Arturo Aviles González

Tribuna Invitada

Por Arturo Aviles González
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La mezquindad perdió su espacio

En un esfuerzo encomiable y sin precedentes, la comunidad universitaria de la Universidad de Puerto Rico se ha unido con el propósito de recuperar el preciado tesoro que representa esta institución para nuestro país. Queda nuevamente demostrado que la mezquindad no tiene espacio donde hay unión por una causa en común donde se logran notables resultados.

Atrás quedaron los estragos de un huracán de disputas, protestas y agendas particulares siendo sustituidas ante el golpe de un fenómeno categoría 5, por la sensatez, la cordura y el buen sentido común, de que unidos, logramos más.

Es propio felicitar a los miembros de la Junta de Gobierno, al Presidente Interino y al cuerpo de Rectores y Rectoras que con tanta gallardía han coordinado este gigantesco esfuerzo para lograr el reinicio de labores, que ha contado con el apoyo además de recursos municipales, estatales y del sector privado.

Sería injusto no reconocer con el mismo entusiasmo a los empleados y empleadas docentes, no docentes y sus organizaciones que se han dado cita para colaborar en estos esfuerzos, sin importar las condiciones adversas que han enfrentado.

Más injusto sería aún, no dedicarles un especial agradecimiento a los estudiantes voluntarios cuyas condiciones personales limitadas no fueron impedimento para brindar su colaboración en esta gesta. Como se puede observar, esto es un ejemplo más de todo lo que se puede lograr cuando todos los sectores se encaminan en una misma dirección y propósito.

Esta lección aprendida nos llena de esperanza de que nuestra querida UPR saldrá triunfante y se recuperará para continuar siendo obra social importante de nuestro pueblo.  Hay muchas prioridades que atender y la Universidad debe estar en la lista de las primeras. Una institución centenaria que recién fue afectada por actos de protestas que laceraron su operación y aún abatida por la madre naturaleza, resurge con vigor y esperanza.

El camino presenta retos, pero el éxito se logrará en la medida en que los sectores estén dispuestos al consenso, a dar la milla extra y pensar en el bienestar común y no en el individual.  De seguro no contaremos con los recursos ideales y  las comodidades acostumbradas. Atendiendo estándares de salud y seguridad razonables, el deseo de echar hacia adelante será  el motor que nos impulse a buscar los medios de enseñanza para impartir en los estudiantes un verdadero interés por aprender y mejorar profesionalmente, en condiciones que tal vez no sean tan confortables. 

Hoy más que nunca Puerto Rico cuenta con su Universidad, con el deseo de superación, de fortaleza, para resurgir poderosa como ejemplo de nuestra sociedad robustecida. 

Es hora de comprobar que estamos hechos de la mejor madera y forjados con el mejor metal.

Tenía que venir un huracán tan desolador para que nos reencontráramos en el firme propósito de juntos y unidos, rescatar a nuestra Universidad.

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jueves, 24 de agosto de 2017

La UPR en recuperación

Contrario a la percepción de un sector universitario, el profesor Arturo Avilés, plantea que tras la designación de Darrell Hillman, la UPR entra en fase firme de recuperación

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