es bonito poder mirar al otro lado y tener a alguien que te pueda ayudar”, compartió la residente Wanda Quiñones Malavé.

Estaba sudando, cubierta de pintura, sentada en las escaleras de una casa de un verde chatré fresco. Wanda, de 30 años y nacida en La Perla, es una de las 20 residentes de la comunidad que fueron contratadas para avivar los colores de las casas en el proyecto “La Perla pinta su futuro”, gestionado por la Junta Comunitaria, con la colaboración de ocho empresas puertorriqueñas.

La semilla del proyecto se sembró hace dos años, cuando comenzaron a pintar las residencias de los adultos mayores, y luego activaron una brigada de recogido de basura y escombros. Hoy ha mutado. Tras meses de coordinación, finalmente arrancó la propuesta sociocultural, y ya 30 casas -de las 375 previstas- se han pintado.

“Este es posiblemente el proyecto de revitalización más importante que hemos tenido en nuestra historia. Nos llena de orgullo lograrlo con el apoyo de empresas locales y de la propia comunidad, sin fondos gubernamentales y sirviendo de vehículo a la generación de empleos entre nuestros residentes”, sostuvo Yashira Gómez, presidenta de la Junta Comunitaria de La Perla.

Desde el punto de vista conceptual, el proyecto ha adoptado el nombre de “Sol Naciente”. Con una paleta de colores que va navegando desde los tonos cálidos –amarillo, naranja, terracota-, hasta los tonos fríos –azul turquesa, verde monte, violeta-, el artista plástico a cargo del proyecto, Pablo Marcano García, busca reforzar esa idea del renacimiento.

“Las cosas más bellas se dan en la comunidad. En estos últimos días en los que hemos podido intercambiar con la gente, uno puede -de alguna manera- remontarse al pasado de muchas formas, saber la grandeza de nuestros padres, de nuestros abuelos, en ese trato diario de lo que es un proyecto de arte comunitario”, comentó el artista que ha donado su mano artística anteriormente a proyectos en Yauco y Gurabo.

Empresarismo puertorriqueño

La inversión del proyecto se estima en $80 mil –entre mano de obra, materiales y equipo de trabajo-, y provino de fondos privados. Ocho empresas locales dieron un paso al frente en un modelo que busca replicarse para cortar los lazos de dependencia económica con el Estado.

Entre las empresas locales, figuran Master Paints con toda la logística, la coordinación, la pintura 100% acrílica resistente a la alcalinidad y el salitre; Panamerican Grain con múltiples actividades de recaudación de fondos, los supermercados Selectos e Indulac con el sustento alimenticio, Coopharma con apoyo salubrista, Mac Climber con los andamios, la ferretería National con materiales, FirstBank con apoyo económico, además de mano de obra voluntaria y talleres de educación financiera, y EDP University con un incentivo monetario.

“Un proyecto como este requiere pasión, tiempo, organización y mucha gente buena. Las compañías puertorriqueñas necesitan estar involucradas con las comunidades. No podemos depender solo del gobierno, hay que darle la enseñanza al resto de las compañías puertorriqueñas y las extranjeras que se benefician de los puertorriqueños, de que hay que contribuir con Puerto Rico y sus comunidades”, manifestó conmovida la directora de responsabilidad social de Master Paints, Cristina Cardona.

Luego de pintar las casas, la segunda fase del proyecto consistirá en el desarrollo de una microempresa comunitaria de guías turísticos, que tiene como objetivo que sean los mismos residentes de La Perla quienes puedan ofrecer recorridos a turistas y locales sobre la actualidad y la historia del sitio donde viven.

“La comunidad siempre ha estado en peligro de que nos saquen. Por eso, se están haciendo proyectos como este, para fortalecer a la comunidad, que tomen sentido de pertenencia, que sepan que La Perla es hermosa y que vamos a estar aquí para luchar por nuestra comunidad. De aquí no nos va a sacar nadie. La Perla no está en venta”, manifestó la líder comunitaria Gómez.


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