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14 de octubre de 2013
Puerto Rico Hoy
 

“No todo está perdido”

Joven devolvió dinero que halló en un sobre en Guaynabo

 

Por Aurora Rivera Arguinzoni / arivera@elnuevodia.com

Un suceso “insólito” sorprendió recientemente a una familia de Guaynabo, algo que les hizo cambiar su modo de ver la vida en esta época convulsa donde nadie confía en el prójimo. Ayer volvieron a estremecerse al recordarlo, mucho más cuando tuvieron de frente y en su casa al responsable del evento.

Resulta que a finales de septiembre, uno de los 12 hijos de doña Josefina Rodríguez Pérez perdió un sobre con la licencia de su vehículo y los $220 que le había dado para que le comprara el nuevo marbete. Se distrajo con el montón de aguacates que tenía el palo que hay detrás de la casa de su progenitora, y al poco rato salió a hacer la diligencia sin recordar que había dejado el sobre con el dinero en el exterior del vehículo, por lo que el mismo cayó a la orilla de la carretera unas cuantas millas más adelante.

No pasó mucho tiempo cuando un espigado joven pasó por el lugar y divisó en el suelo un sobre del que salía un billete de $20. Lo tomó, y al mirar en su interior vio que eran muchos más.

“Miré para todos lados, no había nadie, los guardé en el bolsillo y llamé a mi madre”, narró Luis Yariel Amador Cosme, de 14 años, al contar su parte de la historia.

Xiomara Cosme, madre del joven, confesó que se sintió asustada de que su primogénito tomara algo que perteneciera a personas sin escrúpulos que quisieran hacerle daño. Le pidió que llegara cuanto antes a la casa y llamó a su esposo y padre de crianza de Luis Yariel desde que era un infante.

“Yo decía, ‘Dios mío que no se vaya a buscar un problema por coger ese dinero’”, relató la también madre de una niña de 8 años.

Su esposo, Rafael Flores, fue el próximo en enterarse. “Me llama asustá porque pensaba que el dinero podía ser de la calle y que cualquier joven por ahí que también esté en eso caminos viniera y le hiciera algo”, detalló.

Una vez todos en la casa hicieron una búsqueda por Facebook utilizando el nombre que aparecía en la licencia de auto, que estaba a nombre de Julio Ángel Monserrate, uno de los hijos de doña Josefina. No tuvieron éxito y Flores decidió preguntar entre vecinos del sector de Guaynabo donde apareció el sobre si alguien conocía al tal Julio.

Incrédulos ante la devolución del dinero

“Salimos a buscar por el área donde se había encontrado el dinero a ver si encontrábamos a alguien que se llamara de esa manera... pero como no había nadie que se llamara así, decidimos enviar la carta (a la misma dirección que aparecía en la licencia) y gracias a Dios contestaron”, contó Flores.

Así, un buen día doña Josefina recibió aquella carta dirigida a su hijo Julio, pero sin remitente. Lo llamó para comentarle y él le dijo que no se preocupara, que en un rato iría a visitarla y verificaba.

“Me encontré este sobre con esta licencia y un dinero. Cuando recibas esta carta me puedes llamar”, leía la carta escrita a mano y que incluía el número telefónico de Cosme.

“Yo le dije: ‘¡Ay, Julio, ¿esto será verdad? Porque ya no se puede creer en esas cosas’”, recordó la abuelita de 28 y bisabuela ya de 14.

“Mami me dice, ‘Julio, la verdad que no todo está perdido’”, recordó por su parte el hombre.

Esa misma tarde la familia Flores Cosme llegó a casa de Josefina con el dinero, y ella en agradecimiento le regaló a Luis Yariel $40.

Los hijos de doña Josefina, fascinados, se dieron a la tarea de contactar a medios de comunicación para que el País conociera la noticia positiva.

Ayer El Nuevo Día fue testigo del momento en que dos de los hijos de doña Josefina, Julio Ángel y Kelvi Monserrate, conocieron a Luis Yariel y a sus padres. Los hermanos se desbordaron en elogios para ellos.

“Esto es un vivo ejemplo de lo que debe suceder aquí (en Puerto Rico): si educas a tus hijos bien, vas a tener buenos resultados, dijo Kelvi a la familia.

“Eso es lo que quiero, encaminarlo por los caminos de Dios”, respondió Flores.

“Pues tienes un 100”, reiteró el primero.

“Sabemos que lo que no es de uno, uno no lo puede tomar. Hay que tener siempre la iniciativa de buscar a la persona. Nosotros le enseñamos a los nenes que no nos podemos quedar con las cosas que no son de uno”, explicó luego Cosme.

Luis Yariel, quien con sus 5'9” de estatura sueña con jugar en la liga de Baloncesto Superior Nacional (BSN) y en la National Basketball Association (NBA), llegó a pensar que si no aparecía el dueño de los $220 sus padres podrían comprarle un nuevo par de tenis para defender este año el campeonato que obtuvo en 2012 junto al equipo del barrio Mamey. Por ahora, los tenis tendrán que esperar. Mientras, el delantero saborea el gusto que provoca el haber obrado bien.

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