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4 de marzo de 2012
Puerto Rico Hoy
 

Perfil del ‘agresor disfrazado’

Muchos hombres que incurren en violencia doméstica parecen incapaces de ello

 
El agresor solapado puede parecer un hombre controlado fuera del hogar. (El Nuevo Día / Mariel Mejía Ortiz)

Por Israel Rodríguez sánchez / israel.rodriguez@elnuevodia.com

“Luz en la calle, tinieblas en el hogar”.

Este refrán popular describe el perfil de muchos hombres en Puerto Rico que ante la sociedad se presentan como seres pacíficos e incapaces de agredir a nadie, pero en la intimidad del hogar maltratan física y/o emocionalmente a sus esposas, novias o compañeras.

El perfil de este “agresor disfrazado” cobra relevancia en estos días, tras las denuncias, bajo investigación de las autoridades, de que el saliente representante popular Héctor Ferrer presuntamente maltrató emocionalmente a su hoy excompañera, a pesar de que a nivel público él siempre fue una voz en contra de la violencia doméstica.

El “agresor disfrazado”, ese que tiene una doble vida, puede ser un líder comunitario, un médico o un abogado; personas reconocidas socialmente porque son serviciales. Pero a la hora de la verdad son temibles agresores de sus compañeras y, en muchas ocasiones, de sus hijos e hijas, indicó Olga López, presidenta de la Junta de Directores de la Casa Protegida Julia de Burgos.

“Lo difícil de la violencia doméstica es que parte de una persona que tú quieres y con la que has tenido intimidad. No viene de un tercero. Cuando tú tienes intimidad, estás desnudo completamente, física y emocionalmente”, agregó la también abogada, quien trabaja con sobrevivientes de violencia doméstica desde 1996.

López, abogada pionera en el desarrollo de modelos de intervención en casos de violencia doméstica en Puerto Rico, aclaró que aunque hay características comunes en los casos de violencia machista o de género y en los agresores, cada caso es diferente. “No he visto un caso de violencia doméstica que sea igual a otro”, dijo López.

Pero la realidad es que el agresor típico más común tiene un perfil aceptable socialmente.

“Ese tipo de agresor no necesariamente refleja en sus relaciones interpersonales sus niveles de agresividad. Eso lo hace más difícil de identificar. La gente se sorprende porque la expectativa es que debe tener una conducta agresiva donde quiera que va”, apuntó la sicóloga social Mercedes Rodríguez López.

La experta expuso como ejemplo de este tipo de agresor contra la mujer muchos casos que ha visto en los tribunales donde “la víctima se ve como una persona descontrolada y al agresor con un ‘demeanor’ de que es incapaz de que puede alzar la voz”, cuando es todo lo contrario.

Rodríguez López también llamó la atención de que el agresor más común es el sicológico, “que causa daño emocional con su conducta verbal de intimidación”. Eso es así porque la pareja conoce la dimensión más íntima de una persona, que no conocen los demás. “Por eso, la pareja sabe qué tiene que decir y cómo para que eso lo hiera en lo más profundo de su ser; y por eso ese patrón es un delito grave”, explicó la sicóloga.

Otra cosa sería que una persona desconocida en la calle pase en su carro y te grite un improperio, “porque esa persona no me conoce, no sabe quién soy”, acotó Rodríguez López.

A Rodríguez López no le sorprende que a nivel público la mayoría de las personas, incluyendo a muchos agresores, estén en contra de la violencia doméstica. “Lo creen, pero no pueden vivir a la altura de lo que creen. Hemos conocido pastores que son abusadores domésticos, figuras públicas...”, reveló.

En ese contexto, la coordinadora general de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, Nirvana González Rosa, sostuvo que muchos hombres sorprenden.

“No es que todos los hombres, pero cualquier tipo de hombre, independientemente de su profesión, raza y de su clase social, pueden ser potencialmente un agresor porque lo que nos enseñan a todos y todas es que las relaciones de pareja están basada en el poder, en el control”, expresó González Rosa.

Esas enseñanzas no solo vienen del hogar, sino del “bombardeo mediático” a través de muchos medios de comunicación, dijo González Rosa. “En situaciones de tensión que se pueden dar en una relación de pareja ahí es que esto se pone a prueba. Si tú explotas de una manera violenta, sea síquica o físicamente, no deja de ser un acto de violencia”, puntualizó la experta.

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