Rubén Berríos Martínez

Tribuna Invitada

Por Rubén Berríos Martínez
💬 0

La libre determinación

La virtual quiebra de la economía de Puerto Rico es un hecho innegable. Los puertorriqueños han repudiado el estatus territorial por una contundente mayoría. Un estatus que nunca fue democrático se ha convertido en tiránico.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y el Comité de Descolonización de la ONU han reafirmado su apoyo a la libre determinación e independencia de Puerto Rico. Pero el Congreso de Estados Unidos rehúsa cumplir con su obligación descolonizadora.

Por años se ha discutido el asunto en el Congreso y muchos nos preguntamos si estas vistas de este subcomité sirven algún propósito legítimo o son meramente un quid pro quo partidista.

En todo caso, mi obligación es utilizar todo foro disponible para denunciar el colonialismo. Propongo, además, un mapa de ruta para la solución de nuestro problema colonial.

El entonces presidente del comité con jurisdicción del Senado, Ron Wyden, resumió recientemente la íntima relación entre el estatus y nuestros problemas económicos y sociales: “La falta de resolución final del estatus de Puerto Rico no es solo una distracción (para enfrentar los enormes retos económicos y sociales de dicho país), sino que además contribuye a su existencia. Como determinaron los más recientes informes del Task Force del presidente sobre el estatus y cito, ‘identificar la forma más efectiva de ayudar a la economía de Puerto Rico depende de que se resuelva el asunto definitivo del estatus’”. Para luego añadir: “La actual relación socava la posición moral de nuestro país en el mundo”.

Decir que Puerto Rico debe decidir lo que quiere antes de enfrentar el problema, como ha propuesto el presidente, es una excusa de Estados Unidos para no cumplir con sus obligaciones legales como país colonial. Particularmente cuando insiste en que la relación territorial ya repudiada por nuestro pueblo constituye una opción. El colonialismo es el problema, no puede ser la solución.

El gobierno de Estados Unidos debe clarificar qué alternativas estaría dispuesto a considerar y bajo qué condiciones, además de la independencia, que es, por supuesto, un derecho inalienable. Para el logro de ese fin, Puerto Rico y Estados Unidos deben encaminarse hacia un “proceso colaborativo de libre determinación para Puerto Rico”.

En Puerto Rico se han formulado diversas iniciativas. El Partido Independentista ha propuesto una Asamblea de Estatus en donde cada opción esté proporcionalmente representada. Cada delegación formularía su correspondiente propuesta no colonial y no territorial. La Asamblea, como un todo, demandaría una respuesta de Estados Unidos. Al final, sólo opciones realistas no territoriales, negociadas con Estados Unidos, serían sometidas al electorado puertorriqueño. Desafortunadamente el actual gobierno de Puerto Rico rehúsa moverse en esa dirección.

No obstante, el Congreso podría iniciar un proceso dirigido al mismo fin. Una representación bipartita del liderato congresional, en coordinación con la Rama Ejecutiva, convocaría a representantes de las diferentes alternativas para que presenten sus respectivas propuestas descolonizadoras. El Congreso especificaría bajo qué condiciones estaría dispuesto a considerar las diversas alternativas. El pueblo de Puerto Rico podría entonces emitir un voto bien informado entre las opciones no coloniales y no territoriales disponibles y cuya implantación -excepto en el caso de la independencia- es prerrogativa de Estados Unidos.

Si el Congreso no tomara acción y el PPD ganara las próximas elecciones, el territorio antidemocrático y quebrado, de extrema dependencia que padecemos continuará abonando el voto estadista. Si el PNP prevaleciera, el Congreso podría enfrentar una petición de estadidad como consecuencia de un referéndum “estadidad sí o no”.

Ese voto se emitiría con total desconocimiento de las condiciones que el Congreso impondría a la estadidad y estaría impulsado por la noción prevaleciente de que ese estatus es el equivalente a una cornucopia de fondos federales. El Congreso enfrentaría no sólo una crisis económica en Puerto Rico, sino una crisis política de consecuencias impredecibles en Estados Unidos. La forma racional de evitar ese escenario sería a través de un proceso colaborativo de libre determinación.

El momento de la verdad está llegando.

Otras columnas de Rubén Berríos Martínez

domingo, 22 de octubre de 2017

De San Ciriaco a María

El presidente del PIP, Rubén Berríos, plantea que la secuela del huracán María provee una oportunidad de desarrollo para la isla, como antes ocurrió con otros huracanes.

💬Ver 0 comentarios