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En momentos difíciles, muchas personas buscan la ayuda de un poder superior, siguiendo el refrán que dice: “La fe mueve montañas”. Algunos van a la Iglesia a rezar, otros le prenden una vela al santo de su predilección. Hay quienes meditan.

Stephanie Rodríguez Pizarro, de 28 años, no es la excepción. Por eso estaba al filo de la medianoche del jueves en el apartamento 177, en el edificio 8 del complejo de vivienda Villa Kennedy en Barrio Obrero. Acudió al lugar para hacerse un “despojo” con el santero José Antonio Cádiz, quien de día labora en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA). Allí, de acuerdo con la Policía, Cádiz comenzó el proceso que busca eliminar “los malos espíritus” y atraer la buena fortuna.

El santero y la creyente fueron al baño del apartamento. Dentro de la ducha de cemento la mujer, residente junto a sus dos hijos en el complejo de vivienda Luis Lloréns Torres, comenzó a ser bañada en aguas de botánica y rociada con aerosol de hierbas por parte de Cádiz, quien dirigía el despojo bajo la luz de velas aromáticas.

Pero el ritual tuvo un desenlace desastroso para ambos, cuando en medio de la “limpieza” una vela hizo contacto con los líquidos del despojo, que resultaron ser inflamables.

Stephanie se prendió en llamas de pies a cabeza, mientras que Cádiz intentaba auxiliarla, sufriendo quemaduras en los brazos y el torso.

Allegados a la mujer la llevaron a toda prisa a la sala de emergencia del Centro Médico de Río Piedras, donde le diagnosticaron quemaduras de segundo grado en todo el cuerpo.

Cádiz se presentó poco después ante la Policía en el residencial Lloréns Torres. Los agentes lo llevaron al Centro Médico para ser atendido por sus quemaduras, también de segundo grado.

Ayer en la mañana, Constancia, ex compañera de Cádiz, se presentó en el hospital para visitar al padre de dos de sus hijos, de 19 y 18 años. Observar la condición física de su ex pareja tras el fuego la afectó.

“Cuando lo vi, tuve que salir pa' afuera (del cuarto de la Sala de Emergencias)”, indicó Constancia. “Él está quemado como el carbón, como se pone el pollo cuando lo echan a freír. No se puede poner ni ropa”, dijo la mujer.

“José está vivo porque Dios es grande”, opinó Constancia, también residente de Lloréns Torres.

A Constancia no le constaba que su ex pareja fuera practicante de la santería. “Yo de eso no sé nada”, indicó la señora, quien acudió al apartamento del incendio luego de visitar a Cádiz. “Yo sólo sé que él trabaja en Acueductos”, agregó.

Responde, pero está sedada

Los familiares de Stephanie también llegaron al Centro Médico, pendientes a la condición de la joven.

“Ella está entubada, pero estable”, indicó Sarah Solís, esposa del hermano de Stephanie. “Se quemó de pies a cabeza, pero abre los ojos y se mueve. Ahora mismo está sedada”, añadió.

Ambos hijos de la mujer, Nicole, de cuatro años, y Valentín, quien el domingo cumple tres años, están con su padre desde antes del incidente. “Esta semana le tocaban a él”, explicó Sarah.

Según los familiares de Stephanie, ésta trató de hablar en varias ocasiones, pero se le hizo difícil darse a entender.

Ayer, el apartamento 177 del residencial Villa Kennedy daba testimonio del siniestro que dejó seriamente heridos a Stephanie y a Cádiz.

Las rejas del balcón -pintadas de blanco- estaban negras por las llamas. El techo del apartamento y las ventanas de la sala, el baño y la habitación también tenían rastros de humo por el incidente. El olor a quemado se sentía desde la acera en el primer piso.

“Hay hasta pelo de la muchacha allí adentro”, indicó Constancia.

La residencia no estaba habitada. “No tenía muebles”, indicó el agente investigador del caso, Miguel A. Rodríguez, del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de San Juan.

Añadió que en el baño encontraron velas aromáticas, un aerosol con especias, varios frascos con líquido y un encendedor. La evidencia valida la versión que reconstruye la Uniformada, que entiende que se trataba de un ritual de santería.

“También encontramos un collar de cuentas. Estaba puesto por el área del inodoro”, agregó el investigador.

“Utilizaron algún tipo de acelerador (durante el 'despojo')”, indicó el agente Rodríguez, quien dirige la pesquisa policíaca. “El incendio comenzó en el baño. Levantamos muestras del baño y tomamos unos frascos que habían en el lugar”, señaló.

El agente Carlos A. Rivera, de la División de Explosivos Metro, indicó que someterían las muestras a una prueba para identificar qué sustancias son y si tienen facultades acelerantes.

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