Arturo Massol Deyá

Tribuna invitada

Por Arturo Massol Deyá
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Inercia atrasa posterriqueño

Son ya más de tres años desde que Casa Pueblo impulsa el desarrollo del Posterriqueño. Esta propuesta comunitaria de iluminación exterior buscar reducir contaminación lumínica, ahorrar consumo con eficiencia energética, reducir nuestra huella ecológica de gases de invernadero y, ante la crisis, aportar a una economía de producción.

Esta idea encontró hogar en la UPR en Mayagüez, donde un grupo de profesores y estudiantes, dirigidos por el Ingeniero Pedro Resto, se apoderó del proyecto elevándolo a uno que rebasaba cualquier imaginario inicial. Fueron muchos los desafíos técnicos, pero ya no es un Posterriqueño sino tres productos de excelente calidad con las certificaciones requeridas como la UL (Underwriters Laboratories). Por ejemplo, con el producto final, la luminaria de 100 vatios se redujo a 36. O sea, que es 64% más eficiente que la bombilla convencional y 15% superior a la competencia que emplea tecnología LED.

Con ello, el País se beneficia de múltiples maneras incluyendo ahorros correspondientes a iluminación exterior, la que ha superado los $114 millones facturados por la AEE y la quema equivalente de sobre 400,000 barriles de petróleo anual. Además, el posterriqueño tendrá una garantía mínima de 10 años de servicio (y su vida útil ronda los 20 años) por lo que el mantenimiento de focos fundidos se reduciría dramáticamente.

Si algo evidenció el reciente apagón general fue la huella de contaminación lumínica en el País y la necesidad de reducir consumo energético. Tenemos sobre medio millón de postes que alumbran espacios públicos y hacia el Universo. Necesitamos modernizar nuestro alumbrado público y muchas cosas más con respuestas propias. La privatizada autopista PR#22 ya lo hizo pero el pago de nuestros peajes se invirtió en más fuga de capital pues su nuevo alumbrado es con postes canadienses, americanos o chinos.

¿Las buenas noticias? En la Universidad se comenzó el primer ciclo de producción de las primeras 1,000 unidades de Posterriqueños. ¿Las malas? A la Universidad le tomó cerca de dos meses tramitar la compra de una sola de las piezas necesarias para el producto final.

Es incomprensible el desentendimiento administrativo de la UPR contra esta iniciativa y su personal crítico, que en ocasiones no cobra hasta por meses. Llevamos casi dos años solicitando a la administración de la UPR definir las herramientas legales, los controles fiscales y la estructura administrativa necesaria para que la nueva empresa universitaria pueda pactar acuerdos estratégicos, distribuir sus productos y competir en el mercado abierto donde rigen las reglas del capitalismo salvaje. Cuando iniciamos este proyecto, todo el mundo nos decía que nos moriríamos esperando que la Universidad cumpliera su parte administrativa. Yo, siendo profesor en Mayagüez hace más de 20 años, no vislumbraba la posibilidad de impulsarlo con otro que no fuera, naturalmente, la Universidad. Lamentablemente, esa inercia a la que tanta gente serefería, tan solo se ha reiterado en este proceso. Y uno se pregunta con cuántos otros proyectos igualmente relevantes ha ocurrido lo mismo.

Esa pasividad aparente pone en peligro los próximos pasos en la producción y comercialización del Posterriqueño. Lo que hoy nos hace competitivos es una ventana efímera que mañana puede cerrarse. Este pasado año en el que alcaldes, instituciones, fábricas, comercios e individuos tenían interés en adquirir el producto y tuvieron que permanecer en espera por la ausencia de la estructura administrativa, ha representado pérdidas de cientos de miles de dólares y clientes potenciales. 

Incumplir con el País es la peor agenda. Afortunadamente, tenemos grandes estudiantes y una Facultad sólida que nos mantiene a flote, con la esperanza real de que existen opciones viables y están al alcance. A la administración de la UPR, completemos la tarea.

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