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La decisión del Gobierno de Puerto Rico de cesantear a miles de empleados públicos generó ayer interrogantes en la reunión anual de la Asociación Nacional de Vicegobernadores (NLGA), celebrada en un hotel de Isla Verde.

“Una de las preguntas que todavía tengo sobre Puerto Rico es que, con todas las medidas económicas, tiene que haber un recorte de servicios (…) o has cortado servicios o tenías mucha pérdida de tiempo en el Gobierno, a gente sentada haciendo nada”, dijo a El Nuevo Día Anthony Brown, el vicegobernador de Maryland.

Las gestiones fiscales del Gobierno de Puerto Rico incluyen la cesantía de alrededor de 23,000 empleados públicos, para reducir en 17% la nómina estatal, indicaron el gobernador Luis Fortuño y el secretario de Estado, Kenneth McClintock a cerca de 20 vicegobernadores estadounidenses reunidos ayer en un hotel de Isla Verde.

“Cuando reduces la fuerza laboral en varios miles de empleados -lo que nosotros no hicimos en Maryland- tienen que recortarse servicios”, dijo Brown.

Durante un panel con el secretario de Desarrollo Económico, José Pérez Riera, en el que se discutieron iniciativas del Gobierno isleño para aumentar los ingresos, un vicegobernador preguntó sobre cuántas personas implicaba la reducción en 17% de la nómina. McClintock, el moderador, dijo que suman 23,000: 11,000 renuncias por incentivos y 12,000 “involuntarios” o despedidos. Agregó que, a su entender, muchos cesanteados ya consiguieron empleo.

Mientras, Yvonne Prettner, vicegobernadora de Minnesota -estado que acaba de tener un cierre de tres semanas por su crisis fiscal- se distanció ante la posibilidad de reducir la nómina.

“Nuestros estados son muy diferentes. Aquí hay un mayor porcentaje de empleados públicos que en Minnesota. Nosotros llevamos varios años con recortes y no sé por dónde más podríamos cortar”, dijo Prettner.

Las declaraciones de estos vicegobernadores se dieron luego de que Fortuño invitó a esos funcionarios a recomendar la implantación en Estados Unidos de las medidas fiscales tomadas en Puerto Rico.

“Lo que muchos de nosotros estamos haciendo a nivel estatal puede ayudar a mostrarle a Washington el camino, y lo que es necesario hacer a nivel federal. Hasta ahora hemos sido exitosos porque, en todo lo que hacemos, hemos puesto en primer lugar el bienestar a largo plazo de la economía y a nuestro pueblo”, expresó Fortuño.

Fortuño relató que heredó un gobierno que no podía pagar la nómina porque tenía el déficit presupuestario más alto entre las jurisdicciones estadounidenses. Agregó que Puerto Rico ha mejorado al extremo que ahora hay 36 estados con peores estadísticas económicas.

“Hemos cambiado el curso de la economía puertorriqueña, encaminándola al futuro y a una nueva era de crecimiento y prosperidad”, dijo Fortuño.

“Es el milagro del Caribe”, describió McClintock la gestión de Fortuño.

Fortuño mencionó, entre las medidas que tomó, reducir los contratos gubernamentales en un 15%, consolidar agencias y recortar la nómina en 17%.

“En menos de dos años, hemos reducido la cantidad de empleados públicos en 23,000, más que cualquier otro estado en la nación”, dijo.

Fortuño también destacó las enmiendas a la Ley de los Sistemas de Retiro para que el Gobierno aumente su aportación como patrono de 9% a 20.5%; la reforma contributiva que incluyó un impuesto a las corporaciones foráneas; e iniciativas energética como Vía Verde e incentivos de mil millones de dólares para proyectos de energía renovable.

Por su parte, el secretario de Desarrollo Económico, José Pérez Riera, destacó los proyectos de Alianzas Público-Privadas (APP) encaminados o en proceso, como la reciente concesión de las autopistas PR-22 y PR-5.

Agregó que las tres principales agencias de calificación de crédito elevaron la calificación del crédito de Puerto Rico y que la tasa de desempleo bajó de 16% a 15%.


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