Rolando Vera Mercedes y Joseant Nieves Cordero están desaparecidos desde el 2015 (horizontal-x3)
En la Isla hay 98 casos abiertos de personas desaparecidas. La última vez que se supo del paradero de Rolando Vera Mercedes (izquierda) y de Joseant Nieves Cordero (derecha) fue en el 2015. (Suministradas)

Luz Cordero necesita respuestas. Su angustia no es de días ni de meses. Ella no sabe nada de su hijo, Joseant Nieves Cordero,  desde la madrugada del 28 de noviembre del 2015, en la que se esfumó junto a su amigo Rolando Vera Mercedes, de 19 años.

Joseant tenía 22 años en ese momento.

Ambos vivían en Camuy y salieron a bordo de un vehículo Mitsubishi Lancer, tablilla IAE-863, recién comprado. El paso del vehículo por los peajes fue registrado en el sistema de Autoexpreso hasta el 14 de marzo de 2016.

Como ellos, en Puerto Rico hay decenas de personas cuyo paradero es desconocido por sus familiares y las autoridades policíacas. Al  31 de marzo, la Policía había recibido 337 querellas de personas desaparecidas. De estas, 239 habían sido localizadas y 98 permanecen desaparecidas. La cifra fluctúa constantemente, dijo el sargento José Carlos Osorio, de la División de Personas Desaparecidas de la Superintendencia Auxiliar de Investigaciones Criminales.

“Voy a dar una vueltita”. Cordero recuerda claramente su último intercambio con su hijo Joseant. Él convivía con una joven y su hijastro en Camuy, pero visitaba constantemente a su madre. El 26 de noviembre era Día de Acción de Gracias.

“Llegó a casa a las 6:45 p.m. Se dio un baño. Estuvo hasta las 9:30 p.m. y va a casa de mi mamá y regresó. Luego se despidió y me dijo: -voy a dar una vueltita-”, recordó.

La investigación de la División de Homicidios de Arecibo refleja que, a eso de las 2:00 a.m. del 27 de noviembre, Nieves Cordero, quien estudiaba para convertirse en barbero, recogió frente a un negocio propiedad de su madre, a su amigo Vera Mercedes.

A Cordero le llegó información de que ellos se movieron a la residencia de un hombre conocido como “El Siete”, en Quebradillas, pero no se corroboró.

Las autoridades  hicieron múltiples búsquedas de los cuerpos sin éxito, y se intentó rastrear los celulares de los jóvenes, pero sin suerte.

“Estos muchachos no estaban identificados con ninguna organización criminal. Nadie sabe hacia dónde se dirigían y no se ha establecido ningún tipo de móvil”, dijo el teniente Lionel Romero, jefe de la División de Homicidios de Arecibo. Tampoco hay pistas sobre el paradero del vehículo, más allá de la actividad en los peajes.

Según dijo Romero, la semana que viene se hará otra búsqueda. El Nuevo Día supo que será en una finca entre Camuy y Quebradillas.

Este diario no pudo contactar a familiares de Vera Mercedes, pero Romero indicó que se han mantenido pendientes del caso. Ni este joven ni Nieves Cordero tenían expediente delictivo.

Para Cordero, quien está convencida que su hijo no salió del País, ya que dejó su documentación en la casa, los últimos 17 meses sin su hijo han significado un giro drástico a su vida.

 “No ha sido nada fácil. Día y noche, cada segundo de mi vida… no soy aquella mujer activa, de fortaleza. Dios es quien me ha dado la fe de seguir esperando. Mi corazón me dice que mi hijo está bien”, dijo Cordero.

Dos meses antes del caso de Camuy, en el sur del País hubo otro similar. José A. Figueroa Segarra, de 29 años, y  Jason Ruiz Galarza, de 28, fueron vistos por última vez en el sector Burén, entre Guayanilla y Yauco. El vehículo en que viajaban, un Acura Integra blanco, tablilla BOZ-825, no aparece.

Figueroa Segarra vivía en el barrio Sierra Alta, en Yauco, y Ruiz Galarza  en el barrio Llanos, de Guayanilla. Ambos tenían récord criminal.

El sargento Rosario explicó que investigaciones como estas, que llevan cerca de año y medio, se mantienen abiertas independientemente exista información que apunte a un deceso de la persona. 

Según dijo, las razones para que una persona desaparezca varían. Un adulto puede hacerlo por miedo, ya sea a que sea víctima de un crimen por narcotráfico o por una deuda.

“En el caso de los menores, suelen ser por discusiones con sus padres”, dijo. De hecho, el viernes la Policía solicitó ayuda para localizar a dos menores desaparecidas en San Juan. Una tiene 17 años y  otra, 19.

En muy pocas ocasiones la Uniformada informa si la personas reportada desaparecidas ha sido localizadas. Hay casos excepcionales, como aquellos en que se activa la Alerta Silver (persona de más de 60 años con una condición de salud grave) o la Alerta Amber, que se activa cuando se reporta la desaparición de un menor de 0 a 9 años.

Una investigación inicia con la radicación de una querella en un cuartel de la Policía, e inmediatamente se coloca la información en el Centro Nacional de Información del Crimen (NCIC). Luego de dos días de investigación, de corroborarse que la persona sigue desaparecida, se refiere el caso al Cuerpo de Investigación Criminal.  Para confidencias: (787) 343-2020.

¿Dónde están?

Jaqueline Meléndez Díaz -  Desaparecida desde el 22 de octubre de 2014, cuando compartió con su expareja en Aibonito. El hombre ha sido investigado, pero no acusado.

Javier Enrique Aponte Rivera - De 16 años y vecino de Barrio Obrero, fue reportado desaparecido el 27 de abril de 2015.

Liza Damaris Ruiz Sánchez - Masajista desaparecida desde el 31 de diciembre de 2013. Su auto apareció en abril de 2014 en Carolina.

Raúl Rivera Rodríguez - Taxista reportado desaparecido el 26 de mayo del 2016, día en que se encontró su auto quemado en Carolina.


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