William Ortiz luce feliz, tranquilo y relajado. Este exagente de la División de Autopistas de Caguas se retiró de la Policía tras 16 años de servicio con la mitad de su sueldo como pensión, gracias a la Ley 70 que permitió el retiro temprano de miles de empleados públicos.

Ahora, al combinar su pensión con su ingreso como supervisor de transporte de alimento de centros WIC, gana en una quincena lo que antes se devengaba en un mes.

"Cualquiera que se ha ido está ahora mejor que cuando estaba antes en la Policía. Tranquilidad, vives en familia, sales y sabes que vas a regresar a tiempo, que son ocho horas, no 16 o 24 como estuve una vez... las Navidades, las pasas en casa", expresó sonriente Ortiz.

El exagente expresó que se frustró en la Policía, una agencia  a la que entró con muchas ilusiones de servir al pueblo.

Pero, según contó, desde el día uno te adviertieron que no debes "ni pisar la grama" y que es difícil ese balance entre ser muy severo o muy suave al atender ciudadanos.

Relató que, como parte de esa frustración es que los supervisores y jefes de alto rango expresan un cuadro distinto al que realmente vive en policía raso. Además, indicó, a la menor provocación los agentes son sometidos a investigaciones -muchas de ellas infundadas- y que escándalos de agentes que trascienden a nivel nacional los hacen ver a todos justos por pecadores.

"Es tedioso...Tú estás hasta en la academia con miedo", afirmó Ortíz.

Así que cuando llegó la oportunidad, no lo pensó mucho y solicitó su retiro.

De paso, Ortiz se quejó de que se le han incumplido parte de las promesas de incentivos de la Ley 70. Indicó que no tiene plan médico, aunque se le ofreció un plan privado y luego el plan del gobierno.

¿Extraña algo ser policía?, se le preguntó.

 "Sí, claro, los buenos compañeros, la labor que se realiza. A mí me gustaba ayudar, detenerme en la aupista cuando alguien tiene un problema, ayudar al ciudadano. Los momentos malos son los que le quitan a uno las ganas de continuar", expresó Ortiz.