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Rivera Schatz dijo que los tres elementos que deben estar presentes para dare luz verde al uso de la marihuana medicinal son: la academia, la DEA y la FDA. Luego, un control riguroso de lo que se establezca. (Teresa Canino)

La advertencia del presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, fue clara y contundente: el estado de derecho se mantendrá inalterado porque ningún proyecto que busque legalizar el uso recreativo de la marihuana pasará el cedazo de la mayoría parlamentaria en ese cuerpo.

Aunque el aspecto económico podría significar para sectores un elemento atractivo, especialmente para allegar fondos a un fisco en profunda carencia, eso no puede ser lo que guíe la decisión, según Rivera Schatz.

Ya la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, había dicho a El Nuevo Día que no creía en despenalizar el uso de la marihuana recreacional e incluso que no acatará la orden ejecutiva de Alejandro García Padilla para que no se interviniera con quienes tuvieran cantidades pequeñas de la droga.

“La parte económica no puede ser cardinal cuando hablamos de la marihuana, porque si estamos dispuestos a cambio de dinero a hacer cualquier cosa, ¿a dónde vamos a llegar? Yo no voy a permitir que por el Senado pase un proyecto para legalizar la marihuana. Punto”, sentenció el líder senatorial.

¿Y el uso medicinal de la marihuana?

-Si estamos hablando de proveer una herramienta de salud y de tratamiento a personas que tienen un quebranto de salud, eso es otra cosa.

Para que ese panorama se dé, Rivera Schatz explicó que deben darse tres elementos: la academia, la Administración para el Control de Drogas federal (DEA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

La academia, explicó, para que las universidades les den curso a estudios científicos para el desarrollo de un producto derivado del cannabis que sea efectivo en el tratamiento, en la cura o en ayudar a un paciente.

La DEA, porque en términos del movimiento de dinero hay todavía conflictos. Y la FDA, que no se ha expresado con contundencia sobre algún derivado de la marihuana como la mejor opción para tratar algún tipo de enfermedad.

“Yo creo que eventualmente lo va a reconocer en algún momento. Todavía no lo ha hecho”, resaltó.

Desde la óptica de Rivera Schatz, la conjunción de esos tres elementos y la aplicación de controles rigurosos es lo que hará posible que Puerto Rico se convierta en un mercado del cannabis medicinal.

“¿Qué va a hacer Puerto Rico, cerrar esa puerta para que cuando la FDA haga una manifestación, que yo sé que va a venir, todo el mundo nos pase por el lado en el desarrollo de estudios científicos, de tratamientos, de medicamentos? ¿Quedarnos atrás? No debe ser”, dijo.

“Estoy seguro que Puerto Rico lo puede hacer y que Puerto Rico se ubique en ese escenario como un protagonista positivo, para exportar a todas partes del mundo y ser los mejores. El rigor tiene que ser bien claro, total y absoluto”, sentenció Rivera Schatz, quien está convencido de que sus compañeros de la mayoría en el Senado estarán en la misma sintonía que él.


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