Tras la muerte del ex boxeador Héctor “Macho” Camacho se ha desatado un combate fuera del ring entre el director de la Administración de Servicios Médicos (ASEM), Ernesto Torres y el cirujano Iván González Cancel.

Un día después de que González Cancel dijera que Torres era “una amenaza a la salud”, el director de la ASEM catalogó de “irresponsables e imprudentes” las expresiones del cirujano.

Según González Cancel, aparte de la donación de órganos, Camacho pudo haber sido donante de otras partes de su cuerpo, como tejidos y córneas. Además, el cirujano insistió en que no recae en la familia del paciente la decisión de desconectar las  máquinas que los asisten artificialmente, sino que esta es una decisión que recae en el médico y que debe ser clara: desconectarlas cuando se declara muerte cerebral.

Torres, sin embargo, recalcó que es importante mantener al paciente conectado, incluso después de la muerte cerebral, para preservar los órganos en caso de que los familiares accedan a la donación de órganos o el paciente así lo haya manifestado previamente.

Según el galeno, la Ley de Donaciones Anatómicas de Puerto Rico y el protocolo de Lifelink establece que este sea al paso a seguir mientras personal de Lifelink se reúne con los familiares del paciente para explicarles las ventajas de la donación de órganos en vías de obtener su aprobación.

"Se le debe dar el espacio a la familia para que considere la donación de órganos. En la negativa, el cadáver debe ser desconectado por el médico primario del paciente. La participación de la familia en el proceso siempre debe ser bienvenida", sostuvo, por su parte, González Cancel.