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Como si la gente no tuviera ya que enfrentar a diario un sinnúmero de dificultades, se suma ahora el alza en robos domiciliarios que se viene registrando, y que en algunos casos ha exhibido conductas extremadamente violentas por parte de los delincuentes involucrados.

Según las estadísticas de la Policía, al 23 de noviembre de este año se habían registrado 403 robos domiciliarios, cifra que supera por 83 el total reportado para todo el año 2013.

La cifra no incluye la decena de robos reportada en los últimos días, que incluye un caso en que una familia de Luquillo fue amarrada y amordazada por delincuentes armados que obligaron a una mujer a retirar dinero de varios bancos, así como otro caso en el que una familia de Guaynabo fue también amordazada y el hombre de la casa fue quemado con una plancha caliente.

Dos regiones policiacas en particular, las de San Juan y Bayamón, son las más afectadas por este tipo de crímenes. Al 23 de noviembre San Juan reportaba 61 robos domiciliarios, 27 más que en todo 2013, mientras que Bayamón acumulaba 142 robos, lo que supone 68 más que el año pasado.

El profesor de justicia criminal Gary Gutiérrez opinó que tal aumento en crímenes del tipo de los robos domiciliarios, los robos callejeros y los asaltos es algo de esperarse a medida que la situación económica empeora y afecta en particular a la gente de menos recursos.

“Eso no quiere decir que la gente pobre sea criminal, lo que quiere decir es que ante la frustración y la falta de dinero, sobretodo en una sociedad que da tanta importancia al dinero, que este tipo de actividad se presenta como oportunidad para algunos”, explicó Gutiérrez.

“Hay un grupo que va a usar el robo y la violencia para obtener dinero y consumir. Es lógico pensar que en un país donde los ricos están cada vez más acomodados y hay cada vez más presión sobre los pobres, y cuando digo pobre es cualquiera en cuyo hogar hay unos $25,000 por persona al año, que haya casos en que la criminalidad se convierta en la válvula de escape”, elaboró el experto.

“Habíamos adelantado que según avanzara el gobierno de Alejandro García Padilla y se acabara la luna de miel y comenzaran las medidas de austeridad esto iba a suceder. Esto es algo que se vio también en los momentos más terribles de la administración de Luis Fortuño”, añadió Gutiérrez,

“Cómo pueden pretender que no haya violencia en un país donde el conflicto entre el ejecutivo y el legislativo se resolvió con una amenaza de dejar a los pobres sin transporte”, cuestionó Gutiérrez. “Eso es violencia de estado”.

La profesora Madeline Román, catedrática del Departamento de Sociología y Antropología del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), coincidió en que “es un asunto evidente, obvio, que a medida que arrecia la crisis económica, uno tiene que tener la expectativa que aumente ese tipo de delitos con el aumento de la desesperanza”.

Román, sin embargo, declinó emitir una opinión basándose en las estadísticas porque “históricamente aquí en Puerto Rico siempre ha habido mucha ambivalencia en las estadísticas de violencia y criminalidad. Incluso ha habido instancias en que distintas agencias se contradicen en sus cifras. Así que esas estadísticas hay que mirarlas con suspicacia”.

No obstante, la también directora del Instituto de Investigación Violencia y Complejidad, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales de la UPR Río Piedras, considera que “sí he visto un aumento en niveles de crueldad. Casos como el del publicista de Caguas, el desmembramiento de una mujer en Gurabo, el caso del robo domiciliario en que quemaron a la persona, eso es algo contundente”.

Según Román, tal incremento en los niveles de violencia “podría dar a pensar que la violencia que se veía en los delitos de narcotráfico se ha desplazado a otros tipos de actos criminales. Es un efecto mimético, imitativo. Pero eso es solo una hipótesis”.

Por otro lado, el profesor Gutiérrez alertó que no necesariamente todos los casos tenían que estar vinculados a olas de robos o estallidos de violencia, y que podría haber otras motivaciones como riñas personales o riñas de negocios, algo que también ha destacado la Policía, señalando incluso que hay casos de robos que son perpetrados por personas a las que previamente se les dio acceso a la residencia.

La Policía, entretanto, reiteró en una reciente entrevista con este medio que ese tipo de robo es un delito de oportunidad e hizo un llamado a los ciudadanos a tomar medidas de precaución y protección. Entre tales medidas, el sargento Marcelino Valentín, supervisor de la división de robos del Cuerpo de Investigaciones de San Juan, mencionó algunas como mejorar el alumbrado, instalar alarmas, instalar cámaras de seguridad o incluso tener perros que alerten ante la cercanía de delincuentes.

Asimismo, el superintendente de la Policía, José Caldero, en una entrevista radial comentó que tienen investigaciones que apuntan a que habría grupos organizados detrás de los recientes incidentes de robos domiciliarios, y pidió a los ciudadanos que si son víctimas de un robo domiciliario traten de mantener la calma, no intenten resistirse a los criminales y sigan las instrucciones de la persona armada.

Este diario contactó la oficina del superintendente en busca de más información acerca del tema, pero Caldero no estuvo disponible para poder comentar.

Según Gutiérrez, aunque las alarmas y otras medidas similares propuestas por la Policía pueden ayudar contra los robos “eso es apenas dar una aspirina para tratar una infección, baja la fiebre pero no acaba la infección”.

El experto, no obstante, considera que “la policía está para manejar el crimen, pero no la criminalidad. La situación de criminalidad la tenemos que resolver de forma comunitaria. Hay que hacer vida en comunidad, saber quién vive en cada lugar, cuál es su carro, cuándo pone una luz. Las comunidades tienen que desarrollar alternativas, que el vecino retirado pueda velar tu casa. Hay que apoderarse de los espacios públicos, los parques. Si hay gente jugando dominó en una esquina, nadie va a robar allí”.

Gutiérrez llamó además a buscar opciones para que la juventud se mantenga alejada del crimen. “Si tienes un muchacho que corre un negocio de drogas millonario, ¿cómo es que no puede correr una empresa legal?”, cuestionó.


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