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El más joven de los ex presos políticos, Luis Rosa, es un hombre simpático y expresivo.

El padre de tres hijos -Luis, Inara Tanairí y Esaí Sebastián, los dos últimos del matrimonio con la hermana del también ex preso político Edwin Cortés- comienza a explorar la exportación de productos a mercados agrícolas de Chicago, donde pasó buena parte de su vida hasta su arresto en 1980. Tiene 50 años de edad, pasó 19 años preso, es percusionista y obrero de la construcción sin empleo permanente.

¿A qué te dedicas?
Vivo en Aguadilla, estoy desempleado, soy promotor de eventos culturales y trabajo en la construcción liviana.

¿Qué fue lo más que te impactó a tu salida de prisión?
Antes yo veía más campo, más gente orgullosa de trabajar el campo, más ayuda en ese sector. Lo que me impactó mucho es la siembra de cemento. Entiendo que es necesario porque tiene que ver con el desarrollo, pero perdimos ese sentido de cultura, esa mancha de plátano se nos ha borrado un poco cuando nos alejamos de la tierra. Creo que ahora mismo hay un resurgir en la agricultura. Yo estoy tratando de comenzar un proyecto de exportación a Chicago.

¿En que etapa esta ese proyecto?
Ya he visitado un Farmer’s Market en Chicago. Llevo la maleta llena de aguacates y pana, esta semana llevo quenepas, piña y guineos. Maíz no pude llevar. Muchacho, se pelearon por las panas allí, en Chicago las panas cuestan $6 a $7 cada una.

¿A qué te refieres con promotor de eventos culturales?
Como parte del grupo "Por la libre" organizamos un festival en Caguas celebrando el 30 aniversario del grupo Mapeyé, y luego el concierto de Batacumbele en Carolina y antes de eso, tan pronto salí celebramos un festival de 4 días que era el festival por la paz en Vieques. Además, organizamos actividades de teatro y bohemia en esta área (Aguadilla, Aguada), en conjunto con la exposición "Sin espacio suficiente". Además tenemos una obra para presentarla pronto en Aguada con Sandra Rodríguez que yo escribí, “Aquí está abuela con su ritmo negro”. Es una respuesta a los resultados del censo de 2002. Para Chicago hemos reclutado talento para la fiesta boricua allá y un concierto que vamos a hacer la segunda edición que se llama Navijazz, con talento de aquí. Este año es con Luis “Perico” Ortiz. También en la lucha por Oscar (López, el único del grupo que no ha sido excarcelado). Nuestra prioridad es traer a Oscar. Sin él la familia no está completa, todo lo que hacemos es para lograr su liberación. Sin él, todavía no estamos completamente libres.

¿Cómo te ha ido en la percusión?
Ya grabé con ‘Tony Mapeyé” en un disco, con los Reyes Magos de Isabela, había grabado un par de vídeos pero en la escuela superior, una poesia musicalizada que ganó premios. Además, he sido invitado a tarima, especialmente recién salí, con Andy Montañez, Roberto Roena, Plena Libre, con Cachete Maldonado varias veces.

¿No te sientes discriminado, por ejemplo para conseguir empleo, cuando la gente en la calle se entera de tu pasado?
No, porque antes de que se enteren yo trato de ganármelos con mi trabajo.

Han pasado 11 años desde tu excarcelación tras 19 años como preso político ¿qué reflexión te provoca esto?
Hay un dicho de que tiempo pasado es tiempo perdido, pero creo que la única forma de recuperar el tiempo es viviendo el doble. He aprendido a vivir la vida, participando de la lucha por la patria, la lucha cultural. Creo que es la única forma de recuperar, bueno no de recuperar, de apreciar.

¿Qué fue lo más duro del tiempo en prisión?
Lo más duro yo creo que fue la separación de las familias. Ese sentido de ineptitud, de impotencia de que ahora algo le pasa a alguien y no podemos hacer nada. Es un proceso de ajuste. Adentro había discrimen porque éramos presos políticos, había un proceso diseñado para romper nuestro espíritu. Yo pasé 200 días en solitaria, las duchas venían cada 14 a 20 días, me trasladaron 22 veces en ocho diferentes prisiones federales y estatales. Allí habían 28 pandillas que controlaban eso, había un riesgo para mi vida. Pero lo más duro fue la separación de la familia, lo demás… pues desde que comenzó, internalizamos quiénes éramos y que representábamos.

¿Qué representaban?
Nosotros éramos puertorriqueños que queríamos aportar a la lucha por la independencia de Puerto Rico. Eso conlleva una responsabilidad de ayudar al prójimo, alejarse de vicios como las drogas y otras cosas dañinas, y eso conlleva una disciplina de estudio, de ejercicio. Ya no sólo es uno, uno representa una lucha, a un pueblo.

¿Algo positivo?
En la cárcel en ocasiones podía tocar, soy percusionista. Toco conga, timbales, bongó, batería. Establecimos centros culturales y orquestas, celebrábamos el 5 de mayo, el Grito de Yara, el Grito de Lares (fechas revolucionarias en México, Cuba y Puerto Rico, respectivamente). Eso era muy importante para la salud mental y para la paz. Tratábamos de crear un espacio neutral donde los pandilleros se podían sentir tranquilos. Además les dábamos clases de historia (a otros presos), era importante para contrarrestar la ola de negatividad y violencia en las cárceles. Nosotros nos ganamos el respeto de la población carcelaria y de los carceleros. Estábamos fuera de las pandillas y estábamos tratando de ayudar. Es más, hubo un alcaide que dijo que si tuviera 100 como yo, las prisiones podrían correr mucho mejor.

¿Te arrepientes de los actos que te imputaron en los 70?
A mí me achacaron delitos que cuando ocurrieron yo lo que tenía eran 14 años, pero nosotros no presentamos defensa porque no reconocíamos la jurisdicción de una corte criminal. La lucha por la independencia no es un crimen, está reconocida por las leyes internacionales.

Dicen que Lolita Lebrón tildó de error la lucha armada.
Yo no escuché esas palabras de Lolita. Mi posición es que la lucha armada es una táctica que sólo se utiliza en momentos específicos y los pueblos colonizados no deben renunciar a ningún método de lucha para alcanzar su libertad. Ahora mismo (en Puerto Rico), yo no creo, el proceso de concientización de la sociedad no está a ese nivel. Yo creo que hay un gran sector de la población que ha sido pacificado. No descarto que la lucha armada sea una opción (pero) personalmente no estoy en esa onda, pero no le puedo negar ese derecho al pueblo. Nosotros respetamos mucho la gesta de los nacionalistas, a pesar que aquí en la Isla hubo un sector del independentismo que nos rechazó, porque vivíamos en Chicago. De hecho, “Boricua en la Luna” fue escrito para nosotros por Corretjer, la letra original decía Chicago pero se cambió a Nueva York porque era mejor musicalmente, y “el peón de Las Marías” era el papá de las hermanas (Alicia e Ida Luz Rodríguez, también ex presas políticas).

¿Cómo ves el movimiento independentista hoy día en Puerto Rico y que piensas del Partido Independentista?
 El independentismo hoy día yo lo veo fragmentado. El PIP ha funcionado como una organización que le ha dado estructura al independentismo, que ha ayudado a educar sobre el independentismo, pero como toda organización debe renovarse y creo que está en ese proceso. Soy bien optimista de que pronto surgirá una estrategia que nos una a todos, creo que nosotros tenemos la respuesta a muchos de los problemas que hay en Puerto Rico.


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