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27 de enero de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Nuevo titular de Vivienda usaría Guardia Nacional para reconstruir casas

Rubén Ríos Pagán, el nuevo secretario, presenta ideas innovadoras para detener la gran necesidad de vivienda pública

 

Por Brunymarie Velázquez / brunymarie.velazquez@elnuevodia.com

Sobre la mesa tiene una carta a su favor: la experiencia en la empresa privada con doce años de labor en la construcción de casas prediseñadas.

Pero no muy diferente al reto de otros titulares de agencia en cada comienzo de cuatrienio, el ahora designado secretario del Departamento de la Vivienda, Rubén Ríos Pagán, tiene varias cartas en contra: una agencia desarticulada, sin los recursos humanos ni fiscales suficientes para subsanar la llamada “crisis de vivienda” en un país más pobre y más envejecido.

Claro, es mucho más complicado que un juego de barajas. Más aún cuando hay miles de familias que no conocen la seguridad y la calidez que debería brindar todo hogar.

El abogado y empresario prevé que no será una tarea fácil. Entre sus planes está una alianza con la Guardia Nacional, para lograr la activación del Cuerpo de Ingenieros militar para rehabilitar viviendas.

Ríos Pagán llegó a dirigir el organismo responsable de la política pública de la vivienda en un país que trata de sobrevivir a una débil situación económica que ha generado más pobres, y con una clase trabajadora que se tambalea y lucha por no perder sus hogares.

Si de algo está seguro Ríos es de que ser funcionario público no dura toda la vida y que desea regresar a la industria privada que lo hizo crecer como profesional con el prestigio que salió de ella. Por eso, dice, tiene el compromiso de cumplir con su labor “como se debe hacer”.

Cuéntenos de usted. ¿Cómo es que llega a dirigir esta agencia?

Comencé en la industria, fui escalando posiciones dentro de la empresa privada, tanto en Puerto Rico como en el Caribe. Estudié derecho y en el 2000 me retiré de la industria farmacéutica para estar a cargo de Casas Miliangie. Abrí un bufete con mi esposa, que también es abogada, y trabajé ahí hasta diciembre, cuando con gusto accedí al acercamiento del gobernador (Alejandro García Padilla).

Tuve la oportunidad de conocer de cerca la necesidad de vivienda que hay en Puerto Rico. Laboré doce años en la industria. Trabajé fuertemente en la Legislatura en el 2007-2008, para que los incentivos de construcción se aplicaran a la vivienda de interés social, y lo logramos. Gracias a esos esfuerzos, la ley incluyó la vivienda de interés social y las viviendas prediseñadas, que es a lo que me dedico. Ahí me di cuenta de que en Puerto Rico realmente hay falta de vivienda. A través de visitas por toda la Isla, en pleno siglo XXI hay miles de familias que viven en condiciones infrahumanas.

Hablan de una crisis de vivienda asequible. ¿Cuántas personas necesitan un hogar?

Bueno, hay una demanda de 20,000 viviendas de interés social. Hay muchas familias que no solo no tienen vivienda, sino que actualmente residen en viviendas en condiciones no aptas, no seguras. Y ese es uno de nuestros mayores retos, porque el problema continúa.

¿Por qué usted cree que continúa?

(Hace una pausa y lo piensa) Primero, que nunca se llega a satisfacer la demanda de interés social. Segundo… (pausa y suspira) uno de los planes principales es darle énfasis particular a la rehabilitación de vivienda, porque en el pasado existían unos fondos federales donde a través de los municipios se reparten unos vales de construcción entre los ciudadanos de pocos recursos que necesitan materiales de construcción para sus casas.

¿Hay problemas con esos vales?

No es que haya problemas, es que se les entregan los vales a las personas pero son vales de $1,500 a $2,000. Pero el problema, sobre todo, es que no hay supervisión. Se aseguran que obtienen los materiales, pero no hay supervisión de un perito que evalúe que la residencia sea segura y determine los cambios estructurales que necesita. Y muchas veces con estos vales adquieren materiales estéticos, por ejemplo, compran puertas, ventanas, gabinetes de cocina, inodoros, etcétera, y la vivienda sigue siendo no apta o no segura para esa familia. Entonces, esto es un ciclo de los últimos 20 o 30 años que, a pesar de las gestiones, no se ha podido resolver.

¿Cuáles son las alternativas?

Estamos en vías de establecer un programa mucho más agresivo de rehabilitación de hogares donde el Estado trabaja en un modelo colaborativo con los municipios.

También tuve una reunión con el general José Medina y conversamos sobre la posibilidad de que, en casos de urgencia, se utilicen brigadas de ingenieros de la Guardia Nacional para que ayuden en la rehabilitación de ciertos hogares. Estamos en vías de establecer un acuerdo en caso de que se necesiten sus recursos, no tan solo para rehabilitación de vivienda, sino para áreas comunes, recreativas, etcétera. Anteriormente en Puerto Rico, se ha hecho para construir salones de clase, para algunos puentes en zonas de emergencia. Es una alternativa posible. Es innovador, cumple un fin social.

Se ha hablado de crear un nuevo programa de vivienda urbana tipo “infill-housing” en solares abandonados o disponibles, para introducir vivienda urbana de mayor densidad en solares pequeños o medianos. ¿Sería rehabilitar o construir?

Ambas cosas. La prioridad es rehabilitar hogares. La segunda prioridad de esta administración es rescatar estructuras abandonadas o lotes baldíos en los casos urbanos, para convertir estas estructuras en viviendas verticales de interés social.

¿Y qué planes tienen para la clase media, que es la que trabaja pero no tiene para comprarse una casa o pagar su hipoteca? Las tablas de ingreso la penalizan porque no cualifica para ayudas porque trabaja, pero la realidad es que no a muchas personas su salario les da para vivir.

Nos hemos percatado de que también hay una gran demanda por vivienda de alquiler. Muchas familias, con esto de la recesión económica de los últimos años, o se les ha afectado el crédito y han perdido sus casas, o se han ido a la quiebra y, a la hora de echar para adelante con un crédito afectado, no hay quien les otorgue una hipoteca. Y aunque tengan el crédito afectado, pueden alquilar. De hecho, hay una tendencia de que las personas, con la crisis que ha pasado, prefieren alquilar por los próximos 20 años. Pero eso es un segmento del mercado. Sobre el otro, el de los que quieren vivir en casas propias, estamos estudiando las posibilidades.

¿Esos planes enfocados en el alquiler responderían al plan de gobierno de establecerlo como política pública? ¿Las viviendas serían alquiladas al propio Departamento o a empresas privadas?

Por lo general sí, a personas privadas. Eso también generaría empleo, movería más la economía porque estamos hablando de personas que tienen una inversión privada y otras, algunas veces, con ayudas económicas, ya sea estatales o federales y construyen o rehabilitan estas propiedades y las ponen para alquiler. Estaríamos resolviendo una situación de vivienda y reactivando la economía.

En su plataforma se prometió que buscarían modificar los límites de ingreso en los programas federales para que se ajustaran a la realidad del mercado.

Los fondos se distribuyen por población. Está por ejemplo la agencia federal HUD, que es la que distribuye los fondos. Sí, podemos identificar otros subsidios y propuestas federales que se pueden encaminar para estos propósitos, pero lo que es fondos federales, eso es por fórmula, es un número asignado por jurisdicción y población. Por eso es que a veces han dicho que los fondos se han reducido, pero ustedes saben que según el Censo del 2010 la población de Puerto Rico bajó y por ende los fondos.

Si no son modificables, ¿entonces por qué en la plataforma de gobierno lee que buscarían transar con los federales los límites de ingreso en los programas de subsidios al comprador como el Programa HOME?

Bueno, es a base de fórmulas pero se puede negociar con los federales para que sean más flexibles por la situación económica de Puerto Rico. Se establecería un diálogo para ver de qué forma esos parámetros se pueden flexibilizar un poco más para ampliar el tipo de ayuda que podamos dar. Esto no descarta que este gobierno pueda obtener fondos a nivel estatal para programas como este. Obviamente, se necesita legislación, presupuesto, pero esto descarta una dependencia solo de fondos federales. No vamos a esperar con las manos cruzadas a que lleguen los fondos federales.

La clase trabajadora tiene una necesidad de vivienda y es la que carga el peso de las contribuciones que pagan, a su vez, la vivienda pública. ¿Qué pasa con ellos? Una de las quejas de la clase trabajadora es que, por ejemplo, busca refinanciar su hipoteca pero el banco no cede y, si lo hace, impone una tasa de interés muy alta. Son personas que están en peligro de perder su hogar.

Eso es algo muy complejo. De hecho, de las hipotecas recientes en el último año, aproximadamente, el 70% ha sido refinanciamiento. El 30% solamente ha sido compraventa, cuando antes era al revés. Es alarmante.

Estuve reunido con la Asociación de Constructores de Hogares y próximamente tendré una reunión con la Asociación de Bancos. Estamos buscando alternativas porque la situación es seria.

Estamos saliendo del peor año en venta de propiedades nuevas en los últimos 20 a 30 años y este gobierno tiene el reto de estimular la venta de estas propiedades y que la industria bancaria haga los arreglos que tenga que hacer y pueda llegar a unos acuerdos donde se incentive que estas personas logren tener una casa.

Su predecesor en Vivienda dijo en octubre pasado que había entre 14,000 y 16,000 viviendas vacantes por falta de venta.

Hay miles de residencias de nueva construcción disponibles en el mercado, algo que nos preocupa, porque hay una oferta grande y la mayoría cuestan sobre $200,000.

La última vez que la Autoridad para el Financiamiento de la Vivienda (AFV) entregó solicitudes para ayuda gubernamental a personas que estaban por perder sus hogares se agotaron en un solo día las 2,000 disponibles.

Había filas desde el día anterior para buscar esas solicitudes. De hecho, he recibido llamadas de personas y me han indicado que están preguntando por eso y eso se acabó.

Solo es para poner la casa al día, ¿pero qué pasa después? Si está desempleado, hay una alta probabilidad de que vuelva a estar en riesgo.

Exacto. Si una familia no tiene trabajo, no hay forma alguna. ¿Cuántas personas no he visto que su situación económica se ha afectado y van a refinanciar la casa y pagan $2,000 de hipoteca y están que no pueden más, y con los intereses bajos de ahora pagarían $1,400, pero no cualifican por los ingresos?

¿Cómo me explicas que están pagando una hipoteca de esa cantidad y no cualifican para refinanciarla pagando $1,400? Si llevas pagando $2,000 toda la vida, ¿cómo no van a cualificar para pagarte $600 menos?

¿Hay alternativas?

Todas las partes van a tener que ceder. Aquí la situación no es de los bancos. El banco es un factor obviamente determinante pero, como política pública, el Gobierno debe estimular, primero, cambiar la dependencia de parte de la sociedad a una más proactiva al trabajo, una donde le demos un sentido de pertenencia a lo que tienen. En toda la Isla, por lo general, proyectos de interés social es que vas a equis pueblo, preparas cierto terreno y ubicas de 100 a 120 unidades. ¿Pero qué hacemos con esas miles de familias puertorriqueñas que tienen sus solares, posiblemente heredados, y no quieren salirse de su barrio? Ahí es que entramos en rehabilitación de vivienda. Muchas veces, no tan solo rehabilitación de vivienda, es añadirle un cuarto a esa residencia, una forma inteligente. Te aseguro que esa cantidad de familias que necesitan vivienda, por medio de rehabilitación, va a bajar drásticamente.

¿Estimularía que la vivienda pública sea transitoria, y que no se queden permanentemente como se ha criticado por años?

Es que ese es el propósito de los residenciales públicos.

Dicen que eso es lo que, precisamente, no ha pasado.

No, no ha pasado. Se supone que sea un proceso evolutivo de la familia en desarrollo y, una vez estudien y echen para adelante, puedan adquirir por ellos mismos su propia vivienda. No ha pasado como debiera, porque sí conocemos familias que han salido de los residenciales públicos, aunque se han criado y educado allí.

Hay quienes se quedan porque prefieren pagar una renta a salir de su comunidad. Es su hogar.

Eso es cierto.

¿Qué lo diferencia a usted de los administradores pasados?

Mi interés es que se les dé un servicio de excelencia a los residentes de vivienda pública, a las 55,000 unidades, como también que se les brinde un servicio de excelencia a los miles de residentes que reciben ayudas de vivienda.

Nosotros en Vivienda queremos cambiar el concepto de la vivienda de cuatro paredes y un techo. Una vivienda es mucho más, es un hogar.

De la única forma en que puede trabajar eso es en colaboración, para que sea el conjunto el que ayude a estas familias a que echen para adelante y creen un sentido de pertenencia que no existe.

Tenemos un rol principal a la hora de establecer programas de índole cultural y deportivo en los residenciales públicos, porque estamos viendo que da resultados, como el acuerdo de paz en Lloréns Torres. Si ellos lograron hacer eso, ¿quién dice que no se puede en los demás? Vivienda tiene un rol principal.

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