Alan R. Rodríguez Pérez

Tribuna Invitada

Por Alan R. Rodríguez Pérez
💬 0

¡No es que no queremos, es que no podemos!

Mucho se habla del rechazo de la Universidad de Puerto Rico a la solicitud hecha por la Junta de Supervisión Fiscal de recortar $300 millones en un periodo tan corto como dos años y que el gobierno de Puerto Rico ha validado en su plan fiscal. Y esto puede tener un sinnúmero de formas de verlo, pero lo que es innegable es que una UPR que no reciba esa cantidad tan elevada en su presupuesto, es una muy diferente a la que conocemos hoy.

¿Qué significa una reducción de $300 millones (de $833 a $533) en las remesas que recibe la Universidad del gobierno central? Pues nada más y nada menos que una merma del 36% del presupuesto que recibimos del gobierno y si esto ocurre, vamos a tener ante nosotros otra Universidad.

¿En qué le ha fallado la UPR a su pueblo? ¿Por qué tenemos que tener otra Universidad? ¿Cuáles de sus obligaciones ha dejado de cumplir nuestra institución? Lo cierto es que las contestaciones a estas interrogantes igualmente tienen muchas vertientes. Pero vamos a tener algo claro; no nos podemos plantear a Puerto Rico sin su IUPI. Por los últimos 114 años la Universidad ha hecho su trabajo. Nos ha educado, ha contribuido al desarrollo del País, le ha provisto la posibilidad de un mejor porvenir a miles de los hijos de esta tierra, que sin la educación accesible que les brindó, no se hubiesen ni planteado adquirir un grado universitario.

Sin embargo, como lo que está de moda es hablar solo de chavos; sí, también ha pagado sus obligaciones. Estamos al día en todas nuestras obligaciones: nómina, agua, luz, comunicaciones, suplidores y demás. Tenemos la capacidad de pagar a nuestros bonistas. En este renglón los amigos de la Junta de Supervisión Fiscal deben entender que con sus actos de recortes a la UPR, están tomando una de las pocas instrumentalidades del estado que tiene la capacidad de pagar sus obligaciones y la están llevando a la incapacidad de pago.

Por último, demos un vistazo a cuán injusto es reducir a $300 millones, cantidad colosal, que nadie sabe explicar de dónde viene y que corresponde a más de una tercera parte del presupuesto de la UPR. Podríamos pensar que el gobierno ha tenido que tomar prestado una cantidad muy elevada de dinero, para invertir en la infraestructura de la UPR y que por ello hay que reducirle a la Universidad el 36% de su presupuesto para que pague su “fair share” de la crisis. Pero la realidad es que la Universidad es dueña de menos de un uno por ciento de la deuda del País, .67% para ser más preciso. Y entonces, ¿por qué reducirle un 36% de su presupuesto?

Puerto Rico no se puede plantear su supervivencia sin su Universidad, aunque la crisis es para todos. Por ello la comunidad universitaria está realizando un esfuerzo genuino de identificar áreas en las que podamos reducir gastos y aumentar ingresos, sin afectar nuestro fin de proveer una educación superior de excelencia. Pero el plazo para reaccionar y operar con una reducción en presupuesto tan alta, es muy corto. No cabe duda que un recorte de tal magnitud nos hará inoperante. Ante la insistencia de recortar $300 millones debemos dejarle muy claro al pueblo: ¡Que no es que no queremos, es que no podemos!

💬Ver 0 comentarios