Ana Teresa Rodríguez Lebrón
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Papa caliente con los contratos post María

Como si se tratase del juego “papa caliente”, el gobernador reacciona atropelladamente ante la rapidez con que se publica información que contradice su versión del porqué de los contratos post María. Sus asesores, aturdidos, buscan torpemente a quien lanzar la papa.

La idea es simple: de él…no es la culpa.

La culpa será de esos otros. Aun cuando los otros son supervisados por él. Si se acaba la lista de criollos a quién culpar, se da el salto olímpico. Entonces la culpa será de los federales… Estos a su vez lanzan adiestradamente la papa; y se lavan las manos mejor que Pilato.

Por lo visto, estos genios de la improvisación están convencidos que a nosotros el huracán nos azotó tan fuerte que terminó por embrutecernos. Se convencieron que nada se cuestionaría cuando se está en estado de emergencia. Juraban que aceptaríamos ciegamente que todo contrato otorgado se hizo en aras de nuestro bienestar.

El gobernador no titubea en tirar la papa y quemar a otro. Ese otro primero vacila en decir que recibió instrucciones, y confía en que no seguiremos indagando. Que estamos tan ocupados en esto de sobrevivir, que el tiempo no nos dará para investigar y denunciar; y es ahí donde se equivocan.

Dirigidos por el ego, primero prefieren arrestar a 30 maestros que exigen se les permitan educar, que explicar por qué nuestras escuelas públicas permanecen cerradas.

Sólo repiten una y otra vez que nada de lo que se realiza es ilegal. De lo moral y ético nada mencionan; y si se insiste, cancelan contratos que al parecer fueron firmados por la propia “mano invisible”.

La lista de “a quiénes se pueden culpar que no sea yo”, se agota. La salida de este circo será una de dos: o aceptan que son ineptos; o damos por sentado que llegaron a servirse de las miserias del pueblo.

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lunes, 16 de octubre de 2017

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