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23 de agosto de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Ocho años de probatoria por muerte de colega en hotel

La mujer rompió en llanto al salir de la sala judicial

 

Por Melisa Ortega Marrero / melisa.ortega@gfrmedia.com

Fajardo - Con ojos llorosos y una mirada que emanaba incredulidad, Lissette Cotto Casanova abandonó ayer la sala judicial en la que fue sentenciada a ocho años de probatoria por la muerte de su compañera de trabajo, Elia Arizmendi Cantero, en hechos ocurridos el año pasado en el Hotel Río Mar Beach Resort, en Río Grande.

La mujer, quien se mantuvo en silencio todo el tiempo, dio varios pasos en dirección al elevador, se sujetó de una pared y rompió en llanto. Una mujer se le acercó, entonces, y le abrazó. A su alrededor permanecían familiares y excompañeros de trabajo emocionados.

“Yo creo que los verdaderos culpables están hoy sentados en un escritorio en aquel hotel, y otros, (están) supervisando, (y son los) que tenían conocimiento de lo que estaba pasando y nada hicieron. Ellos son los verdaderos culpables. Aquí, dos familias han perdido, nadie ha ganado”, soltó Ángel Jiménez, quien se identificó como excompañero de trabajo de Cotto Casanova en la hospedería donde ocurrió el crimen.

Según trascendió durante el proceso, la victimaria había sido, a su vez, víctima de un patrón de maltrato por parte de Arizmendi Cantero. Los múltiples reportes de acoso laboral hechos presuntamente por Cotto Casanova en el lugar de trabajo no fueron atendidos.

Ocho años de probatoria por matar a compañera de trabajo

“Ellos se creen que con solo ponerle una mordaza al empleado se puede resolver. Pero tan culpable es aquel que ve, como el que calla. En ese departamento, muchos vieron lo que pasó con Lissette y se callaron. Tan culpable son los que vieron, se burlaron y se rieron de las gracias como aquel que vio, calló y no dijo nada”, reclamó.

Momentos antes, familiares de la víctima fatal, encabezados por el viudo Carlos Benítez, salieron de la sala sin emitir comentarios. A Benítez, se le observó moviendo la cabeza de lado a lado en señal de negación.

Como parte de la pena impuesta, la jueza María Inés Cartagena, quien se había expresado preocupada por el potencial de peligrosidad de Cotto Casanova, le ordenó someterse a terapias de salud mental y psicoeducativas, no acercarse a la familia de la víctima y realizar gestiones de empleo o autoempleo.

La abogada de defensa, Nélida Negrón, de la Sociedad de Asistencia Legal, expresó fuera de sala que siempre confió en su caso, y justificó la actuación de la jueza en sus múltiples gestiones para corroborar que Cotto Casanova no representara un riesgo para sí ni para la sociedad.

“Cuando acabó todo, ella me dio las gracias y me abrazó. (Lissette) estaba más preocupada de que su familia pudiera retomar su vida”, señaló Negrón.

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