Rubén Berríos Martínez

Tribuna Invitada

Por Rubén Berríos Martínez
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Qué hacer ante la Junta

Ante la atropellante y humillante imposición de la Junta de Control Fiscal hay que indignarse y protestar. Pero, nadie se llame a engaño. La colonia es la causa, la Junta es la consecuencia. Protestar contra la Junta y apoyar la colonia es una contradicción insalvable.

Por eso, además de protestar en todos los frentes, en el electoral hay que prepararse y trabajar para fortalecer la Independencia. En las urnas esa es la única respuesta digna a la Junta y a la colonia. Con el voto hay que combatir la Junta y la colonia y hay que adelantar la descolonización y la independencia.

Aun ante la mezquindad de los que se niegan a reconocer los logros del independentismo, por décadas y ante circunstancias muy adversas, honrando a los que dieron vida y hacienda por nuestra libertad, hemos advertido lo que está ocurriendo y –afiliados o no a las organizaciones patrióticas– jamás nos rendimos y hemos cumplido con nuestro trabajo y dedicación para combatir la colonia que es la que hace posible la Junta.

Pero falta mucho por hacer y, como advirtió Martí, “hay que hacer en cada momento, lo que en cada momento es necesario”.

Nuestra candidata a la gobernación, nuestros candidatos nacionales, de distrito y municipales, nuestros más de mil candidatos, están y estarán todos los días en la calle llevando el mensaje casa por casa.

El independentista tiene que trabajar en lo cotidiano, en lo sencillo pero fundamental, en lo que no recibe aplausos. Hay que cooperar económicamente para hacer una efectiva campaña en los medios. Hay que servir como funcionario de colegio. Hay que hablar con amigos y familiares para juntos apoyar la Independencia en las urnas.

Además, hay que convencer al popular y al no afiliado que rechaza la anexión y sabe que el ELA no tiene futuro; al popular que ha sido abandonado por un liderato que ha incumplido su promesa de Asamblea de Estatus y ha hecho suya la propuesta asimilista de Pierluisi de un Referéndum Estadidad Sí o No. La suprema definición comenzó y esos compatriotas no quieren ser yanquis, quieren ser puertorriqueños.

¿O es que acaso el que se siente puertorriqueño antes que nada va a apoyar a un candidato estadista que quiere unirse al que le azota y persigue una fantasía alucinante contraria a los intereses de los Estados Unidos; o a uno como el del PPD que por un lado pregona la puertorriqueñidad y por el otro, contagiado por el asimilismo, no sólo apadrina la Estadidad proponiendo un Referéndum Estadidad Sí o No, sino que de ser electo Gobernador y ganar la Estadidad, se compromete a acatar y hacer valer la alternativa anexionista? Es el lenguaje del oportunismo manipulado al servicio del poder; en su caso en específico, pletórico de generalidades, obviedades y ambigüedades.

Para el máximo liderato popular, como siempre, el estatus no está en “issue”, cuando ahora, ante el derrumbe de la colonia, lo está más que nunca. Particularmente cuando, gracias al trabajo consecuente de todo el independentismo, el Comité de Descolonización de la ONU, en una determinación sin precedentes, acoge la propuesta de nuestra candidata a la gobernación para servir de interlocutor y viabilizar un diálogo entre Estados Unidos y los que propulsamos la aplicación de la Res 1514 (XV) a través de una transición ordenada de mutuo beneficio.

Para protestar contra la colonia y la Junta, para combatir la Estadidad, para promover la Asamblea de Estatus y adelantar nuestra soberanía nacional en las elecciones hay solamente un voto útil.

Las mayorías y minorías son cuestión de tiempo y circunstancias y estos son otros tiempos y otras circunstancias.

Este es el momento. Emulando a Pablo, que luego de toparse con un templo “Al Dios Desconocido”, dijo a los atenienses: “lo que adoráis sin conocer, eso vengo yo a anunciar” tenemos que ir a nuestra gente, allí donde está, a anunciar la buena nueva de la libertad patria.

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