Afirma que el desarrollo de los jóvenes es clave
POR SARA DEL VALLE HERNÁNDEZ / sdelvalle@elnuevodia.com
El excanastero José ‘Piculín’ Ortiz es otra de las voces que se ha unido al coro que pide cambios radicales en la forma en que se maneja la Federación de Baloncesto de Puerto Rico y su programa de selecciones nacionales.
Aunque en un principio mostró reticencia en emitir una opinión categórica, al insistírsele un poco dejó saber su insatisfacción con el asunto de naturalizar jugadores descendientes de puertorriqueños en lugar de reforzar las categorías menores.
“Hay que bregar desde abajo hasta arriba. Todo lo que conlleve las categorías menores, todo lo organizativo. Enseñarles a los niños desde pequeños lo que significa jugar para Puerto Rico. No podemos de la nada, aunque no los menosprecio, traer un nieto de X o Y persona que simplemente no sabe lo que es jugar para Puerto Rico. Tiene el talento, pero hay que dejarle saber qué es lo que significa”, apuntó Ortiz en medio de una charla que ofreció en el Taller de Fotoperiodismo a los participantes del campamento de verano de esa organización.
“¿Por qué no desarrollamos ese talento aquí? Si decimos que hay muchas categorías menores y que hay siete mil equipos, ¿en dónde están? El único ejemplo de categoría menor es Barea. ¿Dónde está el resto de esos jugadores que se han desarrollado? ¿Qué hacen?”, preguntó de manera retórica el excentro del equipo nacional.
Ortiz, quien cumple una condena de 18 meses por poseer cientos de matas de marihuana con la intención de distribuirlas, apoyó al escolta nacional José Juan Barea, cuya fallida jugada final con Daniel Santiago fue clave en la derrota de la Isla ante Lituania en el repechaje de Venezuela. Asimismo, apoyó que se le dé otra oportunidad al dirigente Flor Meléndez al frente de la escuadra nacional.
“No es una situación fácil, pero somos humanos. En unos momentos nos salen bien las cosas, pero en otros momentos no. Barea metió el canasto allá en Colombia (en los Juegos Centroamericanos Cartagena 2006) y ganamos. Esta vez no le tocó tener la suerte de que le fuera igual de bien que allá. En el baloncesto hay que tomar decisiones en décimas de segundos donde puedes acertar o no. Eso fue lo que paso allí”.