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Estilos de vida

Mi bienestar
8 de enero de 2012
 

Para el dolor: el remedio emocional

Aunque cada persona lo percibe de forma diferente, se puede aliviar con tratamientos específicos y cambio de actitud

 

Por María Jesús Ribas / EFE - REPORTAJES

La psicología no sólo es útil para aliviar los denominados “dolores del alma” como la depresión, la ansiedad y el estrés, sino que también puede convertirse en aliada de los fármacos y las técnicas médicas para mejorar los que aquejan al cuerpo físico, desde una lesión o quemadura, hasta una inflamación o molestia gástrica o causados por alguna dolencia leve.

“El dolor agudo, de duración corta, es localizado y acompañado de ansiedad, y sirve de señal de aviso de que algo va mal en el organismo, hay que estar alerta y solicitar ayuda médica”, señala la psicóloga clínica Aurora Linares, del centro ISEP Clínic, de Jerez de la Frontera en España.

“El dolor crónico, que dura más de 6 meses y persiste pese a los tratamientos, interfiere negativamente en las actividades diarias, laborales y sociales, y en lo personal, y se acompaña de sentimientos de impotencia y desesperanza, ya que llega a ser incapacitante”, explica la experta en la revista Prevenir.

Según la psicóloga de ISEP, la lucha contra el dolor genera tensión muscular y malas posturas y aumenta las contracturas musculares y las sensaciones dolorosas. Además, en personas con dolor crónico son muy frecuentes los pensamientos negativos y emociones desagradables que las llevan a estados de ansiedad y depresión, que a su vez agravan el dolor.

“Es frecuente que aparezcan el consumo abusivo y dependencia a los fármacos, con los trastornos de humor y de sueño asociados, lo que demuestra que el dolor tiene un componente emocional, además del físico, muy importante” señala Linares.

Por ello, la psicóloga recomienda abordar el dolor a través de la emociones, lo cual puede ayudar a reducir la discapacidad asociada, la medicación innecesaria y a romper los círculos viciosos que crean los intentos de acabar con el sufrimiento.

Para conseguirlo “la relajación es un estado natural del organismo en el que la mente y el cuerpo se hallan en calma y tranquilidad”, señala la experta de ISEP.

Para ello, recomienda ir relajando gradualmente distintos grupos de músculos de los pies a la cara, tensionándolos y relajándolos de forma voluntaria, apreciando las diferencias que se acometen y concentrando la atención en las sensaciones.

LOS SENTIMIENTOS INFLUYEN EN EL DOLOR

“El dolor supone, en bastantes ocasiones, un cambio radical del estilo de vida. Muchas personas abandonan su puesto de trabajo y no pueden mantener sus aficiones. La sensación de sentirse perdido es bastante habitual”, señala la psicóloga.

Para aliviar esta situación, Linares aconseja al paciente “clarificar valores y nuevos objetivos en su vida por los que trabajar y luchar, y convertir eso en un motor motivador y estimulante. Tanto, que puede calmar el dolor”.

Para mantener a raya el dolor, además de cultivar una actitud positiva respecto de las sombras de nuestra existencia, también es fundamental tener una expectativa positiva sobre la efectiva del tratamiento anti-doloroso que estamos recibiendo.

Quienes no creen que su analgésico funcionará realmente pueden reducir o incluso eliminar la efectividad del medicamento, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford (Reino Unido), basado en controles cerebrales y destinado a demostrar cómo los sentimientos de una persona pueden influir en la acción de los fármacos que toma.

En cambio, albergar expectativas positivas sobe un fármaco puede conferirle efectos adicionales, duplicando el efecto natural fisiológico o bioquímico del mismo medicamento.

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