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El gobernador Ricardo Rosselló participó ayer en una actividad de la organización conservadora Heritage. (Suministrada)

Washington - En terrenos de la Fundación Heritage, el gobernador Ricardo Rosselló destacó ayer las reformas que ha promovido, que en tiempos de austeridad y recortes encajan bastante bien con la agenda conservadora de esa organización.

Pero también levantó la bandera del status político, al defender la convocatoria a un plebiscito que su gobierno ha tenido que legislar ya dos veces -aunque la fecha de la consulta es aún incierta-, con la idea de impulsar la propuesta de convertir a Puerto Rico en el estado 51 de Estados Unidos.

En su mensaje, Rosselló narró que aspiró a la gobernación convencido de que “el gobierno quería hacer muchas cosas pero no podía ejecutar muchas de ellas”. “Nuestro gobierno es demasiado grande”, dijo el gobernador, al mencionar que son 131 agencias sin un buen sistema de rendición de cuentas.

“Si hay un servicio que puedes encontrar en las páginas amarillas, tienes que cuestionar si el gobierno lo debe ofrecer”, afirmó Rosselló, al generar su primera gran ronda de aplausos, en un foro que incluyó una buena cuota de aliados estadistas.

Tradicionalmente, representantes de grupos conservadores –como Heritage y el Instituto Cato-, han sido críticos del gobierno de Puerto Rico y visto con reticencia la idea de que la Isla se convierta en el estado 51 de EEUU.

Rosselló, sin embargo, ha hecho un esfuerzo reciente por acercarse a audiencias conservadoras, incluyendo entrevistas con presentadores de la cadena FOX como Tucker Carlson y Neil Cavuto.

Al presentar al gobernador, el moderador del evento, Salim Furth, investigador de temas macroeconómicos de la fundación Heritage, elogió concretamente los esfuerzos de Rosselló por impulsar una reforma de permisos y de las relaciones laborales. Para Furth, en un país en el que solo cuatro de cada 10 personas es parte de la fuerza laboral, las leyes relacionadas al trabajo “no han ayudado a los trabajadores”.

Esta misma semana, la Legislatura de Puerto Rico discute el Proyecto 938 de la Cámara baja que limita beneficios de los trabajadores del gobierno, incluidos los días de vacaciones y, para muchos, la aportación al plan médico.

Rosselló sostuvo que, desde que llegó a La Fortaleza, se han aprobado 22 leyes, ha impulsado siete reformas estructurales y fortalecido el programa de Alianzas Público Privadas.

Entre los retos pendientes, el gobernador mencionó la importancia de aumentar el impacto del turismo en la economía.

Y dijo que, en momentos en que se le impuso a Puerto Rico una Junta de Supervisión Fiscal que deja en manos de siete personas no electas las decisiones financieras de su gobierno, tiene el reto a corto plazo de “renegociar los términos de la deuda”.

Rosselló también defendió en el foro conservador el reclamo de su gobierno y de la industria de la salud para que Estados Unidos otorgue una nueva asignación de Medicaid, que sustituya, por lo menos en parte, los cerca de $1,200millones que ha provisto la ley Obamacare y que se agotan al terminar 2017.

“Antes, la idea era gastar, tomar prestado y venir a Washington a pedir un rescate financiero. En cambio, nosotros vamos a poner controles, vamos a crear un plan sólido, y no queremos un rescate financiero, pero sí necesitamos ayuda del Gobierno federal. El próximo año vamos a implementar estrategias para reducir gastos en salud de $300 millones y estamos proponiendo un modelo nuevo para darles más opciones a los pacientes, reduciendo costos y teniendo más supervisión para los proveedores”, indicó el gobernador.

Rosselló destacó que, en una carta que le envió el martes, el secretario de Salud de EEUU, Tom Price: le indicó que respalda la idea de que el gobierno federal apruebe una asignación puente de $900 millones para el año fiscal federal 2017-2018, lo que representaría casi $600 millones para el próximo presupuesto de Puerto Rico, que empieza en julio.

Horas después, el presidente de EEUU, Donald Trump, con un simple tuit, criticó esa posible asignación y contradijo a su secretario de Salud.

El Gobernador, mientras, destacó los esfuerzos de su gobierno por lograr que el Departamento de Justicia de EEUU, a través de un estatuto federal de 2014, avale el plebiscito de status, que aún intenta convocar para este año.

Tras recibir un rechazo inicial del Departamento de Justicia federal, el gobernador entregó esta semana las enmiendas a la ley que, entre otras cosas, incorpora el “status territorial vigente” entre las alternativas de status, junto a la estadidad y la independencia/libre asociación.

“Yo apoyo la estadidad porque no solo creo que esto es lo mejor para el pueblo de Puerto Rico, sino que Puerto Rico puede ser un gran aliado para los Estados Unidos. En este siglo XXI es impensable que los Estados Unidos todavía tenga un territorio colonial”, agregó Rosselló, quien tuvo esta semana reuniones en el Congreso y en oficinas del Ejecutivo federal, y cerró su discurso en inglés con la frase, “lo mejor está por venir”, que marcó una de las campañas electorales de su padre, el exgobernador Pedro Rosselló.

Antes de ofrecer la charla en el auditorio del grupo de estudio conservador, el gobernador Rosselló se reunió con el presidente de la Federación de Empleados de Gobiernos Estatales, Municipales y Locales (AFCSME), Lee Saunders, cuya filial Servidores Públicos Unidos (SPU) ha censurado la reforma laboral que se pone en marcha en San Juan.

Cuando su padre impulsó la sindicación de los empleados públicos, AFCSME fue uno de sus aliados.


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