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La Reserva Natural Playa Grande El Paraíso, en Dorado, fue añadida al inventario tras su adquisición por parte del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales. (GFR Media)

El 2016 culminó con el 16.1% de los terrenos del País protegidos, reveló el más reciente Inventario de Áreas Protegidas de Puerto Rico.

El Equipo de Acción de Conservación de Áreas Protegidas de la Cooperativa para la Conservación del Paisaje en el Caribe (PA-CAT), que tuvo a cargo la actualización de los datos, informó que la cifra representa un aumento de 0.1% respecto al 2015.

El recién concluido año también fijó en 26.7% el total de áreas marinas protegidas.

“Las áreas protegidas son dinámicas, están cambiando todo el tiempo, y por eso es que actualizamos periódicamente el inventario y mapa. Esta es la segunda actualización que hacemos y hemos ido mejorando la delimitación de las áreas”, dijo Ariel Lugo, director del Instituto Internacional de Dasonomía Tropical del Servicio Forestal Federal, uno de los miembros del PA-CAT.

Nuevas áreas

El inventario actualizado incluye ocho nuevas áreas terrestres protegidas por Para La Naturaleza: Río Bairoa, La Pitahaya, Los Llanos, Cerro La Tuna, Río Toa Vaca, Hacienda Lago, Freddie Ramírez y Hacienda Pellejas.

Incluye, además, dos nuevas áreas terrestres protegidas por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA): Reserva Natural Playa Grande El Paraíso y Extensión Marina Reserva Natural Playa Larga El Paraíso.

Específicamente, en 2016 fueron añadidas al inventario 1,076 hectáreas (2,659 acres) de terrenos protegidos y 6,490 hectáreas (16,036 acres) de océano protegido.

Lugo destacó, no obstante, que el PA-CAT actualizó el inventario antes de que el  exgobernador Alejandro García Padilla designara y delimitara, el pasado 27 de diciembre y mediante orden ejecutiva, la Reserva Natural de Mar Chiquita. Estos números se incluirán en la actualización que se haga en diciembre de este año.

El 30 de diciembre, tres días antes de culminar su mandato, García Padilla designó  como reservas naturales –también por la vía ejecutiva– las zonas de Punta Petrona, en Santa Isabel; Playa Lucía, en Yabucoa; Punta Cabuyones, en Ponce; el área de Finca Noya, en Camuy; y el Cañón  San Cristóbal, que se extiende desde Aibonito hasta Barranquitas.

Mejor calidad

“No pienso que la cantidad (de áreas protegidas) vaya a aumentar vertiginosamente cada vez que se revise el inventario. La designación de áreas protegidas cuesta recursos y estamos en crisis económica. Pero lo importante es que poco a poco va incrementando la calidad de la información y las delimitaciones son más precisas”, indicó.

“También estamos trabajando en quiénes son los dueños de las áreas protegidas, para tener una mejor idea de la titularidad de los sitios. Es importante que el País entienda lo que es público, protegido y no patrimonial, para evitar que se pierdan recursos valiosos por falta de conocimiento”, añadió.

De acuerdo con Lugo, el mapa elaborado “provee criterio” a agencias y entidades, como el DRNA y Para la Naturaleza, al momento de decidir qué nuevos terrenos adquirir para protegerlos.

“Al ver la distribución de las áreas protegidas, los terrenos se pueden seleccionar con más certeza para decidir, por ejemplo, si se rellena o establecen corredores. El mapa ayuda a planificar cómo añadir o enmendar áreas protegidas al futuro, en vez de hacerlo a ojo ciego”, recalcó Lugo.

Sostuvo que el mapa “es útil” para agencias reguladoras, como la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA) y la Junta de Calidad Ambiental (JCA), pues les precisaría la proximidad de un desarrollo a áreas protegidas.

El PA-CAT informó que en la más reciente actualización del inventario también se incluyen cambios en seis límites de área y en la tabla de atributos de otras ocho.


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