Antonio Weiss afirma que el Título III es una
Weiss señaló que la quiebra territorial bajo el Título III de PROMESA era necesaria. (Archivo/GFR Media)

Washington - Antonio Weiss, quien desde el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. ayudó a diseñar la ley PROMESA, afirmó hoy que el camino iniciado de la bancarrota judicial “va a ser un período largo, pero si hay una reducción suficiente de la deuda puede ser el principio de la esperanza” para Puerto Rico.

Al responder preguntas de periodistas luego de un foro de la American Enterprise Institute (AEI), Weiss señaló que la quiebra territorial bajo el Título III de PROMESA era necesaria no solo para buscar un recorte significativo de la deuda, sino para mantener el freno en la litigación judicial en contra del gobierno.

“Ese freno en la litigación ha permitido ya suspender $2,000 millones en el pago de la deuda”, y sin su reactivación los servicios básicos del gobierno de Puerto Rico estarían en riesgo, dijo.

Weiss, quien como consejero del entonces secretario del Tesoro, Jacob Lew, tuvo las funciones de subsecretario para Finanzas Domésticas, afirmó que el mecanismo de la quiebra territorial, invocado ya por la Junta de Supervisión Fiscal en el caso de las obligaciones generales del gobierno de Puerto Rico, es una “herramienta poderosa”, no solo para recortar la deuda, sino para estabilizar la economía a corto plazo y permitir luego “crecimiento económico”.

En una declaración escrita, mientras, la congresista demócrata boricua Nydia Velázquez (Nueva York) elogió la decisión de la junta federal de hacer uso del título III de la ley PROMESA.

“El Título III garantizará una reestructuración ordenada de la deuda que puede preservar importantes servicios gubernamentales, proteger las pensiones de los puertorriqueños trabajadores y reducir la deuda de la isla. Esto es muy superior a una avalancha caótica de demandas que habría penalizado más al pueblo puertorriqueño que ya ha sufrido inmensamente y sólo hubiese servido para enriquecer a fondos buitres que compraron esta deuda por centavos de dólar”, indicó la congresista Velázquez, quien había presionado para que el gobernador y la junta utilizaran la quiebra judicial.

Mientras, el congresista demócrata Luis Gutiérrez sostuvo que “ya era hora de que el gobernador pidiera a la Junta de Control Financiero iniciara el proceso de quiebra bajo el Título III de PROMESA”.

“La capacidad de reestructurar la deuda de Puerto Rico es realmente el único apartado de PROMESA que tenía algún valor”, sostuvo Gutiérrez.

Tanto Velázquez como Gutiérrez reafirmaron además el llamamiento para que se audite la deuda. “Es fundamental que la Junta audite completamente toda la deuda de Puerto Rico antes de tomar cualquier decisión de reestructuración”, indicó la legisladora federal.

Y al igual que Weiss, Velázquez sostuvo que ahora el Congreso debe atender las disparidades en el acceso de Puerto Rico a fondos federales de salud, sobre todo en Medicaid.

“Debe continuar la lucha en el Congreso para conseguir fondos de salud adecuados y otras herramientas de crecimiento económico”, dijo Weiss, al indicar que en la década de 1970 le tomó años a la ciudad de Nueva York poder volver a la normalidad, pero ahora se tiene a la mano un solo tribunal, con un solo juez, para poder considerar todo el reajuste de la deuda.

Desde Nueva York, el presidente del sindicato 32bj y vicepresidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU), Héctor Figueroa, sostuvo que era necesaria la reestructuración de la deuda por la vía judicial y el título III.

A nombre de su sindicato y del movimiento “Vamos por Puerto Rico”, Figueroa señaló que “este es un paso importante que le permitirá a Puerto Rico el espacio para planificar su desarrollo a largo plazo y que se ponga en el camino correcto hacia una economía próspera que funcione para el pueblo y no solo para los banqueros que emiten su deuda”.


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