Cecilio Ortiz García

Tribuna Invitada

Por Cecilio Ortiz García
💬 0

El dilema social de la UPR

(El Dr. Cecilio Ortiz García y la Dra. Marla Pérez, profesores del Recinto Universitario de Mayagüez, comparten la autoría de esta columna. Ambos educadores son miembros del Comité Timón del Instituto Nacional de Energía, Ambiente y Sociedad de la UPR).

Un dilema social es una situación en donde el beneficio de una actividad particular es compartido por todos sin que ningún beneficiario tenga el incentivo de aportar a su mantenimiento.  Por ejemplo, todos los puertorriqueños nos beneficiamos del uso de la energía eléctrica en las carreteras a través de los postes que las iluminan y los semáforos que dirigen el tránsito.  Sin embargo, no todos los puertorriqueños pagamos (o queremos pagar) por esa “luz”. Esto mismo pasa con la UPR y con muchas otras dependencias gubernamentales que ofrecen servicios esenciales. En otras palabras, los dilemas sociales se fundamentan en el “velaguirismo”, o como se le llama en ingles el “free-riding”.  Lo lógico y racional para cada uno de los beneficiarios es no aportar, desatando así una cadena de inacción que hace insostenible la continuación del servicio.  Este es el problema y la razón por la cual existe la ciencia de la administración publica. 

En estos días de guerra por el control de la UPR, debemos llamar a la atención del país que existen múltiples sectores de nuestra sociedad que se benefician de su existencia sin necesariamente querer aportar a su mantenimiento. Por ejemplo, las universidades privadas “velan güira” sobre la UPR.  Estas ahorran mucho dinero en reclutamiento al contratar docentes de la UPR a tiempo parcial.  Este es un negocio redondo puesto que tienen acceso a profesores de calibre internacional, y mejoran la calidad de sus programas, sin absorber los costos asociados a ofrecerles catedra a tiempo completo, la infraestructura y las descargas necesarias para que hagan investigación.  Otros “vela güira” del sistema UPR son las compañías estadounidenses que vienen todos los años a reclutar trabajadores a nuestros recintos, llevándose clases enteras.  Los municipios que tienen recintos universitarios, son otros “vela güira” porque su economía depende, en parte, de los estudiantes, los empleados no docentes y los profesores que compran comidas, alquilan apartamentos, y auspician el comercio local.  Los municipios también “velan güira” al beneficiarse de los servicios profesionales de sus profesores y estudiantes en cursos y actividades de servicio comunitario aun cuando se niegan a pagar el justo valor de los mismos. Por último, las compañías de alcohol, sobre todo las cerveceras, son un gran sector de “vela güiras”.  Cada vez que anuncian un “yellow pass” o algo por el estilo en pueblos universitarios, esas compañías generan unas ganancias exorbitantes a expensas de que los recintos de la UPR les hacen el trabajo de concentrar mas de 50 mil clientes en menos de diez puntos geográficos de nuestra isla. 

Muy pocos de estos “vela güira” le dan su justo valor a la UPR. Es más, la cultura contributiva de nuestro país que fomenta el llanto insaciable y la búsqueda de créditos, exenciones e incentivos.  En otras palabras, lo estos entes político-económico buscan en Puerto Rico es NO contribuir al mantenimiento de las instituciones y organizaciones que le generan ganancias. Este es un dato importante, sobre todo ahora que se pelea a brazo partido por el control político-económico del Sistema UPR.  La institución de la “formula” es lo que hasta hace unos años garantizaba que todos los beneficiarios tuvieran que contribuir en mayor o menor grado. En ese sentido el verdadero síndico del Sistema UPR no era su junta de gobierno, ni la fortaleza, ni es la legislatura, ni su presidente/a, sino la institución de la Secretaria de Hacienda, por lo menos hasta que decidió dejar de enviar las remesas correspondientes a la universidad.

En estos momentos se está librando una de las batallas más sangrientas de nuestra vida política.  En una afrenta directa a los elementos más básicos de gobernanza democrática, una Junta de Supervisión Fiscal ordena desde lo más alto recortes presupuestarios que amenazan la provisión de servicios esenciales para el bienestar y la resiliencia del pueblo de Puerto Rico.  Irónicamente, las medidas de austeridad que este cuerpo impone tienen como objetivo devolvernos la capacidad de seguir cogiendo prestado a los mismos buitres que nos llevaron a esta situación en primer lugar.  La situación fiscal, también les pone a temblar las piernas a funcionarios electos que empiezan a titubear, y de manera demagógica, a atacar la formula como institución y a promover el desmantelamiento de una de las pocas instituciones que ha probado ser a través de la historia uno de los mejores agentes de movilidad social para nuestro pueblo.  También se propone bipolarmente la utilización de la UPR como consultor del gobierno a la misma vez que se le arrancan los recursos que le permitirían hacer lo propio.  Por eso, hacemos un llamado general a la apertura en los procesos de toma de decisiones, a la participación amplia y multisectorial y a la reevaluación honesta de los mecanismos y estrategias (internos y externos a la UPR) que nos han traído hasta aquí. 

Otras columnas de Cecilio Ortiz García

viernes, 3 de marzo de 2017

Un País en esteroides

El doctor Cecilio Ortiz García cuestiona que el uso de combustible fósil se mantenga como única opción para lograr la competitividad en Puerto Rico

viernes, 17 de febrero de 2017

El dilema social de la UPR

El Dr. Cecilio Ortiz García y la Dra. Marla Pérez, profesores del Recinto Universitario de Mayagüez, comentan sobre la encrucijada del primer centro docente del País.

💬Ver 0 comentarios