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Estilos de vida

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10 de agosto de 2014
12:00 a.m. Hogar y familia
 

Nuestra piña colada cumple 60 años

Esta bebida nacional ha formado parte de la cultura popular boricua durante seis décadas

 

Por Tatiana Pérez Rivera / Especial El Nuevo Día

Al bartender Ramón "Monchito" Marrero se le atribuyó la creación de la piña colada, según establecen los documentos que declaran la bebida como nacional. (Archivo)

Primer ingrediente: el coco. Por capricho empezaremos con la crema de coco. Vivía la fruta en esta isla tropical acostumbrada a encantar el paladar de sus habitantes. Su agua y su pulpa pronto salieron del círculo de las bebidas y los postres para llegar a otros platillos más elaborados.

Segundo ingrediente: la piña

Picada y fría, así ganó fama esta fruta en el país. Un reportaje realizado en suelo boricua en el 1924 por la revista National Geographic señala en el calce de una foto que muestra una plantación de piña que "un vaso de cristal alto con jugo de piña y hielo picado, conocido localmente como "piña fría", es una bebida encantadora".

Tercer ingrediente: el ron blanco

Serrallés, Barrilito, Bacardí: las casas que se precian de la mejor elaboración de este tipo de ron, de inmediato se pusieron a la  disposición.

En una isla donde ni el calor, ni el coco, ni la piña o el ron blanco acaban, las combinaciones espontáneas entre algunos de estos ingredientes eran un desenlace esperado. Pero cuando todos se unieron, hace seis décadas, en un mismo vaso, nació una bebida que unificó los sabores que identificamos con nuestro país. La piña colada ha tenido larga vida.

"El encanto de la piña colada es lo refrescante, lo frío", sostiene Christian Ramírez, profesor de bartending en la Escuela Hotelera de San Juan, "la hacen especial el sabor de la piña porque puede ser muy dulce o muy agrio, el dulzón del coco más el ron, aunque puede ser virgen. La piña y el coco son una combinación perfecta".

El cóctel se ha mantenido popular no solo en la Isla, donde fue declarado bebida nacional en el 1978, sino que el furor se ha sostenido fuera de nuestra geografía. "En todos los libros de coctelería del mundo sale la receta de la piña colada", afirma Ramírez.

La página cibernética de la Asociación Internacional de Bartenders la incluye en su categoría de "clásicos contemporáneos" dentro de sus cocteles oficiales.  De otra parte la revista web The Richest, enumera los diez cocteles más vendidos en el mundo y la piña colada figura en el noveno puesto.

Llaman la atención, además de sus sabores, su color blanco, el contraste que logran el amarillo y el rojo de la rodaja de piña y la cereza que la adornan así como la copa con curvas donde se suele servir.

"No creas que es fácil hacerla, la piña colada tiene su truco no debe saber mucho a coco o a piña, no puede estar muy aguada, debe ser ligera. Es como el martini, hay que saber mezclarlo, no puede ser empalagoso. Aquí los futuros bartenders empiezan con eso porque, como se puede hacer sin ron, empezamos tomando piña colada desde pequeños. Uno de chiquito ve esa sombrillita en el vaso y le llama la atención", confiesa Ramírez.

Dos Ramones y un pirata

Ante tanto éxito conviene echar un vistazo al pasado. ¿Quién la inventó? Digno de una bebida que ha sobrevivido la moda, el origen de la piña colada ha propiciado varias leyendas.

La primera la ubica en los tiempos del pirata Cofresí. Se dice que una rústica combinación de piña, coco y los rones que tanto se contrabandeaban en la zona a finales del siglo XVIII y principios del XIX era ofrecida por Roberto Cofresí y Ramírez de Arellano a su tripulación pirata.

Sin embargo, la historiadora Haydée Reichard descarta la versión, ideal para aumentar el encanto de la bebida. "No es comprobable. Se dicen muchas cosas de Cofresí", menciona Reichard. 

La otra tiene como protagonista a Ramón "Monchito" Marrero, un bartender del Hotel Caribe Hilton quien, según la hospedería, inventó la piña colada en el 1954.

Efraín Santiago, cantinero del Departamento de Banquetes del Hilton quien lleva 48 años de labor en el hotel, comenzó como "bar boy" de Monchito.

"Yo le llevaba los jugos y las cremas", recuerda Santiago, "él servía en una barrita que había en la playa, el Beachcomber. Le decían el piragüero porque mezclaba sabores con hielo. En ese tiempo era diferente, él tenía que sacar la leche del coco, moler la piña fresca, echarle azúcar. Más adelante buscó crema de coco enlatada que había en la repostería y así le funcionó mejor". 

"Hacía la piña colada por galones. Por ejemplo, para un galón echaba tres partes de piña y dos de coco. Hacía veinte galones, los guardaba en la nevera y lo mezclaba con hielo para servirla en el momento. Se iban los veinte galones que eran como 400 tragos", añade Santiago.

La falta de licuadora requería que se molieran los ingredientes. Luego se refinó el uso del hielo. "Así surgió la frozen", sostiene el bartender del Hilton.

"A mi me gusta hacerla como Monchito", dice Santiago y agrega que con el paso del tiempo se han ideado nuevas versiones de la piña colada añadiendo otras frutas y alcoholes. Sin embargo, la receta original se mantiene y es la más importante. De ahí parte todo.  

"Monchito era un hombre humilde y simpático. En los ochenta, en Alemania, lo hicieron socio honorario de la Asociación Internacional de Bartenders. Es el creador de la piña colada que ya se conoce en el mundo entero", cuenta Santiago quien además pertenece a dicha asociación, "eran otros tiempos, él se sentía contento solo de haberla inventado. No pensaba en premios".

Dice que a los turistas le fascina la mezcla de sabores y a los locales "lo dulce y que esté tipo frozen". "El sabor es una mezcla que pegó. Todo el que viene al hotel la pide, son locos con la piña colada. Yo sé que les gusta porque se la toman rápido y piden otra".

 La tercera leyenda sobre su origen.  Si caminas por la calle San Francisco, cuando llegas al número 104, te topas con una tarja que identifica el Restaurante Barrachina como el espacio donde Ramón Portas Mingot inventó la piña colada en el 1963. Combinaba en un frío vaso jugo de piña, crema de coco, leche condensada, ron blanco y hielo.

"Es el trago número uno de nosotros, se ha mantenido constante y seguirá así", señala Rafael Ruiz, gerente hace 34 años del espacio sanjuanero al que arriban turistas y locales listos para poner a prueba la distintiva piña colada del lugar.

"Tenemos una mezcla de sabor balanceado que a la gente le encanta. Todo el tiempo nos piden la receta en nuestra página, hacen clic y les llega".

Ruiz resalta que la diferencia en su versión "es que no la hacemos con hielo o en la licuadora".

"Hacemos la mezcla y la congelamos. Tiene mejor sabor porque el agua que contiene es la que tiene el jugo de piña, tiene mayor concentración de coco y piña. Cuando la prueban nos dicen que es la mejor que se han tomado porque sienten los dos sabores bien balanceados", cuenta orgulloso el gerente.

Del origen de la bebida reconoce que "hay tantas historias, mira la de Cofresí, son mas allá de uno".

De Ramón Portas Mingot indica que era un bartender español que destacó en ese ambiente y fue a Argentina a trabajar. Autor de dos libros de coctelería, llegó a Curazao donde laboró en un afamado bar llamado Papillion.

El dueño de Barrachina, Pepe Barrachina, lo conoció en un viaje a Suramérica y lo invitó a trabajar en su restaurante donde ideó su versión de la piña colada. Al principio llevaba leche condensada para hacerla más cremosa pero resultó ser muy dulce y la retiró.

"Lo que puedo decir es que aquí la hacemos diariamente con jugo y crema de coco, si te inventas un trago debes mantenerlo de la manera original. Aquí ha sabido igual toda la vida, el sabor no ha cambiado", sostiene Ruiz y agrega que a diario venden entre 300 y mil piña coladas cuando hay mucho movimiento de visitantes en el Viejo San Juan.

Por el frío, por el dulce, por lo que sea. La piña colada no tiene por qué revelar los secretos de su encanto. La edad se lo permite.

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