La FDA establece un nuevo sistema que ayuda a los consumidores para seleccionar los productos que ofrecen la mejor protección contra la dañina luz ultravioleta
Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com
Por Ileana Delgado Castro
No todos los protectores o filtros solares son iguales. Más aún, muchos de ellos proveen una deficiente protección contra los rayos ultravioletas o se anuncian con unas propiedades -como protección total, a prueba de agua o de sudor- que no son del todo ciertas.
Ese panorama, sin embargo, ha cambiado. Desde mediados del mes pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA en inglés) estableció pautas para probar la eficacia de los productos de protección solar y requerir etiquetas que reflejen correctamente los resultados de las pruebas.
cambios principales
A raíz de los cambios exigidos, los fabricantes de productos solares deberán indicar si el producto protege por igual contra los efectos de los rayos UVA (responsables del envejecimiento prematuro) y UVB (causantes de las quemaduras solares), ambos causantes de cáncer de piel.
En ese caso pueden colocar una etiqueta que identifica al producto como de “amplio espectro” (Broad Spectrum), además del número de Factor de Protección Solar (SPF) que mide la efectividad del producto para prevenir las quemaduras solares causadas por los rayos UVB.
Antes de esta nueva reglamentación, las etiquetas solo resaltaban el número de SPF, pero no se diferenciaba si la protección era para los rayos ultravioletas UVA o los UVB.
Rayos UVA y UVB
De hecho, es importante entender la diferencia y el factor de riesgo de cada una de esas ondas de luz.
Por ejemplo, los rayos UVA tienen una onda más larga y penetran la piel más profundamente, causando daño a la dermis (la segunda capa de la piel), explica el dermatólogo Néstor Sánchez, catedrático de dermatología en la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias de la Universidad de Puerto Rico y en el recinto de Cayey.
“Esos rayos ultravioletas afectan el colágeno, causan fotoenvejecimiento y cáncer en la piel”, advierte Sánchez, quien destaca que aunque la radiación de los rayos UVB son más cortos y solo afectan la epidermis, también causan cáncer.
De ahí la importancia, recomienda el dermatólogo, de que se use un protector solar que proteja contra ambos rayos ultravioletas.
Antes de que la FDA impusiera estas medidas, en su mayoría, los protectores protegían casi exclusivamente en contra de las quemaduras del sol.
Precisamente, los profesionales de la salud siempre han advertido sobre el peligro de la exposición solar sin protección y su relación con el cáncer de piel.
De la misma forma, también han señalado sobre los riesgos de los bronceados que se logran de forma artificial, a través de cámaras bronceadoras o lámparas.
regulaciones adicionales
Las nuevas regulaciones, además, no permiten que los protectores solares sean comercializados como “bloqueadores solares”, “a prueba de agua” o “resistentes al sudor” debido a que, según la FDA, son afirmaciones “que exageran la eficacia del producto”.
Pero los fabricantes podrán indicar que sus productos son resistentes al agua en la etiqueta principal, aunque deben poner de forma clara el tiempo de efectividad de la loción una vez que la piel entra en contacto con el agua, que debe ser de 40 a 80 minutos, “lo que le permite al consumidor saber cada cuánto tiempo debe reaplicar el protector”.
“Además, no se puede afirmar que protegen inmediatamente después de su aplicación (por ejemplo, ‘protección instantánea’) o protección por más de dos horas sin aplicar nuevamente, a menos que presenten evidencia y reciban aprobación de la FDA”, señala Sánchez, quien recomienda usar un producto que sea de espectro amplio y con un factor de protección solar (SPF) de 30 o más.
Sin embargo, el dermatólogo resalta que entre un SPF 30 y uno de 50 o de 100 no hay mucha diferencia. Pero señala que sí la hay entre uno con uno de 15 y el de 30, siendo este último el que mejor protección ofrece.
Sin embargo, en el pasado los profesionales de la salud también han advertido que los protectores solares con SPF mayor de 30 pueden hacer creer a los consumidores que están mejor protegidos, lo que los puede llevar a pasar más tiempo bajo el sol por lo que se exponen a un mayor riesgo de quemaduras y cáncer de piel.
“La FDA está tratando de que las personas no sean engañadas o crean que se están protegiendo con un producto cuando en realidad no lo están”, señala por su parte el dermatólogo Gilberto Álvarez, tras destacar que de la forma en que estaban las etiquetas antes de esta revaluación propiciaba confusión.
No obstante, Álvarez advierte que los productos que no son de amplio espectro o con un SPF menor de 15 se van a seguir vendiendo. “Pero no van a poder alegar que protegen o que ayudan a, por ejemplo, disminuir el riesgo de cáncer de piel”, agrega el dermatólogo, mientras indica que aunque estas medidas se publicaron el mes pasado, aparentemente los fabricantes de estos productos pidieron una extensión de tiempo hasta diciembre.
Álvarez también destaca que estas nuevas guías deben venir acompañadas de más educación para que ayude al público a escoger el producto que vaya con sus necesidades. El dermatólogo también advierte que el factor de protección solar no es infinito y la persona debe entender que se lo tiene que reaplicar cada dos a tres horas, según las especificaciones de la marca.
“Hay gente que se lo pone en la mañana y cree que va a estar protegido durante todo el día. Y es importante entender que si te vas de playa o a un día en el campo debes reaplicar el protector periódicamente”, señala Álvarez, al tiempo que también es ideal utilizar un sombrero de ala ancha y no exponerse al sol en las horas pico, cerca del mediodía, cuando los rayos solares son más fuertes.
Efectos en tus ojos
Los ojos también se pueden afectar por la radiación solar. Pero muy pocas personas son conscientes del daño que les puede causar a su salud visual.
“El sol, siendo nuestra fuente principal de energía, produce lo que conocemos como radiación ultravioleta (UV) que se compone de tres categorías de acuerdo con el largo de onda: A, B y C”, explica el doctor Rubén Román, optómetra e instructor clínico en la Escuela de Optometría de la Universidad Interamericana.
Según indica, los rayos UV-C son absorbidos por la capa de ozono y no representan peligro. Pero los A y B, aunque imperceptibles a la vista, son los que más afectan la visión.
“La vista podría describirse como un codificador de luz, por lo que, cuando nos exponemos a la radiación ultravioleta de manera excesiva, quema el tejido ocular”, advierte Román, tras enfatizar que el tema de la radiación ultravioleta no puede tomarse a la ligera.
Particularmente en estos tiempos, cuando tenemos fuentes artificiales productoras de estos rayos, como son las populares cámaras de bronceado, los equipos para soldaduras y el empleo de apuntadores tipo láser.
Según el optómetra, a nivel ocular, la exposición prolongada a la radiación solar puede propiciar el desarrollo de afecciones como el pterigión (lesión transparente que recubre la parte blanca del ojo), fotoqueratitis (inflamación de la córnea) y edema macular (acumulación de líquido en la zona más sensible de la retina que se llama mácula).
En casos extremos, añade Román, se pueden producir cataratas, así como daño permanente a la retina conocido como retinopatía solar y degeneración macular.
Regulaciones finales
Para seleccionar y usar correctamente los protectores solares, las regulaciones finales para las etiquetas:
• Deben indicar si el producto protege por igual contra los efectos de los rayos UVA y UVB y se identifica como de “amplio espectro” (Broad Spectrum), además del número de Factor de Protección Solar (SPF).
• Los que no son de amplio espectro o que lo son pero tienen valores de SPF entre 2 y 14 deben llevar una advertencia que diga que sólo evita las quemaduras solares, no el cáncer de la piel ni el envejecimiento prematuro de la piel.
• Las afirmaciones de productos resistentes al agua en la etiqueta frontal deben indicar cuánto tiempo se puede pasar para obtener el nivel de protección de SPF indicado mientras nada o suda según las pruebas estándares. Se permitirán dos tiempos en las etiquetas: 40 minutos y 80 minutos.
•No se puede hacer afirmaciones de que el protector es “a prueba de agua” ni “a prueba de sudor” ni identificarse como “bloqueador solar”. Tampoco pueden afirmar que protegen inmediatamente después de su aplicación (por ejemplo, “protección instantánea”) o protección por más de dos horas sin aplicar nuevamente, a menos que presenten evidencia y reciban aprobación de la FDA.
Reduce el riesgo
Pasar mucho tiempo al sol aumenta el riesgo de cáncer de la piel y envejecimiento prematuro. Para reducirlo, la FDA recomienda que:
• Uses protectores solares de amplio espectro con un SPF de 15 o más.
• Para protegerte diariamente, se recomienda poner alrededor de cuatro a cinco gotas de protector solar en la palma de la mano y frotar en la cara, cuello y brazos.
• Puedes usar el humectante que usas a diario antes o después del protector solar.
• Limites el tiempo de exposición al sol, especialmente entre las horas de las 10 a. m. y 3 p. m. cuando los rayos del sol son más intensos.
• Vestir ropa para cubrir la piel expuesta al sol; por ejemplo, camisas de manga larga, pantalones, gafas de sol y sombreros de ala ancha.
• Aplicar protector solar nuevamente por lo menos cada dos horas o más seguido si estás sudando o entrando y saliendo del agua.
Cuida tu visión
• Los niños deben utilizar lentes de policarbonato o Trivex que son resistentes a golpes y que contienen el filtro contra los rayos ultravioletas.
• Verifica que tus gafas o lentes de contacto tengan el filtro que bloquea del 99-100% de los rayos UVA y UVB y que el tinte sea uniforme y no gradiente.
• Se recomienda que el tinte de tus gafas sea de color gris oscuro, para que puedas tener una buena distinción de colores, especialmente si las utilizas para conducir.
• Si utilizas lentes fotocromáticos (que cambian según la intensidad de la luz), debes cerciorarte que funcionan adecuadamente.
• Si utilizas gafas polarizadas, debes saber que éstas no bloquean los rayos UV, pero sí te ayudan a reducir el reflejo de la luz.
•Debes hacerte un examen visual anual para monitorear tu salud visual y detectar a tiempo cualquier daño.
Fuente: Dr. Rubén Román (citas.eyedoctorpr@yahoo.com)
Ingredientes químicos
Environmental Working Group (EWG en inglés), una organización no gubernamental que investiga y publica estudios sobre el nivel de sustancias tóxicas en todo tipo de productos, llevan años advirtiendo sobre cómo los químicos en los protectores solares pueden afectar la salud.
Por eso solo recomiendan aquellos que tienen ingredientes como zinc oxide, titanium dioxide y avobenzone o mexoryl. Pero advierten sobre el uso de filtros solares que tengan el ingrediente oxybenzone y vitamina A o sus derivados, como retinol y retinol palmitato. También sugiere no comprar protectores en aerosol o en polvo.
Sin embargo, la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) no cuestiona la seguridad de los ingredientes de los protectores que se venden en el mercado. Por el contrario, en su página oficial indica que “el riesgo de no usar protector solar y contraer cáncer es mayor que cualquier riesgo probable que puedan presentar los químicos en los protectores solares”.