Mayra Montero

Tribuna Invitada

Por Mayra Montero
💬 0

Secuestro y agonía de Río Piedras

Al abundar en las cuatro propuestas que presentó un “comité negociador” para allegar fondos a la Universidad, uno de los huelguistas del recinto de Río Piedras explicó que el dinero que el Departamento de Educación invierte en tutorías —cien millones procedentes de fondos federales, según reconoció— podía transferirse a la UPR, a cambio de que hicieran ellos el trabajo.

Esto se dijo durante una discusión con profesores que exigían que se abriera el campus.

Es muy difícil entender que personas que intentan adelantar un proceso de soberanía, que además se está volviendo hostil —cosa que no critico, no hay proceso soberano que no la emprenda a golpes contra la metrópolis— estén hablando tranquilamente de los “cien millones” de las tutorías. ¿No hay una contradicción en eso?

Exigen eliminar la Junta de Control Fiscal, que es la cara del Congreso de los Estados Unidos en Puerto Rico, y me imagino que no van a tardar en abominar del proceso de quiebra, con el consiguiente repudio a la jueza que lleva la voz cantante y que tomará un sinnúmero de decisiones fuertes. En ese forcejeo, no me parece lógico presumir de los millones federales que se pueden usar en la UPR, qué poca dignidad, ni por tutorías ni por nada. En el contexto de quemar banderas y arremeter contra la ley imperial, hay que plantearse unos conceptos básicos de autosuficiencia y sacrificio. No existe una soberanía mantenida, ni podrá existir, porque el que mantiene exige.

Pasar por el recinto de Río Piedras hoy es pasar por un auténtico vertedero. El espectáculo de la chatarra, las pintadas —porque el graffiti es una cosa, y las pintadas son otras—, los pupitres amarrados a las verjas, el deterioro intenso y la suciedad, evidencian que el hundimiento es casi irreversible. Ya empiezan a decir que ha habido robos.

Es con los portones abiertos, la vigilancia de los guardias, la presencia normal de estudiantes y el personal de mantenimiento, y aun así se cuelan maleantes a cometer fechorías, ¿qué no habrá ocurrido en estos días allí dentro? Lo que pasa es que nadie quiere contarlo, porque obligaría a la policía a intervenir. Y pocos quieren que eso ocurra. Al menos el Gobierno parece decidido a no mandar a nadie. Están esperando que la fruta caiga sola; que bajen las decisiones del Norte, que a no dudar llegarán en poco tiempo.

El verdadero éxodo universitario se producirá entonces, cuando desde allá se anuncie que suspenden la acreditación. Quedará una tribu en el recinto, viviendo por algún tiempo entre despojos, hasta que les corten la luz y el agua y se dispersen.

Todo el mundo sabe quiénes son los que están detrás del cierre indefinido de Río Piedras, aferrados a la pejiguera doctrinaria y anacrónica que apenas el año pasado los llevó al fracaso. En el ámbito universitario, hay mucha gente que se opone al cierre, pero prefiere apartarse y guardar silencio antes de que la tilden de “traidora” y la condenen al “vacío”, o a las arremetidas soeces en las redes sociales.

Es inaudito que los tribunales exijan a las autoridades universitarias que abran los portones a cualquier precio.

Todo es absurdo porque la Universidad no es una fábrica. En las fábricas, cuando hay huelgas, los trabajadores se encadenan en los portones para que no pasen los rompehuelgas que habrán de sustituirlos y beneficiar al patrono. En este caso, los rompehuelgas serían los demás estudiantes que quieren terminar su semestre (que son mayoría), o que desean graduarse y concluir con esta pesadilla. No hay un empresario que se va a lucrar, ni llegarán advenedizos contratados por la administración para realizar el trabajo de los profesores o de los empleados no docentes. Es un cierre que se muerde el rabo. Una torpeza sin ningún sentido.

Cobrarle $5,000 de multa a la Universidad, que es cobrárselos al contribuyente, más otros $1,000 por cada día que permanezca cerrada es un oprobio, y todo el mundo en el País lo sabe.

¿Quieren los tribunales y las autoridades universitarias que el recinto de Río Piedras abra en dos días? Pues suspendan los salarios de manera inmediata. Porque en ningún lugar del mundo, cuando la empresa o la institución que enfrenta una huelga hace gestiones para abrir, pero se lo impiden a la fuerza, se siguen pagando los emolumentos.

Por otro lado, el argumento principal de alguna gente es que, con los recortes, la UPR se vería destruida de cualquier manera. Ese es un riesgo que se corre, sí, pero no de inmediato: hay unos años de por medio antes de que eso ocurra; antes que reduzcan los $500 millones que se han dicho. Mientras tanto, en ese lapso, con la Universidad en activo, se pueden negociar otros términos; surgir intercambios; crearse de algún modo riqueza. Pueden hacerse mil cosas que no se están haciendo ahora porque un puñado de gente que se atrinchera allí, se han adueñado de los predios como si fueran de ISIS.

Pues bien: la inutilidad de convertir el lugar en chatarrra pasará factura.

Aun después de que se abran los portones, si se abrieran, el costo de reparar desastres será excesivamente alto.

El lunes volverá el asunto a los tribunales. El sentido común que no tienen los huelguistas, lo deberían tener aquéllos que van a verse las caras en una sala del Centro Judicial. Abrir los portones a la fuerza no es la solución. Es imposible de toda imposibilidad. Entonces hagan una pausa, bajen el telón.

Hay otros problemas graves y el País, que está en quiebra, necesita concentrarse en eso. Es suficiente.

Otras columnas de Mayra Montero

martes, 8 de agosto de 2017

El PNP: sangre y carne de gallina

La escritora Mayra Montero analiza la situación del PNP de cara al pulseo entre la Junta federal y el gobierno de Ricardo Rosselló

miércoles, 26 de julio de 2017

Cortar estómagos

La escritora Mayra Montero comenta la preocupante situación de la obesidad entre los niños de la isla.

martes, 18 de julio de 2017

El sendero de las cenizas de carbón

La escritora Mayra Montero expresa que todavía es un misterio la identidad de la persona que ordenó a la AEE requerir el consentimiento de la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA) para poder depositar cenizas.

miércoles, 5 de julio de 2017

Que se roben una locomotora

La escritora Mayra Montero comenta sobre la Comisión de la Igualdad creada para adelantar la estadidad

💬Ver 0 comentarios