Eduardo Bhatia

Tribuna Invitada

Por Eduardo Bhatia
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¿Quién le cree a la AEE?

No puede haber derechos sin responsabilidades. El lunes la jueza Taylor Swain, a cargo de la quiebra fiscal de Puerto Rico, decidió que el derecho a dirigir y gobernar la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) es función del Gobierno local y no la Junta de Supervisión Fiscal (JSF).

Después del huracán María, dicha Junta había nombrado unilateralmente al reconocido ingeniero Noel Zamot a cargo como resultado de la incompetencia, incapacidad y desorden gerencial demostrado por la AEE.

Aunque la determinación en derecho por la jueza Swain puede ser la correcta bajo la ley federal PROMESA, el asunto medular que tanto la JSF y el Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos han tratado de corregir es cómo inyectarle responsabilidad y credibilidad a la gerencia de la AEE.

Por años llevo diciendo que la AEE es un monstruo gerencial que le pertenece al pueblo de Puerto Rico, pero que no le responde a nadie en el Gobierno de Puerto Rico. No solo están en quiebra por haber tomado prestado sobre $9 billones sin capacidad de repago y sin haber rendido cuentas nunca sobre el uso y manejo de esos fondos, sino que han permitido el deterioro absoluto de las plantas de generación y líneas de transmisión. Además, han evitado la modernización del sistema eléctrico y su migración hacia energía renovable. Peor aún, como descubrimos en el Senado el cuatrienio pasado, las prácticas de compras de combustible por los últimos 10 años la llevaron a cometer lo que yo considero el fraude más grande en la historia de Puerto Rico: se pagaba por petróleo de primera calidad aunque se le entregaba petróleo de baja calidad.

Después del huracán María la gerencia de la AEE se volvió un “ocho”. En vez de aceptar la ayuda que le ofreció la Asociación de Compañías Eléctricas de Estados Unidos, decidieron unilateralmente contratar a Whitefish, una compañía de Montana con apenas dos empleados y sin la capacidad para hacer el trabajo. Dicha decisión, altamente cuestionada en todos los periódicos importantes de Estados Unidos y por miembros del Congreso, abona a la creciente duda de la capacidad gerencial y la credibilidad de la AEE. Nadie en su sano juicio va a invertir miles de millones de dólares para reparar y reconstruir el sistema eléctrico de Puerto Rico y ponerlo en manos de aquellos que han demostrado que no tienen la capacidad gerencial.

La Junta de Supervisión Fiscal sabe eso y trató de ocupar el espacio para reconstruir la confianza de posibles inversionistas. Ante la decisión de la jueza Swain, la pregunta es: ¿quién está a cargo ahora de construir esa credibilidad? El Gobernador Ricardo Rosselló tiene el reto enorme de convencer a Washington DC y Wall Street, NY que alguien responsable estará a cargo de dicha reconstrucción. El derecho a gobernar sigue siendo del gobernador electo por el pueblo de Puerto Rico, pero ese derecho sin una inyección de responsabilidad se convierte en sal y agua. Usted puede tener todo el derecho degobernar, pero si carece de credibilidad y falta a la transparencia, ¿para qué sirve ese derecho? Si el contrato de Whitefish era correcto, ¿por qué lo canceló? Y ¿por qué sigue al mando de la AEE la persona responsable del contrato maltrecho, que no siguió los protocolos establecidos y cuya inacción mantiene en la oscuridad a todo un país? ¿Quién está a cargo del país?

En conclusión, aunque la decisión de la jueza Swain aclara unos puntos importantes sobre el alcance de la Ley Promesa y los poderes de la Junta, deja en limbo la pregunta más importante en el momento más crítico para el País: ¿Quién es el adulto en el salón que puede brindar confianza, credibilidad y responsabilidad a las entidades del Gobierno Federal y del Sector Privado que consideren invertir su dinero en la reconstrucción del sistema eléctrico de Puerto Rico? 

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