Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

 (semisquare-x3)
Soto busca hacer historia y convertirse en el primer boricua elegido al Congreso en representación del distrito 9 de Florida, un estado en el que ahora viven más de un millón de puertorriqueños. (Carla Martínez/ Especial para El Nuevo Día)

ORLANDO, Florida.- Darren Soto es un fiel retrato de un importante segmento de la diáspora boricua de Florida, cuyo creciente poder político va a medir a finales de este mes.

Hijo de un puertorriqueño de Arecibo y una italoamericana con orígenes en Nápoles, Soto nació en Ringwood, en el norte de Nueva Jersey. Como muchos boricuas, Soto, junto a su familia, dejó el noreste de Estados Unidos  para establecerse en Orlando.

Graduado de economía de la Universidad de Rutgers y de Derecho de la Universidad George Washington de la capital estadounidense, entró a la política como parte de un esfuerzo por conocer gente y poder expandir la práctica de su profesión de abogado.

Primero se vinculó con la Juventud Demócrata. Después aspiró a la Cámara de Representantes estatal. Aunque perdió su primera contienda, en 2006, sostiene que  solo buscó llenar el espacio demócrata, sin posibilidades de triunfo.

En 2007, todo fue diferente.

Para llenar la vacante dejada por el representante estatal boricua John Quiñones, Soto derrotó al republicano Anthony Suárez, quien en sus tiempos de demócrata se convirtió en el primer boricua en la Legislatura de Florida. A Suárez le venció por menos de 300 votos.

Hoy, Suárez le respalda como precandidato al Congreso, de cara a las primarias del próximo día 30 en Florida.

Soto busca hacer historia y convertirse en el primer boricua elegido al Congreso en representación del distrito 9 de Florida, un estado en el que ahora viven más de un millón de puertorriqueños, con el potencial de decidir las presidenciales del 8 de noviembre.

Ese potencial aplica a su elección. Uno de cada cinco electores de las primarias demócratas del 30 de agosto en el distrito 9, con base en Kissimmee, puede ser  puertorriqueño.

Soto se enfrenta a cuatro precandidatos, aunque sus principales oponentes son Dena Grayson –esposa del actual congresista por ese distrito, el demócrata Alan Grayson, quien ahora aspira a la candidatura demócrata al Senado federal– y Susannah Randolph.

La persona que triunfe en las primarias demócratas irá en las elecciones generales contra el ganador de la contienda republicana entre la puertorriqueña Wanda Rentas, actual vicealcaldesa de Kissimmee, y Wayne Liebnitzky.

Pero, en un distrito de mayoría demócrata, ganar las primarias del 30 de agosto puede encaminar a Soto a ser el quinto congresista de origen boricua.

Los  congresistas boricuas  –el republicano Raúl Labrador (Idaho) y los demócratas José Serrano (Nueva York), Luis Gutiérrez (Illinois) y Nydia Velázquez (Nueva York)– son amplios favoritos para ser reelegidos en noviembre.

El político de origen boricua, de 38 años, lleva una década como legislador estatal. Fue reelegido en 2008 y 2010 como representante.

En 2012 se convirtió en el primer boricua en el Senado estatal de Florida, puesto al que fue reelegido dos años después.

Con la intención de acercarse más al elector hispano y boricua, que son uno de cada tres en el distrito 9 que aspira a representar, Soto ha aprendido a desenvolverse en español, incluso por medio de clases privadas.

Como Soto, seis de cada 10 personas que se identifican como puertorriqueños en Florida no nacieron en Puerto Rico.

La afirmación de su identidad boricua la atribuye a su familia, a su abuela Sara y a los primos que cuando niño vivían en la Isla, con los cuales solía juntarse en Arecibo o Ringwood, prácticamente cada verano.

¿Quién es Darren Soto?

-Soy esposo, abogado y músico, pero la mayoría de la gente me conoce como senador estatal.

¿Qué instrumento toca?

-La guitarra acústica y  escribo canciones.

¿Canta?

 -Claro.

¿Bien?

-Eso espero, si no es que la gente es muy cortés. Me he presentado en eventos de recaudación cuando aspiré a la Cámara y al Senado estatal.

¿Cómo describe su identidad?

-Es una mezcla muy común de dónde vengo en el Norte de Nueva Jersey. Si se piensa en “West Side Story”, soy la próxima generación. Eso me ha ayudado mucho. Desde que tengo memoria tengo conciencia (de mi puertorriqueñidad). Mis padres me llevaban a la Isla a partir de los 3 o 5 años. Recuerdo la finca de mi abuela en Sabana Hoyos, en Arecibo; el fuerte apretón de mi bisabuela;  a mis tíos abuelos;  las matas de plátano; el café; y las vacas de la finca. También recuerdo a mi abuela matando un pollo al frente mío. Eso fue una experiencia un poco traumática, pero se convirtió en  una gran cena.

Sigue tratando de mejorar su español.

-Cuando crecía en Ringwood no se hablaba mucho español en casa, porque mi madre no habla español. Pero, tomé clases en secundaria e intermedia, que me dieron un vocabulario decente. No fue hasta que llegué a Florida central que la necesidad fue mayor, tanto para mi práctica legal, y no lo sabía entonces, pero eventualmente ha sido de gran ayuda para la política.

¿Y su italiano?

-Esa parte es más cultura culinaria, aunque fui hace dos años con mi esposa a Italia.

¿Pasta o lechón?

-A mi madre le encanta cocinar ziti y lasaña, principalmente, y algún espagueti. Tengo la bendición de tener aquí toda mi familia de Puerto Rico, así que tenemos también mucho arroz y habichuelas. Nosotros nos mudamos en el 2000. Mucha de mi familia vino de Nueva York y Puerto Rico, dos migraciones comunes de puertorriqueños. La historia de mi familia es la historia puertorriqueña en Florida.

¿Siempre pensó en ser abogado?

-Pensé que me dedicaría a hacer una carrera empresarial. Cuando era joven mi tío abuelo Lorenzo Casanova (quien fue el primer subcomisionado policial latino en el estado de NuevaYork) y mi padre, siempre me decían que debía ser abogado porque hablaba mucho.

¿Cómo se involucra en la política?

-Por accidente. Me mudé aquí y trabajé con un familiar, Luis González, tío de un primo, quien trabajó por más de 20 años en los tribunales federales y de Puerto Rico. Me dijo: ‘Sal a conocer gente, para que puedas construir tu práctica privada’. Me integré a la liga local de ‘kickball’ y a la Juventud Demócrata. Cuando llegué a la reunión de la Juventud Demócrata, era noviembre de 2004, el salón parecía más un funeral, triste. John Kerry había perdido, así que estaban decepcionados. Pero, vi una oportunidad. En la próxima elección me convertí en el vicepresidente de la Juventud Demócrata en el condado de Orange. Me sorprendió que solo teníamos 25 miembros en un condado de mayoría demócrata y 1.2 millones de personas entonces. Propuse la idea de hacer un evento denominado ‘habla fácil’, el último viernes de cada mes, en el cual un funcionario electo o un conocido líder iba a hablar por unos cinco minutos y entonces pasábamos a un ‘happy hour’. Nuestra membresía subió a 150.

¿Por qué quiere ser congresista?

-Soy el que tengo la experiencia y el conocimiento del distrito. Aspiro a hacer historia como el primer puertorriqueño en el Congreso por Florida y el primer hispano de la Florida central. Como el presidente Barack Obama ha inspirado a generaciones de afroamericanos, trato de inspirar a la próxima generación de puertorriqueños e hispanos en general. He trabajado en muchos asuntos hispanos, de inmigración. Uno de los proyectos que logré convertir en ley otorga a niños que tienen el inglés como su segundo idioma dos años de escuela en Florida antes de que las pruebas de aprovechamiento académico puedan contar.  A mi propio padre, cuando llegó de niño a Nueva York, le tomó dos años aprender el idioma.

¿Cuál sería su primer proyecto en el Congreso?

-Uno que trate de corregir cómo liberamos aguas del lago Okeechobee en los Everglades. Me he centrado en asuntos ambientales, jurídicos y de derechos civiles. Nuestro estado ha estado asolado por algas verdes que provienen de los Everglades y el lago Okeechobee  y están destruyendo nuestro medio ambiente.

¿Se sintió  representado por Alan Grayson?

-Creo que hizo un buen trabajo. Trabajamos  juntos algunos asuntos. Él ha estado más atento a temas nacionales que a los del distrito. Soy más pragmático. Mi principal atención estará en traer grandes proyectos al distrito. Pienso que toda política es local, así que puedo mencionar temas que el distrito necesita, como conectar Ponciana Parkway con la Interestatal 4, lo que ayudará al movimiento vehicular de más de 75,000 personas, muchos de ellos puertorriqueños. Necesitamos también una nueva torre de control en el aeropuerto de Kissimmee.

¿A quién considera su principal oponente?

-Es una contienda entre tres. Denna Grayson llegó hace poco al distrito. Se mudó cuando empezó a aspirar, pero tiene el apellido Grayson y ha tenido mucha publicidad. Susannah Randolph  no es muy conocida en el distrito, pero ha recibido una cantidad significativa de dinero, y me ataca constantemente en su publicidad por correo, presumo que debido a que no tiene confianza en su mensaje.

¿Se dedican más a atacarle a usted?

-Todos lo hacen, porque saben que estoy al frente en las encuestas y he levantado más dinero ($630,000, hasta junio). La razón por la cual ningún hispano ha estado cerca de ser elegido al Congreso por la Florida central es porque nadie había levantado la cantidad de dinero que he logrado reunir.

Usted dice que una  encuesta reciente le otorga 16 puntos de ventaja.  ¿Confiado?

-Me gustan mis oportunidades, pero no hay nada garantizado. Necesitamos movilizar electores para que me ayuden a hacer historia.

Uno de los problemas de la diáspora es la baja participación electoral.

-Especialmente en las primarias y en las elecciones de medio término. Tenemos patrones de votación cercanos a los blancos no hispanos en las presidenciales. Las cosas mejoran, tomando en cuenta de que pasamos en 2012 de un legislador estatal a seis. Esta vez estoy invirtiendo grandes cantidades de dinero en publicidad en Telemundo, Univisión y Wapa.

¿Piensa que no puede depender solo del voto hispano y puertorriqueño?

-No, los números no están ahí. El distrito es 40% hispano en primarias, pero la participación es de cerca de 25%. Trato de subir ese porcentaje a más de 30. Tenemos un fuerte apoyo en los suburbios y en la comunidad agrícola, y soy el único que ha recibido el respaldo de funcionarios electos afroamericanos.

¿Prevé una  movilización  más alta?

-Pienso que será así,  porque nadie ha comprometido tantos recursos –como yo ahora– en una primaria para  acercarse a los electores hispanos. En la conferencia anual de la Raza, en julio, cada cantinero y mesero pidió tomarse fotos conmigo. Es la primera vez que percibo tanto reconocimiento público.

¿Qué representaría para la comunidad puertorriqueña de Florida su victoria?

-Un orgullo tremendo y poder disipar en alguna medida la noción de que no estamos cívicamente comprometidos. Sería tener alguien en el Congreso que comparte sus experiencias, que entiende su cultura y sus necesidades.

¿Prioridades con respecto a Puerto Rico?

-Primero la economía. El Congreso ha aprobado PROMESA. Las preocupaciones que tengo son que la Junta de Control Fiscal no tiene suficiente participación local y el apartado referente al salario mínimo. Si la Isla baja el salario mínimo –aunque todo candidato a gobernador lo ha descartado–, vamos a ver más éxodo hacia aquí. Damos la bienvenida a cada puertorriqueño que quiere vivir en Florida central, pero no queremos que sea a expensas de la Isla. La Florida central va a ser más fuerte si la economía puertorriqueña es más fuerte.

Si hubiese estado en el Congreso, ¿hubiese votado a favor?

-Sí.

A pesar de que elimina la última capa de autoridad electa en la Isla.

-Puerto Rico necesita reestructurar sus deudas y los republicanos del Congreso nunca lo hubiesen permitido sin transacciones. Me hubiese unido a Nydia Velázquez y José Serrano y votado a favor. Estoy dispuesto a ser pragmático, pero el trabajo apenas comienza porque si la Junta de Control favorece demasiado a los bonistas, va particularmente en contra de las pensiones de los jubilados y no trata bien al comercio local, tenemos que fiscalizarla con fuerza. Si eso significa presentar 1,000 enmiendas para cambiar su composición, lo haremos.

A eso iba, ¿cree que se deben suavizar los poderes de la Junta?

-Pienso que sí. Tenemos que supervisarlos a ellos. Espero estar en el comité que los supervisa, el de Recursos Naturales, porque me centraré también en  temas ambientales, claves para Florida, que no tiene a nadie en esa comisión. También espero estar en el Comité de lo Jurídico.

¿Confirma todo este debate que Puerto Rico es una colonia de EE.UU.?

-Desafortunadamente así es. Otra vez el gobierno federal ha sido el mejor amigo y el mejor enemigo de Puerto Rico. Pienso que la eliminación de los beneficios de la sección 936 (del Código Federal de Rentas Internas) fue una causa primaria del colapso económico. Quisiera ver nuevas exenciones contributivas que ayuden a las empresas a quedarse en Puerto Rico y relocalizarse en Puerto Rico.

¿Promovería  revivir la sección 936?

-Quisiera hablar con líderes locales para ver qué visión tienen. Soy un muchacho puertorriqueño de Nueva Jersey. No estaría en el Congreso para decirles a los puertorriqueños de la Isla lo que tienen que hacer. Quiero escuchar lo que los puertorriqueños de la Isla quieren lograr. Cualquier otra cosa sería más colonialismo.

Un grupo de trabajo del congreso va a estudiar este semestre posibles iniciativas económicas  para ayudar a la Isla. Usted favorece paridad en programas federales y pleno acceso a los créditos por ingresos devengados (Eitc) y por niños dependientes (CTC). ¿Qué más deben considerar?

-Escucharé a los líderes locales, pero deben centrarse en dar impulso a industrias existentes, como las industrias del turismo, agricultura, farmacéuticas y el ron, pero examinando qué otras pueden ser beneficiosas a largo plazo.

Usted apoya la idea de que los residentes de Puerto Rico y otros territorios puedan votar por el presidente de Estados Unidos. Hillary Clinton promueve esa idea.

-Estaría feliz de someter el proyecto de ley.

Pero, ¿piensa que es realista? Requiere enmendar la Constitución. Hasta estadistas reconocen que es más fácil que Puerto Rico sea admitido como el estado 51 de EE.UU.

-Cada reforma tiene que comenzar en alguna parte. Cuando hablamos de derechos civiles, como los de la comunidad LGBTT, “Black Lives Matter”, pues mire, los puertorriqueños de la Isla no pueden votar por el presidente de EE.UU. y ese es un asunto de derechos civiles en el país.

¿Cuál es el futuro de Puerto Rico, estadidad o independencia?

-Dejo a los puertorriqueños de la Isla tomar esa decisión y ciertamente la respaldaré.

Los datos recientes del Censo reflejan que los puertorriqueños que han llegado más recientemente a Florida se enfrentan a un mayor desempleo que los demás boricuas del estado.

-Tenemos un área urbana pequeña, con amplios suburbios y zonas agrícolas. Tenemos muchos empleos, pero no de altos salarios.

Hay también problemas de acceso a vivienda. Algunas familias boricuas estancadas en moteles y se dice que hasta personas viviendo  en los bosques.

-Necesitamos un mejor programa de asistencia para alquiler. Llega gente de Puerto Rico y los estados que no pueden pagar el primer depósito, y comienzan viviendo en moteles, donde pagan entre $200 y $300  a la semana. Eso es más de lo que costaría al mes una renta en el condado de Osceola. A nivel federal quisiera ver un programa de alquiler más robusto. Muchos de los que viven en los bosques son veteranos, que no quieren vivir en instituciones.

¿Cuánta gente vive en los bosques?

-Por lo menos son cientos.

¿Puertorriqueños?

-No puedo proveer un número exacto. Pero es un número significativo.

¿Qué mensaje ofrece a los boricuas que piensan mudarse a esta área?

-Les damos la bienvenida, pero antes de mudarse, que tengan vivienda y trabajo. Hay trabajos   que pagan salarios modestos y el costo de vida es bajo, pero tienen que venir preparados.

¿Es racista Donald Trump?

-Lo es. Ha hecho comentarios racistas en contra de hispanos, musulmanes…

¿Si Trump es un racista, cómo explicar que  aún compite  con Hillary Clinton, sobre todo  en Florida?

-Va por detrás. Pero, ha movilizado el voto de los blancos (no hispanos) y a trabajadores frustrados de no ver el progreso económico que muchos en EE.UU. experimentan. Hillary Clinton es por mucho la mejor líder para resolver ese problema. La política es un péndulo. Hemos tenido un presidente afroamericano, muy inteligente, que ha conseguido tremendos cambios, y hay un segmento de la población que quiere que vayamos hacia atrás, a los tiempos en que no había tanta igualdad. No debemos permitirlo. Debemos resistir, hastael final.

  


💬Ver 0 comentarios