Teresa González es testigo de cómo la organización Boys & Girls Club ha logrado transformar las vidas de cientos de niños y jóvenes. (vertical-x1)
Teresa González es testigo de cómo la organización Boys & Girls Club ha logrado transformar las vidas de cientos de niños y jóvenes. (José L. Cruz Candelaria)

Wilfredo Damiani comenzó a dirigir el centro de Boys ans Girls Club del residencial Ramos Antonini, en Río Piedras, en el año 2009.

Al llegar, recordó, se topó con una realidad: el 90% de las niñas querían ser técnicas de uñas y el 90% de los varones optaban por la barbería como carrera de vida.

No era que la visión de estos niños y jóvenes estuviera errónea, sino que surgían de la realidad de su entorno, uno limitado por las desigualdades sociales a la que se expone gran parte de la población atendida por la organización.

“Aquí dentro se hacía de todo, aquí se comprobaba comida, se compraba ropa y en cada edificio había un barbero y una técnica de uñas”,  señaló Damiani al recordar la transformación que ha ocurrido a través de los años.

Esa oportunidad a nuevos horizontes para provocar cambios, mejores condiciones de vidas y rutas que perecían inalcanzables es lo que ha ofrecido la organización durante los 49 años de establecimiento en Puerto Rico.

Aunque la columna vertebral de Boys & Girls Club ha sido su programa de prevención y el ofrecimiento académico y deportivo luego del horario escolar, ha comenzado a inyectar nuevas ofertas académicas que atiendan las necesidades de su población y que ofrezcan más y mejores oportunidades a estos grupos.

Anualmente, atienden  un promedio de 15,000 niños y jóvenes a través de los 13 centros de servicios. “El ver jóvenes que hoy son cuarta generación en el residencial, pero que son los primeros en terminar su cuarto año o en llegar a la universidad, es algo inimaginable”, mencionó Damiani.

“No importa qué, no importa lo que haya pasado, yo tenía que estar aquí, que tenía que gozarme esta transformación”, agregó.

Teresa González trabaja como consejera en la organización. Por sus manos pasan los participantes. Algunos llegan con miedos, inseguridades y poco a poco se van transformando, convirtiéndose en individuos más seguros, extrovertidos y visionarios.

Llegan también con sed de conocimiento y con una necesidad genuina de conocer qué es lo que está pasando. “Así que vamos con ellos, tomándolo de la mano y acompañándolo para que puedan  verlo mucho más claro”, señaló González.

En ese proceso de intervención, en múltiples circunstancias, se incluyen a los padres o tutores del menor para que sea, no sólo parte de este proceso de transformación, sino para que sea el apoyo idóneo que necesita para alcanzar sus sueños.

El 89% de la población que atiende la organización vive bajo el nivel de pobreza, factor que los mantiene en un constante proceso de autoevaluación que mantenga la oferta actualizada a la realidad y necesidad de cada familia y el país.

“Parte de la responsabilidad que hemos tomado como organización es mirar lascondiciones en las que se están desarrollando nuestros niños y jóvenes. Vemos el asunto de pobreza como una prioridad”, expresó Gloriann Sacha Antonetty, líder de Comunicación.

La operación actual de la organización es de $10 millones anuales, suma de dinero necesaria para cubrir los programas y servicios.

Expansión

Pese a  la cantidad de niños que se benefician anualmente de la oferta de Boys & Girls Club, la organización llegó a la conclusión de que el servicio directo a la niñez era insuficiente para alcanzar a casi un país, lo que los movió a la creación, en el 2013, del Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ).

Se trata de una entidad cuyo propósito es provocar un cambio sistémico promoviendo la investigación y publicación de estadísticas sobre la juventud; capacitando a profesionales que trabajan con esta población; movilizando y alineando recursos y sectores e impulsando política pública en pro de los niños.

“Cuando uno los escucha (a los participantes), uno los remonta a todo lo que ha venido, hay una esperanza increíble”, insistió el director del centro de  Ramos Antonini, club que tiene una asistencia diaria promedio de entre 130 y 150 niños y jóvenes.


💬Ver 0 comentarios