Roxana Matienzo Carrión

Tribuna Invitada

Por Roxana Matienzo Carrión
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El futuro del status político de Puerto Rico

("Cuestión de Nombre: Permítaseme decir que el nombre 'autonomía’ tal vez no sea el más apropiado para distinguir la solución propuesta. Acaso fuera más eufónica, más propia y más sugestiva la denominación de: ‘ estado libre’ o: ‘ estado asociado’ o ‘ estado especial".   (José Tous Soto, creador del Estado Libre Asociado,  1932).

Ante el caso de Sánchez Valle, recién resuelto por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, Puerto Rico se ve en la necesidad de revisar su rumbo y para ello es necesario ir a la historia del ELA.

El Estado Libre Asociado no fue ideado por Luis Muñoz Marín, cómo comúnmente se piensa. Muñoz Marín lo implementó, como el que sigue una receta de cocina ajena, pero fue José Tous Soto quien ideó el concepto presentado como un proyecto de ley ante la  Asamblea Legislativa de Puerto Rico el 28 de marzo de 1932 bajo el nombre de El Futuro del Status Político de Puerto Rico.

En su tesis, Tous Soto esbozó paso por paso la creación del Estado Libre Asociado o estado especial, o estado para nuestro beneficio. La hábil fórmula expuesta por Tous Soto no solo le costó la enemistad con su correligionario republicano, Martínez Nadal, sino que lo condenó al olvido, excepto en  la memoria íntima  de  Luis Muñoz Marín, quien implementó con relativo éxito  la idea de Tous Soto  en 1952.

Tous Soto fue miembro  del primer cuerpo legislativo puertorriqueño creado por la Ley Jones del 1917. En 1924  fue elegido speaker de la Cámara de Puerto Rico,  desde donde laboró  hasta su muerte en 1933. En su tesis, El Futuro del Status Político de Puerto Rico, expuso la gran mayoría de los temas que se discuten en la palestra pública actual. Analizó los ángulos divergentes del Estado Libre Asociado sin miramientos partidistas, puntualizando los asuntos que habría que trabajar dentro de dicho status para lograr mayor autonomía. Aclara Tous Soto que el estadolibrismo no es perfecto, pero que dentro de nuestra realidad socio-económica es lo que más conviene al país. La estructura del Estado Libre Asociado, “es para nuestro beneficio; no para diferenciarnos de ellos en derechos, sino para eximirnos de las  cargas”, recalca Tous Soto.

No es casualidad que yo sepa de este hombre de estado puertorriqueño. José Tous Soto fue mi bisabuelo. Nació en Cabo Rojo en 1874, aunque creció en San Lorenzo de donde venía su madre, Josefa Soto  Hernández, ya una  segunda generación de  puertorriqueños, hija del doctor José  Soto España de Oviedo,  en cuya Universidad  José Tous Soto estudió derecho, graduándose en el tope de  su clase. Su padre José Tous  Coll era coronel al servicio de la Corona.

La propuesta de Tous Soto estaba basada en su firme creencia de que los Estados Unidos jamás nos aceptarían como un estado de la Unión, además de que sería imposible subsistir económicamente como una isla independiente.  Para abonar a su punto, Tous Soto cita, entre otros, al expresidente de los EEEUU, Woodrow Wilson:   Con la adquisición de Puerto Rico Y Filipinas como resultado de la guerra en España, los Estados Unidos adquirieron tierra  no contiguas habitadas por pueblos que difieren de nosotros en su idioma, costumbres e instituciones. Contrario a lo ocurrido con los territorios antes adquiridos (excepto Hawaii y Alaska), las posesiones insulares no están adaptadas para el progresivo desenvolvimiento de Territorio a Estado. Ellas son dependencias y deberán permanecer (will remain) como tales hasta que alcancen el desarrollo necesario para llegar a ser independientes o autónomas (independent or self governing).

Las ideas de Tous Soto, están ancladas primordialmente en lo práctico o, “utilitario”. Arguyendo que la fórmula del Estado Libre Asociado, como Muñoz optó por llamarlo, es inclusiva, adaptable, cambiante y conveniente para Puerto Rico. El ELA :  puede ser suscrit[o] por todos . Por los estadistas constitucionales, esto es por los que aspiran al estado clásico porque el estado especial no cierra las puertas  a la admisión de Puerto Rico como tal estado, más adelante,  si a Puerto Rico le conviene, que no le convendrá, y el Congreso decidiera admitirnos.

En una movida ingenua, este año—quizás el peor de nuestra historia-- nuestro gobierno recurrió  al Tribunal Supremo de los EE.UU. para que  resolviera una controversia de doble exposición en base a la jurisdicción. La opinión de Sánchez  Valle, no inesperadamente,   cortó las alas del ELA y dejó  sin efecto la promesa que hizo el gobierno de EEUU en 1952 de respetar la autonomía de Puerto Rico. La creación de Tous Soto, que había funcionado con cierta eficacia por 63 años, no convenció a esa curia de su validez, ocasionando que nos enfrentemos sin paliativos a seleccionar entre uno de los dos extremos: estado o ínsula, precisamente lo que “la fórmula” intentaba evitar.

A su vez, el Congreso de los Estados Unidos ha creado una Junta, PROMESA, para gobernar a Puerto Rico. La premisa inarticulada, pero clara, es que  no sabemos hacer las cosas; que después de 118 años de  anexión seguimos siendo inferiores, “distintos” e incapaces de ser autónomos.  Ante esta encrucijada amerita preguntarse: ¿Nos hemos preparados para seleccionar uno de estos dos extremos? ¿0 es el peor momento para tomar esta trascendental decisión? 

Las personalidades de ambos países no  han cambiado mucho desde que Tous Soto escribió su tesis, hace 88 años. Los Estados Unidos, después de 118 años, todavía no nos comprenden. La idea del Partido Popular de un plebiscito que diga “sí” o “no” a la estadidad, sin el aval del Congreso de los EE.UU., carece de significado. Nuestro futuro económico está en un limbo.  Estas realidades nos encaran a una encrucijada que francamente asusta. La pregunta de Geigel Polanco, contemporáneo de Tous Soto, y editor de  la Revista Índice, publicaba un editorial mensual en el que intentaba contestar  la pregunta retórica: “¿Qué somos?”, sin encontrar contestación. Hoy, en el Siglo XXI, los puertorriqueños nos preguntamos con la misma incertidumbre: “¿Qué seremos?” 

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