Geovanny Vicente Romero

Tribuna Invitada

Por Geovanny Vicente Romero
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Cuatro presidentas sin final feliz: ¿maldición del machismo político?

En 40 años, diez mujeres han gobernado en América Latina mostrando que las barreras de género están siendo derrumbadas, ya que con los años ellas han ido rescatando su espacio en un mundo mayoritariamente dirigido por hombres. La realidad es que aún hay muchas batallas por pelear, tales como la igualdad salarial cuando estamos ante un puesto ocupado por una mujer con la misma formación, experiencia y habilidades de hombres que ocupan la misma posición, pero son mejor pagados.

Solo en 2013, cuatro naciones de Latinoamérica eran gobernadas por mujeres, simultáneamente. Estos cuatro países estaban representados por la argentina Cristina Fernández, la costarricense Laura Chinchilla, la brasileña Dilma Rouseff y la chilena Michelle Bachelet, actualmente en el cargo. Entre las naciones pioneras de la historia reciente del mundo, tenemos a Sri Lanka (Sirimavo Bandaranaike), India (Indira Gandhi) e Israel (Golda Meir, la Dama de Hierro), mujeres en los cargos máximos en la década de 1960.

América Latina y el mundo en general experimentan un momento histórico en cuanto al enfoque de políticas de género y el liderazgo femenino en la arena política  internacional. Basta con mencionar que solo en 2016 el mundo contaba con 18 países con mujeres como presidentes. Esta reflexión nos remonta a las Filipinas gobernada por Corazón Aquino en 1986 o a la Inglaterra de Margaret Thatcher -quien también compartió el título de Dama de hierro- y nos trae a la Alemania de hoy, dirigida por Ángela Merkel.

De acuerdo a un estudio del Foro Económico Mundial, entre 2014 y 2016, un total de 56 (38%) de las 146 naciones analizadas, había tenido una cabeza de gobierno o Estado femenina por al menos un año en la última mitad de siglo. En 2017, 16 mujeres dirigen los destinos de sus poblaciones, a saber: Theresa May, Doris Leuthard, Beata María Szydlo, Erna Solberg, Bidhya Devi Bhandari, Ameenah Gurib-Fakim, Hilda Heine, Marie-Louise Coleiro Preca, Dalia Grybauskaite, Ellen Johnson Sirleaf, Angela Merkel, Kersti Kaljulaid, Kolinda Grabar-Kitarovic, Michelle Bachelet, Saara Kuugongelwa-Amadhila y Sheikh Hasina.

Sin embargo, no todas las historias han tenido un final feliz. A continuación destacamos a cuatro presidenta que han sido víctimas de un golpe de estado militar, destituciones parlamentarias o magnicidio:

1. María Estela Martínez de Perón,  Argentina. Fue la tercera esposa del general Juan Domingo Perón. El pueblo argentino amó profundamente a Evita Perón, pero sería Isabelita quien dos décadas después, en calidad de vicepresidente de Argentina, asumiría el poder en 1974 tras la muerte repentina de su esposo, el General Perón, convirtiéndose en la primera mujer gobernante de la región. Su derrocamiento se perpetró dos años después en 1976, cuando los militares instauraron una Junta Militar que gobernaría hasta 1983.

2. Park Geun-hye, Corea del Sur. Fue la primera y única mujer  presidente del país asiático de 2013 a 2017 cuando fue destituida por el Parlamento, decisión respaldada por el Tribunal Constitucional. Su destitución por corrupción en marzo de 2017 prosiguió con su arresto dos semanas después, acusada de abuso de poder, soborno, coacción y filtración de secretos del gobierno. Park Geun-Hye cayó en desgracia por su alegada asociación a la colaboradora Choi Soon-sil, quien sin cargo público ejerció una enorme influencia en el gobierno de Park solo comparada con la que tuvo el monje Rasputín sobre el zar Nicolás II en Rusia.

3. Dilma Rousseff, Brasil. Opositora de la dictadura que gobernó Brasil de 1964 a 1985 y encarcelada por tres años desde 1970 por formar parte de un movimiento guerrillero. En 2010 Dilma se convirtió en la  primera mujer presidente de Brasil, una de las economías más grandes del mundo. Se alegó su involucramiento en el escándalo  de la operación “Lava Jato (lavado de autos)”, así como su mala gestión de la contabilidad estatal, produciéndose su destitución parlamentaria antes de terminar su segundo mandato en 2016. Su participación en estos escándalos no se ha podido comprobar pero lo cierto es que los legisladores que la destituyeron son los que hoy salvan al presidente Michel Temer de una situación similar. ¿Machismo político o todos se cubren las espaldas?

4. Indira Gandhi, India. Aunque no fue derrocada, perdió el poder de manera inesperada y terminó en la cárcel. En 1974, la primera ministra ingresó su país en el llamado “Club Nuclear”, luego de sus ensayos nucleares en la región de Rajastán. Procedió a cancelar las garantías constitucionales y restringir la prensa independiente bajo el argumento de que era la única forma para combatir la corrupción y lograr la recuperación económica. Convocó a unas elecciones en las que fue derrotada, perdiendo su puesto y siendo expulsada del Partido del Congreso y del Parlamento. La primera mujer en ser primera ministra de la India fue acusada de abuso de poder y terminó con una corta estancia en prisión. Sin embargo, como el Ave Fénix, se levantaría de las cenizas para ganar las elecciones de 1980 y convertirse nuevamente en primera ministra. Lamentablemente, en 1984 sería asesinada por dos de sus guardaespaldas de confianza, quienes pertenecían a la  minoría Sij.

Aunque en la actualidad las mismas barreras de antaño continúan, el cambio de paradigma tiene una fuerza superior a la resistencia de siempre y se vislumbra un futuro brillante para un mundo más inclusivo, multipolar y con un enfoque de género sincero, voluntad política.

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