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Alianzas eficientes para incentivar la economía

La iniciativa gubernamental que abre espacios de inversión y actividad económica para el sector privado mediante Alianzas Público Privadas Participativas, puesta en ejecución con eficiencia y transparencia, tiene el potencial de convertirse en un importante vehículo para atraer capital y crear empleos.

La estrategia de incluir de forma protagónica al sector privado en la reinvención económica del País será acertada, en la medida en que esté dirigida a inyectar dinero al fisco y garantizar la operación de unas áreas que deben seguir funcionando, en bien de la calidad de vida y la recuperación económica.

El estado de insuficiencia financiera que padecen las arcas públicas hace lógico que el Gobierno se apoye en herramientas de integración del sector privado, una alternativa que se ha utilizado exitosamente en numerosos países del mundo e incluso en Puerto Rico. Bien llevada, las alianzas con el sector privado, representan réditos importantes para la economía.

En la actualidad, en casi todos los foros internacionales sobre desarrollo, y en las agendas de los organismos de cooperación, e incluso hasta en la propia Organización de las Naciones Unidas —a través del protocolo “Global Compact”— se valida el concepto. Este materializa la reiterada idea que el sector empresarial sea un actor principal de la estabilidad económica y social de los pueblos.

Por lo pronto, es positivo que se hayan dado a conocer las áreas que ya están siendo identificadas como candidatas a la privatización parcial. Con ello, de cara al sector empresarial y a los inversionistas, se van estableciendo pautas sobre la dirección que está tomando el Gobierno, y sobre los proyectos que estarían disponibles para la inversión.

En primera fila de la línea de toda lógica está el desarrollo de fuentes renovables de energía. Para sacar a Puerto Rico del agujero fiscal en el que está atrapado, uno de los primeros pasos es transformar el sistema de generación y distribución de energía eléctrica. Esta tarea que consiste, entre otras cosas, en sustituir los viejos y costosos modelos a base de combustibles fósiles, por fuentes de energía más limpia, que a la vez resulten más baratas.

Bajar el costo de la electricidad es una de las condiciones prioritarias que remarcó la Junta de Supervisión Fiscal el pasado 13 de marzo, al certificar el Plan Fiscal del Gobierno. Por mejores expectativas que tengan, a simple vista, las operaciones que se ofrecen para trabajarse en alianzas, la incertidumbre acerca de los costos de la electricidad siempre es un disuasivo, un obstáculo que hay que superar.

La Lotería, los paradores manejados por el Estado, los estacionamientos públicos y la Corporación del Fondo del Seguro del Estado son entidades que encajan perfectamente en el modelo de un manejo binario, balanceando el interés público y el privado.

En el renglón de los parques nacionales, que también podrían ganar con una inyección de capital y creatividad privados, hay que tramitar cualquier alianza con el mayor rigor, teniendo en cuenta que esos parques, en una Isla pequeña, son algo más que otra extensión de boques o recreación pasiva. Son pequeños pulmones, repletos de biodiversidad, y en muchos casos también tesoros de gran riqueza arqueológica.

Desde luego, toda alianza gubernamental-privada debe ejecutarse con la mayor transparencia y estar sujeta a la sana fiscalización los proyectos que conlleven traspaso de trabajadores públicos al sector privado. Los términos de los acuerdos deben beneficiar primero al País.

Hay que darles la oportunidad a las APPP, con la claridad y el rigor necesarios.

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